En los Estados Unidos, los pueblos indígenas del Putumayo persisten en la defensa de la Amazonía

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Mocoa/Colprensa

Dentro del desarrollo del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas que se cumple en la ciudad de New York, desde el pasado 29 de abril la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana OPIAC y de la Coordinación de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica – COICA, pusieron en conocimiento las afectaciones que vienen sufriendo los 14 pueblos indígenas del Putumayo.

«Hoy, más que nunca, la Amazonía como Territorio sagrado, fuente de biodiversidad, Territorio ancestral de los Pueblos Indígenas asentados en los nueve países en los cuales se extiende, garantía para nuestra pervivencia y la de las futuras generaciones y sin lugar a dudas, «Pulmón del Mundo», enfrenta profundos riesgos relacionados con los intereses económicos de un sistema transgresivo, en el que la vida poco o nada importa», señalo Robinson López, coordinador de los DD.HH de la Opiac, quien hace presencia en el foro.

López, en dialogo con la agencia Colombia de prensa Colprensa, manifestó que Inicio con esta afirmación para mostrar en los minutos concedidos, las realidades que a la fecha viven los Pueblos Indígenas del Putumayo y de la misma Amazonía, ejemplificadas a través de un caso tipo: Colombia. Sus particularidades me hacen llamar la atención de este escenario, en torno a las cruentas circunstancias que hemos venido documentado y que a la fecha dan cuenta de procesos que atentan contra la Madre Tierra y los seres vivos y ancestrales que allí habitamos desde tiempos inmemoriales; producto de la arremetida del desarrollismo, los megaproyectos y, claro está, el conflicto armado interno.

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Así las cosas alerto al Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, sobre las circunstancias que a renglón seguido cito.

El riesgo de extinción física y cultural identificado en 2009 por la Corte Constitucional, se ha materializado a tal punto que a la fecha más del 30% de los Pueblos Indígenas de Colombia enfrentan un proceso inminente de exterminio, contando con entre 500 y mil habitantes en promedio cada uno de ellos. Dicha debilidad demográfica podría abocarles a la desaparición en menos de 10 años.

Siendo evidente la metamorfosis y recrudecimiento del conflicto armado, enfocado en la persecución de los liderazgos percibidos como inconvenientes; con relación a los Pueblos Indígenas Amazónicos, los casos identificados dan cuenta de amenazas directas en contra de Autoridades, Líderes, Lideresas y Defensores de Derechos pertenecientes a los Pueblos Indígenas, que encabezan procesos de reivindicación de derechos individuales,  colectivos y Territoriales.

Sin embargo no es necesaria la existencia de un conflicto armado para que exista un escenario propicio tendiente a acallar los liderazgos de los Pueblos Indígenas en los Territorios; las vulnerabilidades derivadas de la ausencia y abandono institucional en los mismos, los señalamientos en cabeza de las entidades estatales en contra de personas indígenas, la falta de protección real, efectiva y con enfoque diferencial, entre otros aspectos que deben ser revisados por este escenario, hacen que en los 9 países en los que se despliega la Amazonía, se repita a manera de patrón de conducta, escenas de asesinatos, amenazas, atentados, desplazamientos forzados y judicializaciones de líderes(as) indígenas.

A lo anterior se suman los riesgos derivados, en el caso particular colombiano, con la no implementación o deficiente puesta en marcha del Acuerdo Final suscrito entre las FARC – EP y el Estado, con especial énfasis en dos aspectos: a. la existencia de cultivos de uso ilícito en nuestros territorios y la disputa entre actores legales e ilegales por el control territorial, desconociendo nuestros derechos a la autonomía, gobierno propio y Territorios. b. Los persistentes ataques del gobierno de turno al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, las objeciones que a manera de cortina de humo buscan desviar la atención de los temas centrales discutidos en este ejercicio de justicia transicional, y la ausencia de garantías para que los Pueblos Indígenas seamos reparados con un alcance integral, restaurativo y transformador.

Por ellos los Pueblos Indígenas Amazónicos persisten en los procesos de movilización para la reivindicación de los derechos propios y los derechos de la Madre Tierra. Así las cosas, denuncio públicamente los ataques a la Minga del Putumayo, quienes denunciaron que el día lunes 29 de abril el uso excesivo de la fuerza en cabeza del Escuadrón Antidisturbios – ESMAD, adscrito a la Policía Nacional; el cual disparando con arma de fuego en contra de los Mingueros lesionó a seis indígenas. Conmino a esta instancia a rechazar los ejercicios de brutalidad y letalidad policial, prohibidos claramente en estándares nacionales e internacionales de protección a los Derechos Humanos.

Por último, presento ante esta asamblea su caso, como un claro ejemplo de los riesgos que los líderes y lideresas enfrentamos en los Territorios. Perteneciente al Pueblo Inga del Putumayo, en ejercicio de sus funciones he encabezado procesos en defensa de sus Territorios y Derechos, siendo víctima de amenazas sistemáticas. A pesar de que a la fecha cuenta con medidas de protección otorgadas por el Estado Colombiano, es de su conocimiento que dichas medidas podrían levantarse, a pesar del riesgo latente que afronta. Esta realidad la viven miles de líderes y Pueblos Indígenas amazónicos los cuales requieren acciones decididas del Estado Colombiano para garantizar su protección; siendo esta la oportunidad para resaltar que son las formas propias, colectivas y tradicionales de protección las que han permitido que, a pesar de la ausencia del Estado, sigamos perviviendo.

 

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