En Bogotá presentarán planes de calidad educativa implementados en Chocó y Putumayo


El próximo martes 30 de abril, el programa «Con Paz Aprendemos Más» presentará una puesta en escena para mostrar los impactos y estrategias implementadas para mejorar la educación en municipios de los dos departamentos.

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El programa «Con Paz Aprendemos Más», que busca que niños y adolescentes de Chocó y Putumayo tengan una buena calidad de educación con un enfoque etnoeducativo, presentará en Bogotá una puesta en escena en la que, por medio de testimonios de algunos de los participantes del programa, se mostrarán los impactos y estrategias implementadas para mejorar la calidad educativa y la protección de más de 62.000 niñas, niños y adolescentes en 16 municipios de dichos departamentos (ocho de Chocó y ocho de Putumayo).

El montaje artístico que se expondrá en la ciudad el próximo martes 30 de abril, está dirigido por el actor y actual director del Teatro Nacional, Nicolás Montero. Con la actividad se pretende compartir experiencias, aprendizajes y expectativas a futuro de quienes mejoraron sus competencias académicas, adquirieron nuevas habilidades y fortalecieron sus prácticas de auto-protección a través de los planes escolares de gestión de riesgo y manuales de convivencia actualizados.

Según Montero, la puesta en escena será “la recopilación de las voces del programa «Con Paz Aprendemos Más» mediante un pequeño viaje, una mirada sobre una experiencia que tocó a miles de vidas durante cinco años y que hoy viajan desde Chocó y Putumayo para enriquecer nuestra mirada sobre la vida cotidiana, con la convicción de quienes sienten que la solidaridad y el conocimiento son indispensables para construir una sociedad más digna”.

En el evento estarán presentes docentes como Rosa Digna Mosquera, del corregimiento de La Loma de Bojayá, y Hernán David Córdoba, de Quibdó, quienes crearon e implementaron estrategias para que el buen trato, el afecto y la comunicación asertiva sean la base de la educación. “Ya no basta con castigar al niño o niña: los profesores debemos entender que su comportamiento es el reflejo de lo que viven en todos sus entornos y los maestros debemos crear ambientes propicios para romper esas limitaciones y formemos a los estudiantes para la vida”, dijo Rosa Digna.

Adicionalmente, estará presente el embajador de Canadá en Colombia, Marcel Lebleu, así como cerca de 300 invitados, entre ellos, representantes de los gobiernos y secretarías departamentales y municipales de educación de Chocó y Putumayo; líderes de las organizaciones aliadas del programa, delegaciones de distintas embajadas en Colombia y de cooperación internacional, ONG’s, medios de comunicación, docentes, rectores y familias, niñas, niños y adolescentes.

La directora del programa, María Fernanda Cruz, dio a conocer el trabajo que se ha liderado, asegurando que se implementaron estrategias que ayudaron a mejorar la calidad de la educación y la protección. “El reto más grande fue diseñar un programa que respondiera a las necesidades puntuales de los territorios y no imponerles unos modelos prefabricados desde Bogotá. Gracias al trabajo conjunto con las comunidades, los gobiernos departamentales y municipales lo logramos, y por eso obtuvimos los resultados esperados y unas cifras de impacto nunca antes vistas en estas regiones”, precisó.

Además, resaltó que el programa también fortaleció las prácticas de aula de 1.950 docentes de 95 establecimientos educativos y trabajó con 19.780 madres y padres de familia para acercarlos a sus hijos y fortalecer los lazos familiares. Formó a 320 líderes comunitarios como agentes de protección y cambio, quienes acompañaron la creación de más de 15.400 proyectos de vida de niñas y niños lejos de la violencia. Adicionalmente, emprendió acciones con los gobiernos locales para crear lineamientos que les permitieran a las escuelas ofrecer educación pertinente y de calidad con enfoque etnoeducativo y de género, tal como corresponde a territorios multiculturales.

A su turno, Yosimar Mosquera, secretario de Educación de Chocó, destacó las estrategias adaptada en cada territorio. “Fue fundamental la creación un documento técnico de orientaciones para incluir el enfoque étnico dentro del modelo de gestión de calidad etnoeducativa e intercultural, lo cual implica que será una directriz para todos los municipios”, dijo.

En el caso de Putumayo se buscó dar respuesta a las necesidades puntuales de las comunidades que viven en poblaciones rurales dispersas que, para lograr acceder a la educación, acondicionando salones de las escuelas, casas comunales y casas de los vecinos para que los niños y niñas vivieran allí. “En general, el departamento carecía de una política para el manejo y operación de este tipo de establecimientos educativos, además de que no existían procedimientos claros para la atención a los estudiantes y la resolución de conflictos”, manifestó Gustavo Romero, gerente del programa.

Fuente : ElEspectador


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