“La flora y fauna de la Amazonia perdidas tardarán miles de años en recuperarse”


Los artistas colombianos dan hoy el último concierto de su gira europea en el Mirador de Akasha (Albaicín)
Antes han estado de tour por República Checa, Alemania e Italia

El grupo se despide hoy en Granada de su gira europea (De izquierda a derecha: Jairo Palchukán, Sandra Tautas y William Palchukán)

La Amazonia es una vasta superficie que comprende una selva tropical inmensaque se extiende por diversos países de Iberoamérica (el estado de Brasil es el que más territorio amazónico acapara, pero Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador también tienen dentro de sus fronteras espacios de este gran vergel) y el río Amazonas.

En este momento la Amazonia, una de las mayores reservas naturales de flora y fauna del planeta, contempla como las llamas van poco a poco esquilmando su riqueza. Además, este territorio es el entorno de vida de muchas tribus indígenas que con gran pesar ven como parte de su “madre” desaparece.

Los integrantes del proyecto música Grupo Putumayo, formado por los hermanos Palchukán (William y Jairo, originarios de la región amazónica de Putumayo en Colombia) y Sandra Tautas, despedirán hoy su gira europea en Granada, en el Mirador de Akasha, y ofrecerán un concierto de música indígena. Además, antes de partir a su tierra permanecerán unos días en el Centro Kalyana de Alfacar.

–Llevan unos meses de gira por Europa y están siendo testigos a distancia del devastador fuego que asola la Amazonia, vuestra casa. ¿Qué opinan?

–Es una sensación muy triste porque nosotros somos guardianes de nuestras tradiciones pero también de nuestro entorno. Es muy frustrante. Ayer leía un cuento sobre un jaguar que ve en la selva a un colibrí que llevaba agua para apagar el fuego. El jaguar se reía y le decía al colibrí que si él sólo se creía que iba a apagar el fuego, a lo que el colibrí le respondía ‘yo hago mi parte’.

Además de ser un fuego físico, es un fuego que hemos generado los seres humanos con tanta avaricia, interés económico e industrial de desarrollar, de crecer y llenar bolsillos de unas pocas personas. Eso ha llevado a que este pulmón del mundo se degenere de esta manera tan impactante. Aunque estemos lejos, la tierra es una sola, partimos de una unidad, a todos nos va a llegar una consecuencia de esto, todos somos responsables de llevar a nuestro planeta a estos colapsos.

La flora y la fauna que se ha perdido ahí ha vivido miles de años y la regeneración de lo que se ha perdido va a costar lo mismo. Con la música llevamos el mensaje de la conservación, del respeto a uno mismo y del entorno, de los recursos naturales, aunque en realidad lo peor que puedes decir de la naturaleza es que es un recurso, que no lo es, es nuestra madre.

–¿Cómo definirían lo que hacen?

–La idea es compartir las tradiciones ancestrales enfocadas hacia la música, sonidos tradicionales indígenas, sonoridades que se proyectan a través de instrumentos elaborados por William y Jairo, en la mayoría, hechos con fibras naturales, pieles, bambúes, semillas.

Los tambores y la flautas se asemejan a los sonidos de la naturaleza, ese ha sido nuestro caminar, compartiendo nuestras tradiciones indígenas del sur de Colombia, del valle de Putumayo que es donde vienen William y Jairo. Los sonidos autóctonos y los mensajes que van impresos a la letras son lo más importante. Siempre le estamos cantando a la naturaleza, a las culturas indígenas, a los elementos.

–¿Por dónde ha discurrido vuestra gira europea?

–Empezamos el cinco de junio, realizando conciertos y sesiones de músicoterapia en diferentes países como Polonia, Suecia (donde rodamos un vídeo de una composición sonora de William en la piedras de Ale). Luego pasamos por República Checa, Alemania, en Italia. El fin de semana pasado estuvimos en un festival en Solana de Riambau (Girona), donde compartimos con abuelitos de diferentes países del mundo, después estuvimos en Ibiza en un evento, donde estuvimos cantando oraciones para nuestra Amazonia que está sufriendo una terrible destrucción.

–¿Qué destacarían de su periplo europeo?

–Han sido tres meses de gira Europea. El dos de septiembre volvemos. Cada compartir tiene sus esencia, tenemos el corazón hinchado de agradecimiento, hemos recibido mucho cariño de mucha gente. Ver vibrar a las personas con los sonidos y la música… Son testimonios muy lindos los que nos llegan. Ha habido diversos escenarios, estuvimos en un teatro muy lindo y muy organizado en Polonia, hemos tenido conciertos al aire libre con el público muy de cerca, es otra manera de compartir, todos han sido momentos muy especiales pero diferentes.

–¿Es una responsabilidad para ustedes trasmitir vuestras tradiciones y cultura a través de la música?

–Es una responsabilidad para nosotros por el mensaje que estamos trasmitiendo. La música indígena se sale del contexto comercial. Entonces, aparte de una responsabilidad, es la misión que tenemos de trasmitir el mensaje de los abuelos, el mensaje de armonía, sabiduría, paz y unión.

–¿A qué se refieren con el mensaje de los abuelos?

–Nosotros trabajamos mucho la armonía. Las culturas indígenas en Colombia y creo que en todas la partes del mundo trabajamos en comunidad, se trata de procurar que siempre haya unos objetivos comunes y trabajar para lograrlos. Los mensajes de los abuelitos tienen que ver con el amor propio, necesario para proyectar amor, paz propia para proyectar paz, pero no como el acuerdo de papel en Colombia. Se trata de sostener las tradiciones, los abuelos se esmeran por mantener su pensamiento sin perder de vista lo actual, buscar la sostenibilidad sin la destrucción.

–Es curioso, Grupo Putumayo es un proyecto autogestionado con 34 años de vida. ¿Cómo empieza todo y cómo se ha desarrollado hasta ahora?

–William y Jairo son los fundadores de el Grupo Putumayo (antes lamento Andino) que llevan una trayectoria artística de 34 años ininterrumpida. Surge cuando son niños con el afán de descubrir sonoridades y de descubrir y sostener estos colectivos que ofrecen música, ellos crecen van avanzando y salen de su territorio, hacia Bogotá buscan el crecimiento académico, entran en la universidad y continúan en el proyecto.

El Grupo Putumayo va añadiendo integrantes. William es el director del grupo, comparte sus ideas con el resto del colectivo y cada uno le pone su esencia, en el bajo, en la guitarra, Jairo hace la percusión mayor y menor. La parte musical es un ejemplo de proyecto autogestionado con recursos propios.

Nuestra música ha movido a mucha gente, aunque no sea muy comercial es muy conocida, cuando vamos a hacer un concierto siempre tenemos el aforo lleno. Además, William y Jairo han sido invitados a otras bandas donde han fusionado la música indígena con el rock, por ejemplo. Aparte, son artesanos, hacen documentales e imparten clases de música. Grupo Putumayo lleva tiene nueve producciones discográficas y una audiovisual, y William cuatro con Palchukán, de manera paralela y todo autogestionado.

Fuente : GranadaHoy


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