Molibdeno y litio, nueva tarea en la operación minera del país

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Ambos minerales son utilizados para la fabricación de turbinas eólicas y baterías. Sus yacimientos estarían localizados en Putumayo y Boyacá.

El proyecto de molibdeno de Mocoa es a cielo abierto en un área de 11.000 hectáreas.
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Un nuevo capítulo en la operación minera del país está comenzando a escribirse, y en donde los protagonistas serán dos minerales que antes no estaban en las cuentas extractivas de la nación.

Se trata del molibdeno y el litio, cuya producción a gran escala e industrial, junto con el cobre, oro y níquel, buscarán atender la creciente demanda que por estos minerales esta comenzando a registrarse a nivel internacional.

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“El potencial geológico del país ofrece con buena prospectividad estos dos minerales que el mundo ya consume, y que son fundamentales en el desarrollo de las energías renovables”, señaló Silvana Habib, presidenta de la Agencia Nacional Minería (ANM).

La funcionaria, que en una reciente entrevista a este diario anunció su renuncia a la entidad, recalcó que gracias a la recomposición del catastro minero en la plataforma AnnA Minería, se dejó trazado el camino para la exploración y producción de ambos minerales, que junto con el uranio, magnesio y coltán son minerales estratégicos.

El molibdeno, que se encuentra adyacente a los depósitos de cobre, se utiliza principalmente en la producción de aceros inoxidables y especiales, empleados preferencialmente en la industria energética renovable no convencional.

Por ejemplo, la fabricación de una turbina eólica para la generación de electriciad requiere de 4,7 toneladas de cobre y 335 toneladas de acero inoxidable.

De los prospectos de molibdeno conocidos en el territorio nacional están el proyecto La Vega (Cauca) y el de Mocoa (Putumayo), los cuales se encuentran en el cinturón cupífero que va desde el sur hasta la frontera con Panamá, en la cordillera Occidental.

A la fecha, de las dos iniciativas, la más adelantada en cuanto a exploración y con grandes posibilidades de convertirse en el primer depósito es la de Mocoa.

El proyecto sería a cielo abierto, localizado a 10 kilómetros del casco urbano de la capital del Putumayo, y cuyo complejo se localizaría en un área cercana a 11.000 hectáreas, dividido por seis bloques para desarrollo minero y que según los estudios de prospectividad sus yacimientos contendrían 636 millones de toneladas de cobre y molibdeno, dos minerales usados para crear aleaciones de acero o como potentes conductores de electricidad.

Por su parte, el litio, considerado en los mercados internacionales como el ‘oro blanco’, y precisamente en Surámérica se calculan cerca del 70% de las reservas a nivel mundial.

En Colombia, existen serios indicios que yacimientos del citado mineral se encontrarían localizados en la región central del departamento de Boyacá, en las regiones de Paipa, Tibasosa, Firavitoba y Toca. Y no se descartaría que los depósitos se extiendan hacia el norte, hasta el departamento de Santander, y hacia el sur hasta Cundinamarca.

Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), aún se siguen realizando estudios en la zona para determinar si existen evidencias concretas en yacimientos de litio. “Los análisis, muestreos y mapas generados indican que podrían haber concentraciones del mineral en la zona”, resaltó uno de los voceros de la entidad.

El litio es uno de los minerales más apetecidos en mundo y su estrecha relación con la sostenibilidad energética tiene que ver con que al rededor del 40% de su demanda se utiliza en la fabricación de toda clase de baterías como la de los vehículos eléctricos, así como para los sistemas de almacenamiento de eléctricidad provenientes de fuentes solares y eólicas.

Así mismo, es un mineral que también hace parte de las turbinas eólicas para la generación de corriente. Es por esta razón, que la ANM estima impulsar su producción, ya que sería uno de los minerales llamados a ser la pieza clave en el tema de las energías limpias.

El mercado del litio se ha expandido con fuerza en los últimos años, alcanzado un crecimiento anual promedio del 10%, debido precisamente al aumento en las ventas de vehículos eléctricos.

Sin embargo, analistas del mercado de minerales en el país le explicaron a Portafolio que su cotización en los mercados internacionales, a pesar de ser apetecido, en el último año ha presentado una variación a la baja debido a la sobreoferta. Y si bien, el 2019 cerró a poco más de US$10.000 la tonelada, la pandemia por la covid-19 ha llevado a que su precio esté en US$8.000 la tonelada.

“Los minerales catalogados como estratégicos son aquellos que por sus propiedades físicas y químicas son altamente demandados por la industria mundial. Así, Colombia ha identificado los suyos con base en las proyecciones de demanda y disponibilidad del recurso, con el fin de diversificar su oferta y apostar al desarrollo económico. Dentro la lista se encuentran además el oro, cobre, platino, uranio, hierro, coltán y minerales de magnesio, fosfatos y potasio”, subrayó Silvana Habib.

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