¿De qué trata el nuevo Reporte Bio que presentará Instituto Humboldt?

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Colombia ocupa el segundo lugar en diversidad de anfibios después de Brasil, con un valor estimado de 698 y 733 especies.
Foto: iStock

ElTiempo

El 3 septiembre se lanzará el documento que presenta 23 fichas con temáticas ambientales

No es un documento cualquiera. El Reporte Bio es todo un viaje narrativo a través de 23 fichas con temáticas ambientales. Para empezar, se sorprenderán con la magnífica explosión de datos de flora y fauna que año tras año se actualizan en el Sistema de Información sobre Biodiversidad en Colombia – SIB. 

Luego, a través de cifras, se podrán explorar los principales hallazgos del reporte en temas como aves de Colombia, especies endémicas de alta montaña, pérdida de servicios ecosistémicos en el departamento del Putumayo, entre muchos otros.

Igualmente se podrán conocer temáticas de gran interés como la ganadería desde una perspectiva de sostenibilidad. Para su elaboración, se contó con la participación de 129 autores y 41 instituciones.

En su versión impresa encontrarán infografías de los temas tratados con mapas explicativos, datos relevantes e ilustraciones científicas.

Por su parte, en el portal web (reporte.humboldt.org.co) tendrán la opción de acceder a contenidos interactivos con los usuarios como visualizadores de mapas, gráficas, podcast y videos que harán de su lectura toda una experiencia.

De hecho, cuenta con una completa guía de lectura. “Los textos de cada ficha de biodiversidad 2019 están diseñados para introducir, contextualizar o explicar un tema de manera sucinta. En muchos casos se plantean preguntas o ideas sobre un tema en particular desde la perspectiva de gestión integral de la biodiversidad y en el contexto de la realidad del país, especialmente en cuanto implicaciones, riesgos, oportunidad o casos de éxito”, explica Luz Adriana Moreno, editora del Reporte Bio.

De acuerdo con el director del Instituto Humboldt, Hernando García, “el reporte se ha posicionado como el principal producto de síntesis del conocimiento sobre biodiversidad en el país, donde bajo la coordinación del Instituto en los últimos seis años hemos generado 169 fichas síntesis con la participación de 507 autores y 148 entidades de distintos sectores que incluyen academia nacional e internacional, ONG’s, Sistema Nacional Ambiental, entre otros”.

Publimayo

Para conocer el detrás de cámaras del Reporte Bio 2019, en el programa ‘Parlotiando con el Humboldt’ habló el editor de este proyecto, Germán Ignacio Andrade quien es biólogo de la Universidad de los Andes, Magíster en Estudios Ambientales (Facultad de Estudios Ambientales de Yale). 

Tal vez uno de los grandes retos alrededor de la gestión de nuestra biodiversidad y recursos naturales es la generación de información basada en indicadores que permitan hacer seguimiento sobre el estado de nuestros ecosistemas, así como de las acciones puestas en marcha. ¿Cómo superar este reto?

En este informe del Reporte Bio 2019, que se pone a disposición del país, hacemos una reflexión de cuál ha sido su aporte desde el 2014 hasta la fecha en materia del estado y las tendencias de la biodiversidad y el balance es muy positivo. Antes del 2014 este informe tuvo un énfasis regional o temático en búsqueda de ser un instrumento que reflejara un compromiso técnico científico; sin embargo, en 2015 dio un giro hacia un documento de síntesis y referencia, orientado a tomadores de decisiones y con contenidos de fácil lectura, uso y apropiación.

Los indicadores si bien son una innovación, dado que son una simplificación de la realidad, no se puede esperar que toda la complejidad de la biodiversidad se pueda mostrar a través de indicadores. En ese sentido, la simplificación necesaria se debe hacer de manera responsable. No se puede esperar que la biodiversidad, que se refiere a especies, genes y ecosistemas y que incluye las relaciones ecológicas, el bienestar humano y las contribuciones de la Naturaleza a la gente se pueda reducir a unos cuantos indicadores.

En ese sentido el Reporte es muy interesante porque si bien da elementos hacia unos indicadores, no desconoce la necesidad de tener narrativas, ciencia descriptiva, integrativa, explicativa y prospectiva, así como otras formas de conocimiento. Esto va más allá que los añorados indicadores.

Hemos hecho un análisis de tres tipo de fichas: mediciones de atributos y cambios repetitivos en el tiempo, que son un subconjunto de fichas que ya de por sí son un llamado para continuar produciéndose y divulgando; también hay líneas de tiempo, que si bien son cualitativas, nos están mostrando la historia del conocimiento de la biodiversidad por lo menos desde el Instituto Humboldt y un tercer tipo de fichas que son un conjunto de casos que son más difíciles de sistematizar, pero que son importantísimos como insumo para la investigación y generación de otro tipo de informes y de productos de conocimientos.

En años recientes, este reporte se tornó un producto de comunicación accesible para los distintos públicos en el país. ¿Considera que el Reporte ha logrado el cometido de generar insumos para la adecuada toma de decisiones?

El informe me gusta mucho. El producto es de calidad. La pregunta que se tiene que hacer es si está llegando a donde se debe llegar. Falta mucho en términos de conectar lo que se produce en el Reporte con los espacios en donde se están tomando las decisiones, así como a muchos otros espacios y públicos a nivel regional y nacional.

No estamos trabajando desde la ciencia en discutir escenarios futuros. Responder la pregunta de «¿qué pasa si?». Por ejemplo, ¿qué pasaría si no logramos cerrar la frontera agrícola? ¿qué pasaría si continuamos dragando los ríos convirtiéndolos en canales? Estas proyecciones tienen que ser objeto de una reflexión desde la ciencia hacia lo que está en juego en la sociedad.

¿Cuál cree que es el éxito en términos de comunicación y articulación entre instituciones e investigadores reflejado en el Reporte?

En los últimos años he visto una apropiación de los instrumentos de comunicación cada vez mayor por parte del Instituto Humboldt. Los científicos tienden a concentrarse en publicar sus investigaciones en revistas científicas indexadas, lo cual está bien siempre y cuando no sea un motivo para no hacer un esfuerzo por comunicar para el público no especializado.

Cada artículo científico debería ir acompañado de una estrategia de comunicación y divulgación. Y de reflexión sobre implicaciones. La mayoría de los tomadores de decisiones no lee ciencia en Colombia. Pero no podemos olvidar que la ciencia es para transformar no solo el desconocimiento, sino en nuestro caso el futuro de la biodiversidad.

Es lo que llamamos el cambio transformativo, que no se da solo con el aporte de los científicos sino que debe agenciarse. Llamaría a los científicos a que se apropien del sentido de urgencia de poner sus hallazgos y conocimiento para transformar la realidad en nuestro país.Rapidez en pérdida de las capas de hielo sigue los peores escenariosWWF lanza curso para los jóvenes que quieren salvar el planeta¿Es el coyote un visitante peligroso para Colombia?

Para el Instituto Humboldt la ciencia participativa es importante. ¿Qué piensa de este enfoque participativo para un instituto de investigación científica?

Este es un tema que a nivel mundial viene cambiando muchísimo. Conocí dos procesos. Uno en Costa Rica, en donde se hablaba de parataxónomos aquellos practicantes de comunidades locales indígenas que podían trabajar en temas de taxonomía y que eran funcionales para los científicos.

Pero no se trata solo que la ciudadanía sea útil para los científicos; eso puede pasar, se trata de ir más allá. El segundo fue en Inglaterra con el censo de aves comunes. La gente hacía el censo para su propio beneficio, pero dada la forma en la que se hacía era muy funcional para la ciencia.

La ciencia ciudadana tiene un enorme potencial, no solo para que le sirva a los científicos sino para que resuelva temas de las comunidades locales como el reconocimiento de su propio territorio con base científica.

Sería muy bueno que en las Reservas Campesinas de Colombia, por ejemplo, además del conocimiento campesino hubiese una validación o un diálogo con el conocimiento científico que nos permita entender cómo funciona el territorio, o en comunidades indígenas en donde el intercambio de saberes debería ser muy productivo. Es importante además como una alternativa de empleo: que el conocimiento local permita generar ingresos. Lo que ha hecho el Instituto Humboldt ha sido muy importante.

De acuerdo con los resultados del Reporte y su mapa de vulnerabilidad de la oferta de servicios ecosistémicos como regulación hídrica y almacenamiento de carbono , estos están verdaderamente amenazados. ¿Cómo ve al Putumayo y su biodiversidad?

Es un departamento grande. Afortunadamente aún tiene unas enormes áreas silvestres. El Putumayo es preocupante en el sentido de que ya hay déficit de Naturaleza y de servicios ecosistémicos y de bienestar humano alrededor de los asentamientos urbanos como Orito, La Hormiga y Mocoa. La transformación de los ecosistemas en estos lugares ha sido impulsada por el petróleo, y recientemente por la ganadería. Son dos putumayos. Es una réplica de la realidad nacional donde tenemos dos o tres Colombias.

Tenemos aquellos territorios donde todavía tenemos áreas silvestres con cierta integridad y conectividad ecológica, funcionando con sus especies y procesos ecológicos con su papel en la regulación del clima y las áreas transformadas que tienen cada día más déficit de Naturaleza, en contravía del bienestar humano.

El Putumayo es un extraordinario laboratorio para entender cómo se puede parar esa transformación negativa y propiciar el mantenimiento de la salud de los ecosistemas así como la recuperación, la renaturalización de muchos espacios más cercanos de donde vive la mayoría de la gente.

 Con base en el listado de iniciativas locales que se presentan en el Reporte. ¿Cuál de esas se podría replicar a nivel nacional?

Colombia está llena de pequeñas soluciones, como el ecoturismo, la agricultura amigable o el manejo de ganadería dentro de las sabanas inundables, etcétera. El Instituto Humboldt ha sido muy importante para mostrar esas pequeñas soluciones. Sería muy bueno que el Plan Nacional de Desarrollo, y dado que habla de la importancia de la resiliencia de las comunidades vulnerables, tuviera los mecanismos para entender y valorar esas pequeñas soluciones, sobre todo para lograr escalarlas de manera que se consoliden como respuestas integrales con un impacto regional contundente. Hay una lista de soluciones e iniciativas locales que valdría la pena clasificarlas y analizar cuáles serían los mecanismos de replicabilidad.

¿Qué podemos esperar del Reporte a futuro? ¿Qué tema incluiría para los próximos años?

Dado que el Instituto tiene el mandato de bajar a las regiones, de manera que pueda ubicar territorialmente los procesos de transformación y pérdida de la biodiversidad, el Reporte a futuro podría tener unos capítulos o unas miradas territorializadas, dado que es el espacio natural donde los indicadores de estado y gestión adquieren vida y en donde es posible impactar de manera positiva y real la biodiversidad y los territorios.

Puede ver la entrevista completa aquí
INSTITUTO HUMBOLDT

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