Alias “Macaco”, el exparamilitar que sembró el terror en el Putumayo


Mocoa/Colprensa

El exjefe paramilitar Alias “Macaco”, quedo a órdenes de un fiscal  especializado en Derechos Humanos, quien le imputara de 100 hechos cometidos bajo su mando por integrantes del Bloque Central Bolívar de las Autodefensa Campesinas de Colombia, en departamentos de Putumayo, Caquetá, Antioquia, Santander y Risaralda.

Carlos Mario Jiménez Naranjo alias “Macaco”, regresó a Colombia en un vuelo comercial a las 7 y 30 de la noche del pasado 20 de julio, procedente de los Estados Unidos. Llegó en calidad de deportado y fue recibido por autoridades de Migración Colombia. Terminado el proceso quedó bajo custodia de la Policía Judicial que lo solicita por homicidio agravado, concierto para delinquir y homicidio en persona protegida.

Jiménez Naranjo, de 53 años, fue extraditado a Estados Unidos en mayo de 2008, donde enfrentó cargos por narcotráfico. En el 2011 fue condenado a 33 años de prisión por narcotráfico y terrorismo, y hoy, al cumplir una tercera parte de su condena fue notificado de su libertad.

En Colombia es conocido por ser un jefe paramilitar y narcotraficante que estuvo al frente del ‘Bloque Central Bolívar’. Este bloque dejó cerca de cinco mil víctimas directas e indirectas de masacres, homicidios selectivos, desapariciones, reclutamiento de menores, desplazamientos y abuso sexual de mujeres y niñas.

Contra este bloque también están documentados 250 asesinatos, 213 casos de desplazamiento y 324 personas desaparecidas.

Perfil de “Macaco”

Nació en el municipio de Marsella departamento de Risaralda el 26 de febrero de 1.966, estudio hasta tercero de primaria y por años estuvo inmerso en los negocios de la ganadería en el departamento del Putumayo, concretamente en el municipio de Puerto Asís, a mediados de los 90 donde fue expendedor de carne.

Según informes del FBI, Jiménez Naranjo, hizo parte del Cartel del Norte del Valle en los ochentas y mantuvo una cercana amistad con el poderoso narcotraficante Wilber Varela alias Jabón, quien luego fue asesinado en 2007 en Venezuela.

Se convirtió en paramilitar en 1998, cuando les entregó una suma que, según varios informes, fue de 5 millones de dólares a los hermanos Castaño. En ese momento, los Castaño se preparaban para la expansión de las Auc a todo el país y necesitaban el dinero para financiar su guerra. Enfrentando la oposición de algunos de los comandantes paramilitares, entre ellos Jorge 40, a cambio del dinero recibido, los Castaño le cedieron a Macaco el mando de parte de los hombres de las Auc en diferentes regiones del país y le dieron licencia para que entrara a zonas a donde ellos no habían llegado.

Fue así como nació el Bloque Central Bolívar que se extendió por varias regiones de Colombia: Putumayo, Caquetá, Nariño, Valle, Sur de Bolívar, Eje Cafetero, Magdalena Medio y Santander entre otros. En sus versiones a los fiscales de Justicia y Paz, sin embargo, alias Macaco afirmó que había sido paramilitar desde 1990, cuando llegó al Putumayo, auspiciado desde Puerto Boyacá.

Aunque oficialmente se desmovilizó en marzo del 2006, según el Gobierno Nacional Jiménez Naranjo, siguió traficando narcóticos y dirigiendo operaciones criminales desde la cárcel de Itaguí.

El gobierno colombiano pidió a la justicia que fuese excluido del proceso de la Ley de Justicia y Paz, que permite a los desmovilizados que colaboren plenamente con la justicia, acceder a una pena favorable de máximo ocho años, pues había violado los acuerdos de desmovilización. Además ordenó su traslado a un barco en altamar y luego a la cárcel de máxima seguridad en Cómbita, Boyacá donde salió en extradición.

Según dictaminó la Corte Suprema de Justicia, nadie que haya sido postulado a la Ley de Justicia y Paz puede ser retirado por el gobierno, pues es sólo la misma justicia la que luego de comprobar plenamente que no ha cumplido con los requisitos de la ley que lo hacen merecedor de la pena alternativa, puede retirarlo y pasarlo a la justicia ordinaria. Macaco está procesado por la justicia ordinaria por delitos cometidos luego de su desmovilización, y si resulta culpable, saldrá definitivamente de Justicia y Paz.

Fue extraditado a Estados Unidos en mayo de 2008, luego de una ardua polémica judicial y política, pues representantes de las víctimas pidieron a la justicia que no lo extraditara para evitar que se interrumpiera el proceso de Justicia y Paz, sus víctimas se quedaran sin conocer toda la verdad y sin recibir la reparación y los múltiples crímenes de lesa humanidad de los que era responsable quedaran en la impunidad.

Víctimas que le atribuye la justicia

Fue sindicado por un juez de Cúcuta por involucrarse en la conformación de ‘Las águilas negras’, junto a desmovilizados del Bloque Catatumbo. La Corte de Distrito Federal de Washington y la Corte de Distrito Sur de Florida en Estados Unidos lo van a juzgar por los delitos de narcotráfico. Según los expedientes estadounidenses, le heredó a Hernando Gómez, alias Rasguño, varias rutas, contactos y unas 15 mil toneladas de coca listas para exportar.

Número de delitos confesados

En sus versiones libres se hizo responsable de cuatro mil muertos, dos mil parapléjicos y cinco mil heridos.

Bienes entregados

El día de su desmovilización entregó dos helicópteros. En el proceso de Justicia y Paz entregó una finca ganadera en Buena Vista, Córdoba, una urbanización con 96 viviendas y 145 lotes habilitados con servicios públicos, listos para construir en el Corregimiento Piamonte, en jurisdicción de Cáceres, en el bajo Cauca antioqueño. También entregó al Fondo de Reparación tres fincas, 2600 cabezas de ganado y un tractor. Todo lo anterior fue avaluado en 113 mil millones de pesos

Los crímenes conocidos

Se le acusa de concierto para delinquir, infiltración del DAS, narcotráfico, robo de gasolina, de participar en la muerte de Liliana Gaviria (hermana del ex presidente de la República César Gaviria), de estar involucrado en la muerte de Carlos Castaño y del asesinato en el 2001 de Iván Villamizar, ex defensor del pueblo de Norte de Santander.

Sus actuares en el Putumayo

Luego de una detallada investigación periodística reconstruimos parte de la historia de cómo los paramilitares ingresaron al departamento del Putumayo y algunas de sus acciones contra la guerrilla y la misma población civil.

“Recibían armas del Urabá antioqueño y del Ecuador para sus 800 hombres que tuvo el frente sur en el Putumayo”, alias “Macaco”.

Los paramilitares que llegaron al Putumayo en 1997, primero estuvieron a cargo de los hermanos Carlos y Vicente Castaño y luego del narcotraficante Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’. La Fiscalía logró reconstruir la historia de este bloque, que en su lucha por controlar el negocio del narcotráfico asesinó a 2.500 personas en el Putumayo.

Los paramilitares del frente sur del Putumayo asesinaron a por lo menos 2.500 personas y dejaron 5.500 víctimas, según los registros de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía. Durante casi 10 años sembraron el terror en varios municipios del suroeste del país, bajo la excusa de combatir la guerrilla de la región pero que tenía como trasfondo el control del negocio del narcotráfico.

Carlos Mario Jiménez Naranjo, indico que la historia de este frente comenzó en 1997 durante la tercera cumbre de las autodefensas, cuando la Casa Castaño decidió que incursionarían en el Putumayo. A finales de ese año, los hermanos Carlos y Vicente Castaño enviaron desde el Urabá a Rafael Antonio Londoño Jaramillo alias ‘Rafa Putumayo’ y a 20 hombres más para que se instalaran en Puerto Asís.

Lo hicieron primero en la hacienda Villa Sandra y en la finca Santa Clara llamada por los paramilitares como ‘La Bola’, ubicadas a pocos metros de la base militar del municipio. Allí ‘Rafa Putumayo’ recibía a los paramilitares que los Castaño enviaban desde San Pedro de Urabá (Antioquia), después de recibir entrenamiento militar. Los ‘paras’ primero llegaban a Cali, donde alias ‘Araña’ los recibía para enviarlos a Puerto Asís.

En 1998, el grupo paramilitar comenzó a delinquir en zona rural de Puerto Asís desde el kilómetro cinco al nueve, así como en las veredas La Danta, El Águila y Quirilí. El comandante general era ‘Rafa Putumayo’, su segundo era William Danilo Carvajal Gómez alias ‘Daniel’ y el comandante militar era Fredy Alexis Rivera alias ‘Camilo’. Con un grupo de 100 hombres armados, el bautizo de fuego del frente Sur del Putumayo fue el 7 de noviembre de 1999, cuando incursionaron en La Dorada, cabecera municipal de San Miguel, y en El Placer, inspección del Valle del Guamuez.

Ese día los paramilitares se dividieron en dos grupos, El Cazador y El Destructor, para tomarse los dos pueblos. Después de sostener combates con la guerrilla, no se instalaron en La Dorada pero sí lo hicieron en El Placer, tras cometer una masacre. El frente dispuso de un grupo de ‘urbanos’ que delinquió en La Hormiga (cabecera municipal del Valle del Guamuéz), y de otro que lo hizo en las veredas de El Placer como La Esmeralda, Los Venados, Las Brisas, San Isidro, Costa Rica, El Bañadero, Las Vegas, Los Ángeles y Puerto Amor, donde instalaron una base militar.

Con la llegada de alias ‘90’ como nuevo comandante militar de la zona, los paramilitares intentaron tomarse La Dorada y el 21 de septiembre de 2000 se quedaron allí, después de cometer otra masacre. De forma paralela, a finales de ese año se tomaron Puerto Caicedo, instalaron un grupo ‘urbano’ en Villagarzón y a cargo de otro comandante, conocido con el alias ‘El Primo’, incursionaron en El Tigre, otro municipio donde ya habían cometido otra masacre.

Para ese año, los paramilitares ya delinquían en Puerto Asís, El Placer, La Dorada, El Tigre, Santa Ana y Orito. Hasta 2001 ‘las políticas’ del frente se basaron en las órdenes de la Casa Castaño que, según lo investigado por la Fiscalía 27 de Justicia y Paz, se caracterizaron por la desaparición y el desplazamiento forzado. En el Putumayo, no sólo los guerrilleros fueron declarados objetivo militar, sino también mujeres, madres e hijas de las víctimas.

La Casa Castaño, ordenó como técnicas de desaparición el desmembramiento y arrojar los cuerpos al río. Igual como sucedió en otras zonas del país, los paramilitares del Putumayo, también escondieron a sus víctimas en fosas comunes y llegaron a los pueblos con lista en mano para asesinar a los presuntos colaborares de la guerrilla. Las masacres fueron cometidas en plaza pública, a diferente hora y en presencia de niños.

Según los relatos de varios desmovilizados, los paramilitares fueron ‘la ley y el orden’ en esta zona del país ante la ausencia de la fuerza pública. El frente fijó reglas y castigos para la población civil, que iban desde barrer una calle hasta la muerte para los acusados de ser violadores, ladrones o consumidores de drogas.

La adhesión al BCB

Aunque el narcotraficante Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’, extraditado y uno de los ex jefes paramilitares del Bloque Central Bolívar, ha negado en versión su vínculo con este frente, el despacho 27 de Justicia y Paz considera que esa versión no es creíble porque “tenemos investigaciones e indicios de que Jiménez compró la franquicia de este bloque en 2002”.

Además de un video del 15 de mayo de 2003 en el que durante una reunión del frente aparece la bandera del BCB, de imágenes en las que los integrantes aparecen identificados con brazaletes de ese bloque y de las versiones en las que algunos desmovilizados aseguran que los comandantes les decían que dependían de ese bloque, la Fiscalía soporta su argumento en un capítulo del libro escrito por los ex jefes del BCB, ‘Macaco’, ‘Julián Bolívar’, ‘Pablo Sevillano’ y ‘Ernesto Báez’.

“…en Nariño, Caquetá y Putumayo, la subversión marxista, anclada tradicionalmente en la región, cedió corredores y espacios estratégicos a las tropas de las Autodefensas Campesinas del BCB, cuyo dominio creciente en las extensas zonas del sur del país ha puesto en aprietos la paradisíaca y larga pasantía vacacional de Tirofijo”, indica un aparte del libro.

Según lo documentado por la Fiscalía, a finales de 2001 ‘Rafa Putumayo’ expresó una inconformidad que tenía con Vicente Castaño y dijo que iba a buscar otro ‘padrino’. Aunque al parecer hubo acercamientos entre el jefe y su subalterno, a partir de 2002 el frente Sur del Putumayo comenzó a depender de alias ‘Macaco’ del BCB, y no de la Casa Castaño.

Aunque el jefe seguía siendo ‘Rafa Putumayo’ y su segundo alias ‘Daniel’, ‘las políticas’ del frente cambiaron y los paramilitares de esa zona, además de combatir a la guerrilla, se dedicaron más a actividades relacionadas con el narcotráfico como el cuidado de los ‘cristalizaderos’, el cobro del gramaje y el cuidado de los camiones que transportaban la droga hasta la frontera con Ecuador. Los ‘paras’ además utilizaron el secuestro como medio de financiación y cambiaron también su estrategia de desaparición de las víctimas, por la de abandonar los cuerpos en los lugares donde cometían los crímenes.

En el frente el tope de hombres llegó como máximo a 800 hombres, aunque estos eran rotados a otros bloques. Para la época en que el ‘Rafa Putumayo’ tuvo diferencias con los Castaño, algunos desmovilizados han contado que muchos de los hombres que pertenecieron a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) salieron del Putumayo por miedo a que fueran asesinados por su propio jefe, como represalia al problema con los Castaño.

El 7 de diciembre de 2004 alias ‘Rafa Putumayo’ fue asesinado en Medellín por uno de sus hombres de confianza, alias ‘Tato’, al parecer por temas relacionados con el narcotráfico. Tras el asesinato del jefe paramilitar, William Danilo Carvajal Gómez alias ‘Daniel’ asumió la jefatura, y como comandante militar lo hizo Arnolfo Santamaría Galindo alias ‘Pipa’, que fue capturado en Soacha en febrero de 2010 y que solicitó ser aceptado como postulado a la Ley de Justicia y Paz.

El frente Sur Putumayo del BCB se desmovilizó el 1 de marzo de 2006 en la vereda La Esperanza, corregimiento de Santa Ana en el municipio de Puerto Asís. Según el acta de desmovilización, el grupo se entregó al mando de Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’ y entregó 292 armas, entre ellas fusiles, escopetas, carabinas, pistolas, revólveres, ametralladoras y lanzagranadas, además de 421 granadas y 33.592 municiones.

El despacho 27 de Justicia y Paz tiene a su cargo 26 desmovilizados de este frente, de los cuales 15 están rindiendo versión libre. Para esta unidad, será clave que el Gobierno postule a la Ley de Justicia y Paz a alias ‘Pipa’, quien como jefe militar tiene por esclarecer 2.500 crímenes en la región. También considera urgente la captura de alias ‘Daniel’ quien, pese a desmovilizarse como patrullero en el nordeste antioqueño, fue uno de los principales jefes paramilitares de este frente y se encuentra prófugo de la justicia.

Paramilitares que operaron en el Frente Sur del Putumayo

·         Amaury José Cervantes Galarcio, alias ‘Costeño’

·         Agustín Benítez Almanza, alias ‘Miguelito’

·         Edwin José Díaz Fernández, alias ‘Byson’

·         Juan Asdrúbal Echavarría Higuita, alias ‘Castillo’

·         Never Manuel Mendoza Villalva, alias ‘Coya’

·         Jhon Fredy Rodríguez Cárdenas

·         Jorge Orlando Agudelo Gallego, alias ‘JP’, ‘El Ruso’

·         Linderman Mosquera Hinestroza, alias ‘Jorge’

·         Jesús Alberto Valencia, alias ‘Peña’

·         Óscar Emilio Rivas Torres, alias ‘Over’

·         Sider Lugo Rueda, alias ‘El Águila’

·         Carlos Mario Ospina Bedoya, alias ‘Tomate’ ‘Tomás’

·         Jhon Fabio Andrade David, alis ‘Jhon’ ‘Burro’

·         Óscar Armando Hernández Rosero, alias ‘Pichiro’


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