Reconciliándonos con la naturaleza en Putumayo a través de la siembra de 70 mil árboles en 100 días


Con el compromiso de reducir los índices de deforestación en el territorio del Piedemonte Andino Amazónico, la Alianza Naturamazonas conformada por varias instituciones públicas y privadas, ambientales, gubernamentales y no gubernamentales, tales como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Conservación Internacional Colombia, Gran Tierra Energy, Parques Naturales Nacionales, CRC, Corpoamazonia, la comunidad en general, y en este caso en particular, el Ejército Nacional de Colombia y su Brigada 27 de Selva con jurisdicción en Putumayo, se ha propuesto sembrar en los próximos 100 días, 70 mil árboles nativos. 

Los bosques tropicales en el mundo están desapareciendo y la gran Amazonia que se había mantenido casi intacta por décadas como uno de los tesoros naturales del planeta, ha iniciado su retroceso debido a diversas causas, algunas de ellas geopolíticas.

Según el Global Forest Watch en el 2018 se destruyeron 12 millones de hectáreas de bosque natural por minuto en la Amazonia, siendo equivalente a 30 canchas de fútbol por minuto[1]. En Colombia, se estima que 153.000 hectáreas[2] de bosque amazónico fueron arrasadas en un año, lo cual significa que diariamente se destruyeron 548 hectáreas, que equivalen a 71.788 toneladas de dioxido de carbono expulsadas a la atmósfera, ocupando el 4to lugar en deforestación entre los 194 países del planeta. Esto tiene repercusiones directas sobre la disminución de la biodiversidad e inicio de procesos de extinción de especies, y a nivel sociocultural, el fuerte impacto que se genera sobre culturas indígenas que con-viven con la selva tropical. Pero más allá de esto, perdemos minuto a minuto el único motor natural que es capaz de absorber gases contaminantes para convertirlos en oxígeno.

Esta problemática más allá de ser ambientales una problemática social que exige corresponsabilidad de los actores, aplicación de políticas desde el ámbito local y decisiones oportunas, pero sobre todo acompañamiento por parte del Estado.  Las imágenes que se repiten a diario en los frentes de colonización del Putumayo y el piedemonte andino amazónico de la Baja Bota Caucana, muestran mulas arrastrando piezas de madera que dejarán al arriero apenas el dinero del jornal luego de su venta, amplias zonas deforestadas para siembra de pasturas improductivas en terrenos mal drenados, vías en pésimo estado, y rostros de campesinos que desconocen en su mayoría la suerte de las tierras que están trabajando de la única manera que conocen.

Ante esta alarmante realidad, y como inicio de un proceso de cambio, se han definido varias estrategias para enfrentar la situación en Colombia, lideradas por el Gobierno Nacional, organizaciones y otras entidades del ámbito público y privado. Las mismas buscan frenar la pérdida de bosque, recuperar áreas degradadas y judicializar a los responsables.

Es así como en el departamento del Putumayo, la Brigada 27 de Selva del Ejército Nacional,actualmente viene fortaleciendo las capacidades de un pelotón ambiental destinado a la siembra y recuperación de áreas degradadas en el departamento. Ésta es una apuesta novedosa que muestra el cambio del paradigma de la guerra, por un escenario de paz y reconciliación con la naturaleza en un lugar que fue bastante crítico en el pasado. Su meta inicial es sembrar 70.000 árboles nativos en 100 días.

Este es un ejercicio práctico de restauración ecológica apoyado por la alianza Naturamazonas, que permite dimensionar acciones concretas a gran escala que podrían ser adoptadas como Política de Estado, siguiendo así el ejemplo de países como México donde actualmente las fuerzas militares adelantan procesos masivos de producción de plantas y restauración ecológica.

De igual forma el trabajo en equipo con distintas instituciones permite generar otras acciones de impacto y es así como en Semana Santa se realizó una campaña con la Pastoral Social en Putumayo en la cual se donaron más de 15.000 árboles nativos santificados a la comunidad religiosa para reemplazar el ramo y así evitar la destrucción de palmas.

Cabe señalar que uno de los propósitos de la Alianza Naturamazonas es la de sembrar un millón de árboles en 1.000 hectáreas.

El valor del bosque amazónico en Colombia como ecosistema y hogar de miles de especies de animales y plantas es ilimitado. Contribuir a frenar su deforestación y recuperar áreas degradadas resulta crucial para la preservación de la vida y los derechos de sus habitantes, así como también para enfrentar el cambio climático. Revertir la tendencia actuales posible si la hacemos todos y requerirá de un gran esfuerzo físico, pero sobre todo de un cambio mental y ético hacia la naturaleza.

[1]https://www.bbc.com/mundo/noticias-48060343

[2] Cálculo Amazon Conservation Team – ACT


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