Deforestación en la Amazonia colombiana se dispara durante la pandemia

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magen de archivo de una panorámica de Caquetá.
Cortesía Sinchi

RCNRAdio

La Fundación para la Conservación y el Desarrollo advierte al Estado sobre esta problemática ambiental.

esultados preliminares de un ejercicio de monitoreo realizado por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo (FCDS) reportó que durante los primeros tres meses del año (hasta el 15 de abril de 2020) hay por lo menos cerca de 75.000 hectáreas de bosques arrasadas en la Amazonia colombiana.

La Fundación asegura que «a pesar de la importante disminución de la deforestación registrada en 2019. Resultados preliminares de nuestro ejercicio muestran que tuvo un cambio abrupto en 2020 y se incrementó significativamente superando las 75.000 hectáreas al 15 de abril».

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Caquetá, Meta, Guaviare y Putumayo siguen siendo las regiones amazónicas con mayor tala de árboles en el país, según la ONG.

Adicional, las áreas protegidas como Tinigua, Sierra de la Macarena y Seranía de Chiribiquete son las áreas más golpeadas por este flagelo, denuncia la FCDS.

Cifras preliminares de deforestación Amazonia 2020.
Cortesía: Fcds.

Añade que «los importantes esfuerzos gubernamentales, comunitarios, de ONG y de la comunidad internacional deben ser focalizados en áreas donde aún la incertidumbre es la constante».

Las razones de la deforestación, según la ONG

Para la ONG, las causas son diversas entre ellas el retraso de las lluvias, el acaparamiento de tierras y la construcción de vías.

«Hubo un periodo ‘retrasado’ de lluvias que cayeron entre diciembre y las primeras semanas de enero, que pudieron haber aplazado la quema de bosques que ya estuvieran en el suelo desde 2019″, señaló. 

Estas son algunas imágenes de las más de 75 mil hectáreas deforestadas en la Amazonia colombiana, según la Fcds.

Estas son las razones que expone la Fundación para la conservación y el Desarrollo:

– Zonas con condiciones de gobernabilidad baja, con presencia de actores armados y dificultades y/o amenazas para la presencia de programas o instituciones ambientales, son claramente focos de alta deforestación.

– Los resguardos indígenas, especialmente los ubicados en el noroeste amazónico, como Yaguara II y Nukak Makú, continúan presentando un proceso de invasión creciente y consistente. Vías, registro de veredas, apertura de fincas ganaderas, cultivos de coca, hacen parte de un complejo menú de actividades ilegales que deterioran significativamente estos resguardos y la expectativa del regreso de estos indígenas a su territorio.

Mas de 280 kilómetros de vías que estaban bajo el bosque han empezado a ser despejadas a cielo abierto en los primeros cien días del año y registran un proceso de apertura de lotes y fincas de diferentes tamaños. El conjunto vial tiene articulación entre sí y utiliza también conexiones fluviales. Estos accesos viales ilegales atraviesan zonas de resguardos indígenas, reservas forestales y parques nacionales.

– Mas de 690.000 cabezas de ganado ha aumentado el hato ganadero en los últimos 4 años, en los municipios más afectados por deforestación alrededor de Chiribiquete, donde 290.000 ha han sido tumbadas.

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