La variante San Francisco-Mocoa demorará 10 años

Para atravesar la cuenca alta del río Mocoa se construirán siete kilómetros de viaductos. Uno de ellos será de 1.500 metros de longitud, el más prolongado del país.

Si se tiene en cuenta que ya van seis años transcurridos desde su inicio, el anuncio de diez años más de espera, hecho por el director de Invías, apagó varias ilusiones de alcanzar a ver la obra, entre quienes lo escuchaban.

Al otro día del inicio de funciones del Gobierno del presidente Iván Duque se suscitó una reunión técnica en el Instituto Nacional de Invías, presidido por su director general Juan Esteban Gil Chavarría, para encontrar una respuesta por qué la administración anterior había dejado suspendida y sin recursos la variante San Francisco-Mocoa.

La extrañeza era más grande, si se recordaba que fue el gobierno de Juan Manuel Santos el que en 2010 apropió 410 mil millones para la obra, trascendental para el desarrollo no sólo de Nariño sino del sur colombiano y luego no la estima prioritaria.

Son casi dos años de parálisis, simulados por algunos trabajos de mantenimiento.

Los antecedentes

“Este fue un proyecto que se inició con un diseño a fase tres, realizado durante tres meses y cambiar una vía de 75 kilómetros con una de 46. Luego, con el concepto de tres de las mejores empresas de consultoría, se le hicieron tres modificaciones al diseño inicial”, recuerda el titular del Invías.

Explicó que el objetivo fue llevarla a un mejor desempeño en términos de velocidad de diseño. Ahora se podrá obtener una velocidad de 60 kilómetros por hora, gracias a los amplios radios de curvatura con que contará la vía y el nuevo concepto que prioriza los viaductos y los túneles en lugar de afectaciones ambientales profundas por grandes movimientos de tierra.

Fue cuando habían avanzado considerablemente en la apertura de los 17.5 kilómetros, con recubrimiento de concreto y acero de buena parte de los taludes en el frente San Francisco, para prevenir la ocurrencia de constantes deslizamientos de tierra, que según el Invías se dieron cuenta que estaban ante muchas complejidades técnicas y ambientales, que obligó a la reconsideración del diseño.

“Son casi dos años de parálisis, simulados por algunos trabajos de mantenimiento”.

Escepticismo de gremios

La Cámara de Comercio de Pasto mostró su escepticismo ante el anuncio del director del Invías en el sentido de que la variante San Francisco-Mocoa tardará 10 años en ser construida.

En concepto de la entidad eso es mucho tiempo y lo será aún más si no se cumple ese plazo, como ha ocurrido casi siempre con las obras de cierta envergadura que se construyen en Colombia y mucho más en el departamento de Nariño.

La entidad cameral cree posible que ese tiempo se pueda reducir de manera considerable, siempre y cuando el Gobierno Nacional asegure, mediante un crédito internacional, 1.8 billones de pesos en que está calculado el faltante para terminar la apertura de la vía y su pavimentación.

Recuerda la Cámara de Comercio de Pasto que el presidente Iván Duque asesoró durante una década al Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, precisamente el ente financiero que le prestó los 410 mil millones de pesos a Colombia para que acometa la construcción de la variante San Francisco-Mocoa.

De acuerdo con la institución, esta feliz circunstancia debería ser aprovechada por el mandatario nacional para asegurar los recursos que garantizarían, desde ya, la futura inversión que será necesaria para finalizar la obra. El BID –subrayó- tiene la plena voluntad de apoyar al país en este propósito, toda vez que ya hizo un primer desembolso.

Un rediseño obligado

El panorama ambiental por la agresiva afectación de taludes de más de 40 metros de altura que estaban invadiendo la reserva forestal de la cuenca alta del río Mocoa se había tornado desolador y preocupante para el proceso de construcción de la variante que unirá a San Francisco con la capital putumayense.

Continuar no era lo aconsejable, así el proyecto tuviera licencia ambiental y contara con todos los permisos de una obra bien estructurada.

Más aún si afrontaban también con un hallazgo según el cual se debía modificar el diseño que había sido elaborado con normas del año 2006 y hace rato estaban desactualizadas, que sólo exigían velocidades de diseño hasta 40 kilómetros por hora.

En la actualidad eran otras las exigencias técnicas de una vía como debía ser la variante San Francisco-Mocoa, el eslabón más difícil de construir y avanzar a lo que ha de ser años después el corredor intermodal Tumaco-Belem Do Pará.

Contraloría, la clave

En el 2013 llegan las observaciones técnicas de la Contraloría. El control de advertencia plantea la necesidad de cambiar la velocidad de diseño, la sustracción del aire que estaba afectando el parque natural y otra serie de cambios que llevó a la modificación radical del diseño correspondiente a la zona central de casi 27 kilómetros y que no es otro que el tramo que atraviesa la cuenca alta del río Mocoa, que se debía proteger a como dé lugar.

Se va a pasar de 40 a 60 kilómetros por hora. No tendrá radios de 10 metros de curvatura, sino de 120 metros. Y no habrá pendientes elevadas que lleven a mayor desgaste de los vehículos de carga, con el consiguiente mayor tiempo de viaje y mayores gastos de combustible.

En el 2014 se inicia el rediseño del proyecto que lleva a decidir que no serán sólo dos kilómetros de puentes como estaba contemplado sino 15 kilómetros de viaductos, uno de los cuales tendrá 1.500 metros de longitud, que lo convertirán en uno de los más largos del país.

Se pasará de construir un kilómetro de túneles a 2.8 kilómetros. De una vía a cielo abierto de 25 kilómetros, se modificará a una de sólo 8 kilómetros. Pasaremos de una longitud del tramo central de 27.9 kilómetros, a una de 26.3 kilómetros. Se pasará de excavaciones de dos millones de metros cúbicos a sólo 500 mil. Sin duda, un alivio ambiental enorme.

Se necesitan $1.8 billones

En general, el proyecto que iba a costar 560 mil millones de pesos –seguro que hubiera terminado costando el doble o más sin modificaciones-, pasará en virtud del necesario rediseño a costar 1.8 billones de pesos más en su franja central que conectará los dos frentes de San Francisco y Mocoa que fueron abiertos.

Queremos entender que en esos 1.8 billones estará incluido el costo de la pavimentación de la variante. No deseamos tener que emprender otra larga lucha de muchos años para que nos asignen los recursos necesarios para ello.

Para convencerse de que aplicar el rediseño era la mejor idea, el director general del Invías citó al equipo interdisciplinario encargado de la elaboración del rediseño para que lo llenaran de argumentos para autorizar los cambios. Y lo hicieron. Putumayenses y nariñenses sentimos que nuestro proyecto salió ganando. Tendremos una vía de especificaciones internacionales. Como debía ser. Como era justo con dos regiones históricamente olvidadas.

¿Y la financiación?

Todavía en veremos pero hay esperanzas. El Gobierno ha declarado su pleno interés en sacar adelante la variante, aunque sabe que sólo alcanzará a hacer parte. Los cálculos más optimistas es que se demorarán diez años.

Como lo que se tiene es un diseño fase dos mejorado, no se puede iniciar la intervención de la reserva con él. Debe estructurarse uno que consulte las condiciones exigidas hoy en día, no las de 2006.

Además no se tiene aún la sustracción del área de reserva forestal, no se tiene la modificación de la licencia ambiental. Sabiendo de antemano que la terminación de la obra exigirá una inversión de 1.8 billones de pesos, se asegurarán primero los recursos para adelantar todas las consultorías necesarias que son la base para dar un concepto favorable o no al proyecto en el tema ambiental. El director de Invías aclaró que la cifra de 1.8 billones podría variar según las conclusiones de las consultorías.

El trámite ambiental también está suspendido porque salió un auto de observaciones sobre el levantamiento de veda de un área protegida. La proyección es que en marzo de 2019 el Invías espera estar entregando el estudio adicional de levantamiento de bosques y levantamiento de veda.

Licencias sólo hasta 2020

La socialización con comunidades se terminará en agosto del próximo año y se aspira para entonces tener toda la documentación necesaria para solicitar la licencia ambiental, la cual se estará radicando en diciembre del siguiente año.

Es decir, sólo hasta el 2020 se tendrían todos los permisos necesarios y se avanzaría en los trámites presupuestales. El director reiteró que según los análisis técnicos de la obra, ésta no se terminará en menos de una década.

El Gobierno considera una prioridad el proyecto, el cual tiene toda la atención del presidente Iván Duque, que se propone asegurar los recursos necesarios para proteger las obras ya adelantadas y para los estudios para la obtención de licencias.

En cuanto a la obtención de 1.8 billones de pesos, el camino más despejado es solicitar un nuevo crédito al BID, por esa cantidad.

“Es una vergüenza”

Franklin Benavides, alcalde Santiago.

Para el alcalde de Santiago (Putumayo), Franklin Benavides, la decisión del gobierno de Juan Manuel Santos de dejar desfinanciada la variante San Francisco-Mocoa es un acto “vergonzoso, pues lo hizo de hacer una inversión inicial cuantiosa en el año 2010, de alrededor de 500 mil millones de pesos”.

 “Esto significa que los 17.5 kilómetros abiertos en dos frentes de trabajo, uno desde San Francisco y otro en sentido contrario desde Mocoa, quedaron a merced del poder destructivo de la naturaleza”.

“Es necesario entonces que, de manera urgente, el nuevo Gobierno nos garantice los 1.8 billones de pesos que se requieren para completar la apertura de la variante, y su posterior pavimentación y entrega en óptimas condiciones”.

Benavides indicó que “hay asuntos de orden técnico, de orden ambiental y de orden político que requieren ser solucionados para pasar de este monumento a la vergüenza, al verdadero desarrollo de Nariño y Putumayo”.

Admitió que las condiciones técnicas con las que se la está construyendo son muy buenas, por lo que una vez terminada no hay duda que se convertirá en una vía que impulsará el desarrollo de la región y del país.

“He recorrido en más de una oportunidad la obra desde Mocoa hacia San Antonio Campucana subiendo, y desde San Francisco hasta puente ocho, bajando. Ese conocimiento me permite afirmar que la obra como se está haciendo es muy buena y, por lo tanto, hay que terminar de financiarla”.

Fuente : DiariodelSur


Share This Post