Pueblo indígena Kamentsá y COVID-19: “La medicina ancestral nos va revelando el camino”

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Diego Jamioy, junto a turistas e integrantes del pueblo Kamentsá

Travindy

El programa de radio “EN CLAVE COMUNITARIA”, de Travolution Radio, dialogó con Diego Jamioy, miembro del pueblo Kamentsá (o Kamsá), localizado en el Valle de Sibundoy, Putumayo, al sudoeste de Colombia. Diego explicó la situación de su Comunidad ante la Pandemia y su vinculación con el turismo.

“Los pueblos indígenas hemos sido un poco marginados, aislados, rechazados en algunos sentidos y en determinados momentos. La educación formal del sistema en el cual nos sumergimos impone una formación que no es la propia, y poco a poco se fue desplazando lo nuestro. Nosotros siempre hemos tenido conocimientos para compartir, solo que nos han callado”empezó reflexionando Diego Jamioy.

En cuanto a la interacción entre el Pueblo Kamentsá y la actividad turística afirmó:

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“No podemos decir exactamente cuando empezamos a trabajar en turismo. Porque solo hace un par de años empezamos a utilizar este término, pero nosotros hemos recibido visitantes desde hace muchísimo tiempo. Y una de las razones más fuerte por la cual el valle de Sibundoy ha sido visitado es por nuestra medicina.  Es un punto (geográfico)  que a nivel de plantas medicinales es muy rico. Primero recibimos muchas personas que venían a estudiar, como antropólogos, biólogos, botánicos. Después también empezó a llegar gente que venía por algún tipo de  enfermedad”.

“Con el tiempo nos empezamos a dar cuenta de los impactos que generaba el turismo. Entonces nos empezamos a preguntar si realmente queríamos recibir visitas. Acudimos al Yagé, o también conocido como Ayahuasca y esta medicina es la que nos orienta. Nos dice de algún modo a quien decirle que si y a quien decirle que no”.

“En los últimos años empezamos a reunirnos en grupo con otras personas. Había quienes decían… Yo soy artesano y puedo exponer mis creaciones; Otra persona contaba… Yo puedo llevar visitantes a esta cascada… Y así formamos una corporación de turismo, junto al pueblo Inga y varios campesinos que trabajan en este valle”.

“En la actualidad estamos en este proceso… Trabajando arduo y con muchas ganas de recibir gente, porque tomando Yagé, en estos últimos días durante la pandemia, la medicina nos ha mostrado muchos aportes que podríamos hacer al resto del mundo”.

En relación a como la Comunidad enfrenta el COVID-19, Diego explicó:

“Hemos cerrado las fronteras de nuestro pueblo. Solo se permite entrar ambulancias y camiones que traen alimentos. Se les hace sahumerios de plantas medicinales/aromáticas a todo camión que ingrese y también a los conductores. Son sahumerios de Copal, hojas de Eucalipto blanco, resina de Pino y resina de Ciprés. Ayuda a prevenir el contagio del virus. Y el Yagé nos va orientando y nos va diciendo hagan esto, no hagan lo otro, cuidado con aquello. En los cuatro municipios del Valle, se han hecho estos sahumerios en casi todas las casas y caminos”.

En una última reflexión/mensaje, Diego Jamioy finalizó:

“Este virus vino para modificar algunas cosas y revelarnos otras. Es una oportunidad para vernos hacia dentro, internamente, como el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. Nosotros tenemos una frase que nos hacen repetir desde pequeño, Tšabe Juabna, que sería pensar bonito. Si pensamos bonito todo saldrá bien, bonito. En todo lo que hagan y lo que no hagan, piensen bonito”.

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