Alma de héroe, el valor de entregarse al destino


Orlando Pardo – Director

El próximo 2 de mayo llega a las carteleras de cine colombianas, ‘Alma de héroe’, el segundo largometraje del director colombiano Orlando Pardo, que en esta ocasión le apuesta a contar una historia de amor en medio de la guerra y que se destaca por sus escenas de acción de alto nivel.

Más de dos años de largas conversaciones con miembros de la fuerza pública en diferentes cantones militares de  Colombia fueron la inspiración para que el director Orlando Pardo decidiera escribir Alma de héroe, la cinta protagonizada, entre otros, por los actores Jorge Soto, Stephanie Abello, Lincoln Palomeque, Tiberio Cruz, Tuto Patiño y Linda Callejas.

La historia de amor del teniente Tabares y de Salma, la hermana de su mejor amigo y compañero, no podía tener un peor escenario: la guerra civil colombiana. El secuestro de uno de los protagonistas, por parte de un grupo subversivo, pone a prueba sentimientos que parecen no encajar en la realidad que les tocó vivir. Una película cargada de adrenalina donde el amor, la amistad y la familia defienden su espacio.

La cinta, rodada en las selvas del Caquetá, Putumayo y Amazonas y en escenarios de Tolima, Bogotá y la alta Guajira, tiene una fuerte dosis de acción donde Pardo contó con la asesoría y acompañamiento de oficiales activos del Ejército Nacional de Colombia en temas tácticos, que sumados a un gran trabajo de efectos especiales, logra introducir al espectador al corazón mismo de la selva.

El director se la jugó, además, por hacer una película que no se ajusta necesariamente a las reglas del juego, saliéndose de lo tradicional al dejar ver crudas secuencias como el caso  de una escena de enfrentamiento militar con una duración de casi seis minutos, con toda la tecnología y elementos necesarios para hacer de ella una épica demostración  de altos estándares internacionales de producción.

Sobre la historia contada en Alma de héroe, aclara Pardo, que está inspirada en personajes reales y sus vivencias y asegura que su búsqueda era humanizar al soldado colombiano, a los héroes anónimos que son mucho más que un número en un batallón o una cifra en la guerra que Colombia ha vivido durante más de 60 años.

“En esas intensas jornadas de risas y llanto, con oficiales, suboficiales y soldados, descubrí una cantidad de historias de estos colombianos que le han puesto el pecho a la guerra y que de alguna manera han sido víctimas de un conflicto que ha estado ahí durante mucho tiempo. Así pude recopilar la dramaturgia que un día nos puso a soñar con realizar una película donde la acción, el suspenso y el drama estuvieran presentes”, explica el director Orlando Pardo.

Para que la película tuviera un tono realista  y las escenas reflejaran la cotidianidad militar se tomó la decisión de enviar a los actores por varias semanas a recibir entrenamiento en el fuerte militar de Tolemaida.

“Esta preparación les permitió no solo fortalecerse físicamente, sino también aumentar su confianza para encarnar los personajes y poder transmitir lo que significa la entrega de estos hombres lejos de sus familias”, agrega el director sobre el trabajo de los actores, de los cuales solo Tiberio Cruz tenía experiencia, pues a los 18 años había prestado el servicio militar.

¿Orlando que hace particular Alma de héroe?

Que es lo suficientemente fuerte para impactar al espectador, no es nuestra película, es la película de todos los colombianos que hemos vivido el conflicto.

Así como nos muestra unos paisajes hermosos a lo largo de la película, también hay escenas de acción muy fuertes, cuál fue la intención, por ejemplo, de ese combate de cerca de seis minutos de duración?

Que el público se sintiera parte de lo que ocurre en la pantalla, que viera que la guerra no es una palabra, que la guerra es una tragedia y por eso los movimientos de la cámara no son gratuitos, los sonidos en las locaciones tampoco. Todo fue planificado para que lo que lográramos en el rodaje se pudiera mezclar con los efectos especiales que tendríamos después en la Postproducción. La intención también esrendir un homenaje a esos reporteros de guerra que han vivido de cerca estos momentos; de ahí la cámara suelta.

¿A propósito cómo fue ese trabajo de efectos especiales?

Fue un trabajo conjunto entre nuestra productora Océano Digital, Pigmalion Animation Studio y Catapulta Producciones. Los efectos los tuve en mi cabeza desde el primer momento, pues lograr niveles de producción con talla internacional era, además de un sueño, una meta que hoy siento que está cumplida. Para la escena del combate usamos unos trajes especiales que vistieron los dobles de riesgo y que nos permitieron, ya en postproducción, lograr nuestros objetivos visuales.

¿Fue entonces un trabajo con puro talento nacional?

Sí. Tenemos una fuerza de talento que termina yéndose a trabajar con grandes casas postproductoras de Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo, y ¿por qué no soñar con los que quedan en nuestro país si son tan buenos? Creo en el talento colombiano y sé que la clave es permitir la creatividad para lograr magia en la imagen y esa sinergia que se logró entre estas tres empresas es muestra de que se puede.

La música es otro de los valores de producción de la cinta. ¿Quién fue el responsable?

La música de la película está pensada desde el principio con el concepto épico y busca que no solo acompañe la imagen sino que incida en ella para engrandecerla. El responsable es Emmanuel Briceño, quien llegó a la película por recomendación de Juanes, quien además nos cedió dos canciones de su repertorio: Me enamora y Volverte a ver, de esta última incluso aceptó hacer una nueva versión, acompañado por una orquesta sinfónica.

¿Finalmente, qué tan real son las historias que se cuentan en la trama de la película?

Conocí a todos los personajes que existen dentro de la historia, eso me hizo tener de primera mano documentos, relatos y vivencias de quienes tuvieron que sufrir toda la tragedia que representa una guerra. Al vivirlo tan de cerca mí, el dolor iba creciendo por eso no quise que esas historias quedaran guardadas sin que la gente las conociera


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