La sentencia STC 4360 de 2018, y la defensa del día del agua, como carnaval para el Putumayo. (28 de dic)


Foto: Corte Suprema de justicia.

Por : Silvio López

Las tradiciones y buenas costumbres hacen ley, y la celebración del día de los inocentes el día 28 de Diciembre, fiesta que por más de medio siglo se realiza en el Putumayo, y Mocoa, no ha sido la excepción. Significa, que celebrar, jugar y recordar la vida con el agua de por si es un derecho propio de la humanidad, por lo tanto el día del agua o de los inocentes adquirió fuerza jurídica en el Putumayo y nos invita a celebrar el carnaval del agua de una manera sana.

Sabemos que el carnaval del agua es una celebración popular que invita a proteger la vida desde la conexión del hombre con el agua, nos convoca a que debemos proteger el agua y a pensar en las próximas generaciones y en la vida de toda especie que vive en la selva.  Ese día debe ser una oportunidad para que desde la otra orilla del pensamiento y del actuar, se promueva una decidida educación ambiental que nos invite a celebrar en carnaval la abundancia del agua, su aprovechamiento adecuado.

El carnaval del agua dinamiza el sector turístico, moviendo una economía que promueve el mismo Estado, se benefician el comercio en general,  hoteles, restaurantes y el sector rural, por lo tanto el carnaval del agua hace del Putumayo y en esencia de Mocoa, un destino turístico mundial.

Silvio López

Los Putumayenses  Amazónicos, nos hemos ganado ese espacio de realizar la fiesta del 28 de Diciembre, disfrutamos conservar  la selva Andino amazónica y esta misma fiesta nos invita a generar un movimiento ambientalista para seguir protegiendo los ríos, los páramos y humedales.  Cosa que debe nacer como iniciativa de cumplimiento de la sentencia STC 4360 de 2018. Una Amazonia Sujeta de Derechos. Por lo tanto, la transversalidad de la sentencia anterior debe enfocar un espacio para conservar el carnaval del agua, como un elemento tradicional y de costumbre que desde la educación ambiental, invita a prevenir la deforestación,   a defender la selva, a proteger el agua  y la vida en todas sus dimensiones.

Actualmente ambientalistas se oponen a celebrar el carnaval del agua, cosa respetable, quienes tienen argumentos muy importantes de proteger el agua. Pero la coherencia en la defensa de la vida no debe ser porque tal vez ese día las personas consumimos más agua  de la normal para la recreación y para sanar las diferencias sociales. Se debe sopesar situaciones que afectan con mayor rigor el agua y la vida, como la explotación petrolera, la minería, el mismo proyecto de hidroituango, que tiene fuertes impactos ambientales y sociales, y que aún puede generar para la humanidad de los rivereños graves daños y porque no decir  un posible desastre, donde se perdería vidas y recursos económicos incalculables.

La coherencia debe ser en sopesar si hay realmente contaminación que vulnera los grados permisibleslocales, que afecten la salud de las personas.  Este es concepto técnico que debe generar la autoridad ambiental, Corpoamazonia, que debe darnos confianza para potencializar su uso del agua como recreación, la que dinamiza en beneficios sociales de gran impacto positivo como a la salud mental, ya que desde que nos engendran hacemos parte de una piscina humana de las mejores condiciones, el vientre de nuestra madre, es por eso que hacemos parte incluyente y profunda de la alegría de usar el agua de forma adecuada y ese día de fiesta nos recuerda que siempre hacemos parte del agua y nos conecta espiritualmente con la Pachamama.

La razón que me motivo a escribir y cuestionarme sobre este punto “del Carnaval del Agua”, es que se discutió o se conversó  entre varios ciudadanos de Mocoa, el día de la semilla nativa, mientras programábamos las mingas de la palabra  y el acompañamiento del cultivo de la huerta y la chagra. Resulta que el 28 de diciembre cae un sábado, coincide con una de nuestras mingas y nace la idea  de tratar el día del agua, en la que concluimos la mayoría personas adultas en que se debe continuar con el carnaval del agua sin perjuicio a contaminar el agua, bajo condiciones sanas, donde las autoridades deben organizar con cuidado esa fiesta, donde se debe evitar abusos en el juego.  Se agradece que la Policía Nacional y el Ejército, a través del tiempo  se han vinculado al carnaval de manera sana, con respeto.  Bajo esta situación no reuniremos los mingueros y migueras de las semillas de Paz, para sembrar agua, realizado ceremonia de ofrenda y agradecimiento a la Madre Tierra y al abuelo Mayor y entre todos los participantes sembraremos un árbol, quien quita que sean dos o tres…

Así, el 31 de octubre del presente año,  en la celebración del Halloween, se observa en la redes el video donde niños y niñas disfrutan la fuente de la Plaza Mayor de Mocoa, se divierten de manera sana con el agua,  siendo su derecho fundamental a jugar y a estar felices. Quienes compartieron de manera incluyente en una fiesta que tenía la dimensión de brujitas y duendes. En este escenario, estos niños la disfrutaron de manera sana, como fiesta de la vida, como fiesta del agua. Situación que nos invita a no improvisar, sino a organizar y planear para que la fiesta perdure como Achapo, para las próximas generaciones.


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