La serie documental que narra la defensa de las lenguas indígenas

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Fuente : RadioNacionaldeColombia

De las 65 lenguas indígenas que existen en Colombia, más de la mitad están en peligro de extinción, estima la Unesco, que catalogó 12 de ellas en “situación crítica”. Ante este panorama, líderes de varias comunidades se han dispuesto a innovar en los procesos de etnoeducación para revitalizar sus dialectos nativos entre los más pequeños.

En la mayoría de los pueblos indígenas son los adultos mayores quienes conservan en su habla la lengua materna, pero muchos no se comunican con los jóvenes con ella. A eso se le suma que las comunidades no cuentan con material educativo nuevo en su propia lengua -en muchos casos nunca los han tenido-.


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Y es que las lenguas nativas no solo constituyen “parte integrante del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos que las hablan”, como lo enuncia la Ley 1381 de 2010. Sino que son la base estructural del pensamiento de los mismos, de sus tradiciones y cultura en general, a través de la cual mantienen su identidad.

Por eso, un grupo de periodistas de Radio Nacional de Colombia viajó a siete departamentos del país para conocer los esfuerzos que líderes indígenas han hecho con innovadores procesos para revitalizar sus lenguas maternas: Ticuna (Amazonas), Nasa Yuwe (Cauca), Wiwa (Magdalena), Kamentsá (Putumayo), Quechua (Nariño), Puinave (Guainía) y Wayuunaiki (La Guajira).

Ticuna (Amazonas)

Hace al menos seis años que no se escuchaba el canto de las abuelas en el resguardo de San Sebastián de Los Lagos, pero este octubre resonó nuevamente entre la selva del Amazonas, donde se ubica a tres kilómetros de Leticia. Iban seguidos de los golpes de las baquetas sobre los tambores, que daban inicio a La Pelazón, un ritual que celebra la menarquia de una niña, y a través del cual la comunidad ticuna busca recuperar sus tradiciones y conservar su lengua.


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Esta es la historia de cómo, con esta celebración, docentes y curacas innovan en procesos de etnoeducación para sus niños y niñas.

Nasa Yuwe (Cauca)

En las montañas del norte del Cauca, los nasa, un pueblo indígena de tradición guerrera, mantiene procesos de resistencia a través de la revitalización de su lengua materna, el nasa yuwe. Durante generaciones, esta comunidad indígena ha heredado el arraigo por la tierra y formas organizativas que le han permitido conservar su cultura.

Madres, abuelas, promotoras y músicos, trabajan con niños y niñas del territorio promoviendo la salvaguarda de su lengua en los Nidos Lingüísticos del norte del Cauca. Allí, la crianza nasa gira entorno a los valores culturales. El nasa yuwe se convierte en el vehículo central del conocimiento, permitiendo el acercamiento hacia la visión de mundo y actuar indígena.

Damana (Magdalena)

La damana es la lengua de los wiwa que se ha visto amenazada históricamente por varios factores: la conquista española, la violencia de grupos al margen de la ley y la ocupación de predios de la Sierra Nevada de Santa Marta por parte de colonos. Eso ha obligado a los indígenas a refugiarse con otras etnias: Arhuacos, kankuamos y koguis. Los wiwa han ido adquiriendo como propias las lenguas de las otras comunidades e incluso el castellano, y no tienen una unidad oral.

Para evitar que siga ocurriendo esto y salvaguardar la lengua damana, la Institución Etnoeducativa Salemakú Zertuga, del resguardo Gotsezhy (Ciénaga, Magdalena), tiene en su cuerpo de docentes indígenas wiwa que propagan el conocimiento occidental en su lengua materna. Algunos de ellos han podido estudiar con apoyo de la Fundación para el Desarrollo Humano Comunitario.

Kamentsá (Putumayo)

En el Valle de Sibundoy (Putumayo), al sur de Colombia, está asentada la comunidad indígena kamentsá. Aunque las costumbres occidentales han venido permeando sus tradiciones, trabajan por preservar su lenguaje único y, por ello, han desarrollado modelos de etnoeducación que se inician desde la primera infancia y se prolongan a lo largo de la primaria y el bachillerato.

Quechua (Nariño)

En el sur de Colombia palabras como guagua (bebé), tulpa (fogón) o Inty Raymi (Fiesta del sol) hacen parte de la cotidianidad. La lengua quechua, legado del Imperio Inca, hace parte de los imaginarios culturales y de festividades como el Carnaval de Negros y Blancos.

En la Universidad de Nariño, Javier Rodrizales dirige la Maestría en Etnoliteratura de la Universidad de Nariño, y Daira Galeano, docente rural de la Institución educativa El Cerotal-Vereda Las Encinas, explora con niños de primer grado las raíces de una lengua que pervive en Nariño y en los países de la región panamazónica.

César Villota, autor e investigador del Carnaval de Negros y Blancos, nos cuenta la relación entre la festividad más importante del sur del país y ese legado del quechua. Estas son sus voces.

Puinave (Guainía)

En el departamento de Guainía, entre Inírida y algunos resguardos cercanos, recorrimos los caminos de la comunidad Puinave, quienes conviven en hogares multiculturales con migrantes de zonas urbanas y miembros de las etnias Sikuani, Curripaco, Piapoco, Yerales, entre otras que también pertenecen a la región. En este territorio diverso a orillas del río, la influencia occidental llegó con fuerza, cambiando dinámicas sociales y haciendo que el uso de la lengua puinave fuera cada vez menos frecuente.

Un grupo de sabedores, profesores, profesoras e investigadores trabajan desde hace algunos años para que los niños, niñas y jóvenes se apropien de su identidad como indígenas, a través de su lengua materna.

Wayuunaiki (La Guajira)

Mayabangloma es un resguardo wayuu ubicado al sur de La Guajira, es el hogar de más de 700 familias que, desde tiempos ancestrales, se desplazaron de la parte alta de la región hasta este punto. Hoy habita allí una comunidad que, más allá de la occidentalización, salvaguarda la palabra como el alma de su cultura y el corazón de la lengua wayuunaiki.

Apropiarse de juegos tradicionales, bailar la danza tradicional de la yona y entender el tejido como la vida misma de su etnia hacen parte de la costumbres que se han encargado de transmitir a las nuevas generaciones de niños y jóvenes a través de su modelo de etnoeducación, en el que su lengua materna juega un papel fundamental.


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