Conoce a las amazonas que defienden la Amazonía colombiana

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ElPais.com

Campesinas e indígenas suman fuerzas para proteger el bosque tropical más grande del mundo

Indígenas y campesinas colombianas trabajan en la conservación de la Amazonía.JAIRO BEDOYA/BANCO MUNDIAL

El 85% de la deforestación reciente que ocurrió en Colombia se concentra en la región de la Amazonía. Sí, es una cifra alarmante, más aún cuando el país está en la lista de los 10 países de mayor biodiversidad del mundo y la Amazonía representa el 40% del territorio del país. De acuerdo con el último reporte emitido por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), entre octubre y diciembre de 2019 se perdieron cerca de 28.000 hectáreas de bosque en esta zona de Colombia. En lo que va de 2020, y a pesar de la cuarentena impuesta para prevenir la propagación de la pandemia de la covid-19, la deforestación sigue creciendo.

Como parte de las acciones para contener la expansión de la deforestación que pone en riesgo los ecosistemas de la región, el Banco Mundial, con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), apoya desde 2015 a las comunidades de esta región para promover actividades de uso sostenible de la tierra y estimular la conservación de la biodiversidad de los bosques y cuerpos de agua.

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La iniciativa Corazón de la Amazonía está en el centro de este esfuerzo. Es un proyecto que abarca los departamentos de Amazonas, Guainía, Putumayo, Caquetá y Guaviare, y el propósito central es prevenir la deforestación en 9,1 millones hectáreas, pero asegurando al mismo tiempo los medios de vida de comunidades campesinas e indígenas de la Amazonía Colombiana.

El rol de las mujeres en la biodiversidad

Las mujeres cumplen un rol esencial en la conservación. De acuerdo con expertos, el papel de la mujer en la región amazónica se ha transformado y su conocimiento y compromiso son esenciales para la gestión sostenible de los recursos y el bienestar de sus familias. Un ejemplo de ello son las indígenas Lilia Java, de la etnia Cocama, y Rosa Cecilia Durán, de la etnia Curripaco. Ambas participan activamente en el manejo y monitoreo ambiental de los humedales de importancia internacional o sitios Ramsar: Estrella Fluvial de Inírida y Lagos de Tarapoto, ubicados en Inírida (departamento de Guainía) y Puerto Nariño (departamento del Amazonas), respectivamente.

En estos dos sitios reconocidos internacionalmente por su valor ambiental y cultural, ellas trabajan junto con los hombres de su comunidad realizando actividades de monitoreo de flora y fauna que incluyen especies vulnerables como el delfín rosado y el pirarucú (Arapaima gigas), el segundo pez de agua dulce más grande del mundo. También a través de este trabajo realizan acuerdos de pesca que permiten seguir desarrollando sus actividades económicas, sin poner en peligro la sostenibilidad de las especies de la región.

Pero este no ha sido un camino fácil. Teniendo en cuenta que la mayoría de los líderes en las comunidades indígenas son hombres, ambas mujeres han tenido que estudiar el doble, aprender español, hacer bien su trabajo sin descuidar el hogar, entre otras cosas, para ganarse un lugar en este proceso. Todo esto, con el ánimo de conservar y aportar sus conocimientos tradicionales.

“Las comunidades indígenas siempre hemos pensado que podemos aportarle al mundo desde nuestro conocimiento. Sabemos que nosotros somos muy buenos conservando la tierra y la naturaleza porque somos parte de ella. Y queremos aportarle eso, que desde nuestro conocimiento y articulándolo con el conocimiento occidental se puede hacer un manejo o uso sostenible de la tierra”, afirma Rosa.

Uso sostenible y conservación

Pero al igual que las mujeres indígenas, las campesinas de la región amazónica también están aportando de manera significativa en los procesos de uso sostenible y conservación. A través de organizaciones de mujeres, Nelly Buitrago y Berenice Murcia realizan labores de concientización y conservación en un territorio complejo.

Ambas trabajan en la región del Bajo Caguán en el departamento del Caquetá. Por muchos años esta región fue el epicentro del conflicto interno que asoló al país durante décadas, fortín de los grupos armados y zona de cultivos de coca.

Nelly, de 75 años, logró sobrepasar muchos obstáculos relacionados con el conflicto y hoy es una importante líder social y ambiental en esta región. Su labor por evitar la tala de bosque y promover el desarrollo social sostenible no ha estado ausente de conflictos e incluso ha recibido amenazas contra su vida. Sin embargo, ella persiste con sus acciones a favor de la conservación.

“Nos estamos acabando unos con otros, los de otros países ya no tienen oxígeno y nosotros lo poco que tenemos debemos de seguirlo conservando con instituciones o sin instituciones porque es la vida de nuestros hijos, nietos, bisnietos y todos los demás. Pero también es necesario que el Gobierno y el mundo nos acompañen en este proceso”, asegura Nelly.

Por la igualdad de género en la conservación

El proyecto Corazón de la Amazonía forma parte del Programa de Paisajes Sostenibles del Amazonas y cuenta con proyectos nacionales en Brasil, Colombia y Perú. Aunque la mayoría de los beneficiarios del proyecto son hombres (2.568), el proyecto cuenta con un enfoque de género que ha fomentado la participación de 1.521 mujeres de las cuales 799 son indígenas y 722 campesinas.

El enfoque de género de este proyecto ha permitido promover acciones diferenciadas que empoderen a las mujeres y les permitan ejercer su rol en la conservación de la Amazonía colombiana. Y aunque quedan muchos retos y desafíos estas guardianas del bosque siguen trabajando para cuidar el bosque tropical más grande del mundo.

“El proyecto ha contribuido en el fortalecimiento de la gobernanza territorial y ha dejado florecer a líderes que representan la voz y deseos de sus comunidades”, explica Ana María González Velosa, especialista ambiental senior del Banco Mundial. “Son los y las representantes de las comunidades quienes actúan como vigías ambientales y hacen el seguimiento al cumplimiento de los acuerdos de uso y manejo de los recursos naturales, siguiendo sus usos y costumbres”, afirma Ana María.

En Colombia, los principales socios y agencias ejecutoras son el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo Patrimonio Natural, el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), Parque Nacionales Naturales de Colombia, las corporaciones de desarrollo sostenible de la región, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible, Gaia Amazonas, WWF Colombia, Fundación Omacha, entre otros.

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