Así contribuyen las comunidades a la reforestación del piedemonte amazónico

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 ©Luis Alejandro Hernandez/Conservación Internacional

Semana

En esta región, una de las más biodiversas de Colombia, avanza un proyecto de Conservación Internacional que ha promovido no solo el conocimiento del bosque, sino también alternativas productivas sostenibles. Las comunidades han sido las protagonistas.

Afán. Costayaco. Cuenca Alta Mocoa. Puerto Guzmán. Guayuyaco. Inchiyaco Tambor. Piamonte. Mandiyaco. Verdeyaco. Estos son los nueve territorios donde Naturamazonas, un programa de Conservación Internacional Colombia, ha implementado una serie de proyectos que estimulan el trabajo comunitario en pro de la reforestación del piedemonte amazónico, aquel puente de biodiversidad con los Andes.

José Vicente Rodríguez, director científico senior de Conservación Internacional Colombia y director general de Naturamazonas, comenta que: “Las comunidades que están en las inmediaciones del Parque Nacional Natural Serranía de los Churumbelos Auka Wasi, en Cauca y Putumayo, han cambiado su forma de relacionarse con la naturaleza. Se sienten estimulados y beneficiados en su nueva relación con el bosque”.

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La clave del impacto de Naturamazonas, según Rodriguez, son las alianzas. De hecho, el logo del programa es un samán o árbol de lluvia, que por su forraje es ideal para dar sombra: “El logo muestra esa actitud de protección, abrigo y alimento. Por así decirlo, bajo este samán, hemos podido convocar a aliados en esta tarea de proteger, reforestar y restaurar el piedemonte”.

El programa tiene cuatro pilares: coordinación interinstitucional, generación de conocimiento, producción sostenible y un componente socioeconómico.

En cuanto al primero, si bien los aliados de Naturamazonas suman cerca de 20 entidades, recientemente ha tomado fuerza la Sexta División del Ejército Nacional. Los soldados han sido entrenados y ahora ayudan a las comunidades en sembratones —en el periodo 2020-2021 se estima la siembra de 250.000 plantas por parte de ellos—.

Otro aliado ha sido la Pastoral Social Putumayo, con el proyecto ‘Reconcíliate con la naturaleza’.

“En el marco de la Semana Santa, las personas antes buscaban que se bendijeran los ramos extraídos de la palma de cera, una especie en vía de extinción. Se ha cambiado esa cultura, ahora ellos participan en sembratones, se bendicen plantas y hacen un compromiso de cuidado”, explica Rodríguez.

Nuevos conocimientos

A partir de la construcción de un herbario en La Guajira, Naturamazonas ha replicado el modelo en la región amazónica. Las comunidades se han integrado en la colecta y montaje de especímenes botánicos, los cuales reposarán en el herbario regional del Instituto Tecnológico del Putumayo, otro aliado. En lo que va del año se han instalado 15 cámaras trampa, se han colectado 2.133 ejemplares de insectos y se han capacitado a 100 personas en temáticas de biodiversidad y monitoreo participativo.

Por otro lado, Naturamazonas también ha desarrollado guías de campo sobre conservación y ha realizado capacitaciones en temas de avistamiento de aves y aviturismo —en 2019, esta región fue la que más participantes tuvo y la que más aves reportó en el Global Big Day, el mundial de avistamiento de aves—.

“No hay nada como observar los detalles de la arquitectura de una planta, de un animal. Esa curiosidad es la que buscamos transmitir con estos programas” explica Rodríguez.

Producción sostenible

El 22 de agosto de 2020 se llevaron a cabo los Premios Latinoamérica Verde. En la categoría de fauna y biodiversidad resultó ganador el proyecto ‘Mieles de la amazonía’, un proyecto de Naturamazonas.

“Las abejas meliponas son excelentes polinizadores del bosque. Hemos logrado que las comunidades apuesten por la meliponicultura, que es la cría de abejas nativas, las que no tienen aguijón, y la producción de miel”, dice el también biólogo.

El proyecto es innovador, entre otras razones, porque aprovecha la madera incautada por aliados gubernamentales, Corpoamazonia y la Corporación Autónoma Regional del Cauca – CRC, tranformándola en cajas para meliponicultura. Así la madera regresa al bosque.

La innovación no se queda ahí. Recientemente Naturamazonas ha desarrollado una estufa ecológica —denominada Ergonatura— que supera los riesgos en la salud por la continua exposición al humo de las cocinas tradicionales. Además, tiene bajas emisiones, es portátil, funciona con ramas —lo cual aporta a la disminución del consumo de leña— y tiene un dispositivo que aprovecha el calor y lo convierte en energía lumínica.

Otros proyectos de este componente son las cosechas de soberanía —300 huertas caseras en las que las comunidades intercambian productos y conocimientos— y arreglos agroforestales, donde el principal producto, el cacao, se enlaza en cadenas productivas para exportación.

Paisaje Piedemonte amazónico. ©Luis Alejandro Hernandez/Conservación Internacional

El arte de reforestar

“Para restaurar una hectárea se necesitan 800 plantas. Se necesita agua, tierra, semillas, abono orgánico, un lugar especial para germinar, un cuidado en el destino final. Una volqueta puede transportar la tierra para 3.000 bolsas. Es decir, 3 millones de plantas requieren mil volquetas. Es un gran esfuerzo”, explica.

3 millones de plantas: esa es la capacidad anual de producción de la Red de Estaciones Agroforestales del Piedemonte Andino Amazónico, liderada por Naturamazonas. Estas estaciones generan 276 empleos rotativos y en lo que va del año, a pesar de la pandemia, han producido 254.164 árboles forestales y 130.443 árboles productivos.

“Naturamazonas ha logrado tener un impacto sobre los mecanismos de deforestación, desde lo legal y lo práctico. El reto es gigante, pero las comunidades han entendido la importancia y se han convertido en protagonistas de todos los procesos”, concluye Rodríguez.

Para 2023 se espera haber restaurado 1.500 hectáreas y haber gestionado de manera sostenible 10.000 hectáreas de bosques y paisajes.

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