“Los campesinos invocan protección de la Amazonia”: Sorrel Aroca, gobernadora del Putumayo


Fuente : ElEspectador

Laura Ospina – @LaurisOspina

La mandataria pide presupuesto diferencial para la región amazónica y la construcción de 1.750 kilómetros de vías terciarias para la comercialización de productos que cultivan los campesinos.

La gobernadora Aroca explica que ha habido desaciertos, desde el Gobierno Nacional, en las políticas agropecuarias para su departamento.Óscar Güesguán – El Espectador

Sorrel Aroca es la primera gobernadora indígena del Putumayo, uno de los seis departamentos que componen la región amazónica colombiana. El bosque tropical que hace las veces del pulmón del mundo, alertó sobre su devenir cuando las personas se enteraron que en territorio brasileño varios de sus kilómetros llevaban más de quince días ardiendo en llamas.

En medio de ese contexto, Aroca, que saldrá del cargo en diciembre, pide que el Gobierno y los ciudadanos pongan sus ojos en su departamento, el cual, según expresa, tiene un potencial significativo para proteger la tierra que considera sagrada. ¿Cómo? A través de cultivos que más de 40 mil putumayenses están sembrando sin afectar la naturaleza del suelo amazónico. Muchos de ellos abandonaron el negocio de la mata de coca y optaron por productos como el cacao, el chontaduro y la pimienta.

Usted habla de la protección de la Amazonia a través de los productos campesinos. ¿Cómo es eso?

En los últimos cuatro años, el Putumayo ha iniciado un proceso de transformación rural. Es importante ese paso porque el 70 % de nuestra población convive en la ruralidad y ese cambio le apunta a la sostenibilidad y a la protección de la región. Hemos generado ocho líneas productivas que incluso se han aprobado por la Comisión Departamental de Competitividad para que sean desarrolladas y producidas en entorno amazónico sin dañar el ecosistema, respetando las rondas hídricas y los sistemas agroforestales.

¿Cómo lograron que más de 40 mil campesinos se interesaran por cultivar productos como la pimienta y el chontaduro, que no son propios de la región?

Aprendiendo del pasado. Las ocho líneas las establecimos de acuerdo a la vocación de siembra de nuestra gente, porque en años atrás vivimos desaciertos en políticas agropecuarias cuando, desde el orden nacional, nos decían qué cultivar o qué líneas económicas seguir. Pero esas actividades fracasaron porque no obedecieron al verdadero interés de nuestra gente. Y en algunos casos, tampoco obedecieron la vocación del suelo. Ahora muchos de los campesinos ya venían cultivando esos productos como una forma de resistencia civil productiva. Lo hicieron sin una política departamental dirigida a ellos, sin entornos comerciales estables. Y los otros son las personas que atendieron la convocatoria, que quisieron hacer parte de esto. Todos ellos, a su vez decidieron dejar los cultivos de uso ilícito y transitar estos nuevos. A eso hay que darle mucho valor.

¿Con ello se expandió la producción?

Sí. Cuando yo recibí el departamento habían 440 hectáreas de pimienta. Hoy tenemos 1.540. En ese producto tenemos procesos de producción mejorados y estamos trabajando en la certificación de los predios para tener la pimienta con mejor calidad del mundo. Otro ejemplo es el chontaduro. Cuando llegué al cargo, el Putumayo contaba con 1.700 hectáreas de ese alimento. Hoy supera las 4.800 hectáreas, estamos a punto de convertirnos en el departamento pimentero del país, aunque no sea propio de esta región. En cuanto a la palma de azaí, el mejor antioxidante del mundo, pasamos de tener 480 recolectores de su fruto a más de 3.000.

Pero según dicen los propios campesinos, aunque la producción ha crecido no ha mejorado su comercialización. Entonces, muchas veces sus productos no les generan una entrada económica…

Sí, porque no se trata solo de expandir la producción. Hasta el 21 de septiembre, justamente, estamos en Corferias con el fin de dar a conocer las actividades agrícolas del Putumayo para que mejore la comercialización. Ese es un eslabón de toda la cadena y tenemos que mejorarlo para que los productores tengan mejores precios. El problema, a veces, es que como los intermediarios deciden sobre la venta final de los productos, ellos son los que se ven más beneficiados con el ingreso económico, y no los campesinos. Al mostrar los alimentos que se cultivan en tierra amazónica pedimos el apoyo del Gobierno y las personas en general, para que compren de manera directa. Ahora, la idea es ampliar y masificar el mercado, porque más allá de la labor de los intermediarios, los putumayenses requieren tener estabilidad económica, porque están transitando de economías de uso ilícito a ser protectores del ecosistema.

¿Cómo hacer, entonces, para que esos productores de las veredas más alejadas del Putumayo tengan unos ingresos dignos?

Queremos que nos volteen a mirar. El Putumayo no ha aportado al país ni siquiera una pequeña parte de lo puede dar. Pedimos al Gobierno que cree presupuestos diferenciales para la región amazónica. Considero que los seis departamentos que la componen deberían contar con dineros que salgan del sistema general de regalías para su desarrollo. Que cuenten con partidas específicas que garanticen apoyo a los productores. Queremos que nuestra Colombia conozca que su trabajo protege la Amazonia y el equilibrio de la vida. Es el grito desde Putumayo invocando la protección de la Amazonia.

Pero, también está la falta de vías que impiden que los productos lleguen a sus destinos en los que son comercializados…

En el Putumayo faltan alrededor de 1.750 kilómetros de vías terciarias. Además de los trámites engorrosos, acceder al dinero público para un gobierno departamental es difícil. Pero, si el país se enfoca en un desarrollo puntual y se resuelve ese tipo de inconvenientes, podríamos empezar a desarrollar bienes y servicios amazónicos, algo que no se ha explotado y que podría generarle mayores divisas al país más que los hidrocarburos.

Y sobre la implementación del Acuerdo de Paz: su departamento solo cuenta con un espacio de capacitación y reincorporación, en Puerto Asís. ¿Cómo está el ambiente luego del rearme de las disidencias de las Farc?

Según datos de la ONU ese ETCR cuenta con unos 550 excombatientes y todos ellos afirman estar comprometidos con su proceso, pese a estar a la expectativa de qué pasará. Soy partidaria de no darle excusas a las personas sino oportunidades para que continúen su proceso. El doctor Emilio Archila ha estado en constante comunicación con ellos. Él ha visitado el espacio tres veces, y Andrés Stapper, director de la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN), ha trabajado en una hoja de ruta sobre los proyectos que requiere la comunidad. Los excombatientes dicen que lo primero que necesitan es un hogar y generar ingresos económicos.


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