“A las personas las inspiras con el ejemplo”: Jonnatan López

Este líder social es la cabeza del programa “Comunidades Indígenas y Familias Emprendedoras por la Paz”, que busca brindar oportunidades de trabajo a las víctimas de la avalancha de Mocoa.

Jonnatan López junto a integrantes de la comunidad en donde adelanta los proyectos. / Fotos: cortesía

Por Ingrith Gómez Morales/ igomez@elepectador.com / @IngrithGomez23

LOS RETOS DE LOS NUEVOS LÍDERES
“A las personas las inspiras con el ejemplo”: Jonnatan López
Economía
14 Nov 2018 – 9:30 AM
Ingrith Gómez Morales/ igomez@elepectador.com / @IngrithGomez23
Este líder social es la cabeza del programa “Comunidades Indígenas y Familias Emprendedoras por la Paz”, que busca brindar oportunidades de trabajo a las víctimas de la avalancha de Mocoa.
Jonnatan López junto a integrantes de la comunidad en donde adelanta los proyectos. / Fotos: cortesía

¿Quién es Jonnatan López?

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Soy un emprendedor social bogotano, de 35 años, soñador y apasionado por su labor, economista de la Universidad Santo Tomás y especialista en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad de los Andes. Convertí mi trabajo de ayuda social en mi proyecto de vida, llevo más de diez años al servicio de las comunidades del sur de Colombia, impactando alrededor de 16.000 personas a través de iniciativas sociales, las cuales mayoritariamente he financiado con recursos propios obtenidos del salario.

¿Qué es “Comunidades Indígenas y Familias Emprendedoras por la Paz”?

Es un programa de emprendimiento y educación financiera para comunidades indígenas, el cual en esta etapa inicial busca la reconstrucción económica de la comunidad indígena de San Antonio Mocoa, una comunidad sin territorio, proveniente del departamento del Cauca, quienes han vivido doble tragedia: el desplazamiento del conflicto armado y damnificados en la pasada avalancha del 31 de octubre de 2017 en Mocoa, Putumayo. En el futuro esta iniciativa proyecta convertirse en una banca de desarrollo empresarial para las comunidades indígenas del país.

¿Hace cuánto nació el proyecto?

El desarrollo de la campaña de ayuda humanitaria duró más de cincuenta días y fue creada en apoyo a los damnificados por la pasada avalancha en Mocoa, que gracias al apoyo de amigos, empresarios y artistas como Hassam se pudo llevar a cabo. Durante la campaña conocí a la comunidad indígena, entendí su condición y nivel de afectación, desde ahí prometí no abandonarlos y regresar para ayudarles. Es así como el 15 de julio de 2017 volví a la comunidad para cumplir lo prometido e iniciar este gran sueño y proyecto social.

¿Cuántas familias y comunidades indígenas se han visto beneficiadas?

Cuarenta familias, con aproximadamente 158 personas de la comunidad indígena.

¿Cómo hizo para transmitir el espíritu emprendedor en esta zona del país?

La música y la historia de mi vida han sido vitales para motivar esta región, donde la constante lucha por superar situaciones y momentos difíciles los han inspirado para alcanzar sus sueños, donde creer en sí mismo, la confianza en Dios, la pasión y la lucha por los ideales son las que llevan a personas y países a salir adelante y progresar. A las personas las mueves y las inspiras con tu ejemplo de vida y espíritu de lucha, más que con la teoría de un libro. Las personas identifican cuando amas lo que haces, ellas perciben esa pasión por los sueños, ellas saben cuándo luchas por un ideal, es algo que se transmite y se contagia y luego quieren ser como tú y te quieren seguir, y ahí es donde se comienza a crear ese espíritu emprendedor.

Por medio de canciones inspiramos a las comunidades de esta región, tenemos una producción musical inspirada en la pasada avalancha y la comunidad indígena: “You to Move”, en memoria de las víctimas. En diciembre de 2018 se lanza el himno de la comunidad indígena: “Mamá Chindoy”, letra escrita por la comunidad, que cuenta la historia de su proceso. Eso hace parte de la reconstrucción de su memoria histórica.

¿Qué fue lo más complicado de llevar el proceso con estas comunidades?

Lo más difícil en este proceso ha sido la distancia, los recursos para sostener el proyecto y el bajo nivel educativo de la comunidad. Como primer punto, yo no vivo en el territorio, entonces, después de mi jornada laboral, los viernes me embarcaba desde Neiva en un bus con destino a Mocoa durante casi ocho horas para llegar y dictar talleres los sábados en la comunidad indígena. A pesar de la distancia, nunca falté a una cita programada. Hace unos meses me radiqué en Mocoa para estar más cerca de los proyectos que adelanta la comunidad.

El tema de los recursos también ha sido un obstáculo, ya que esta iniciativa nació de manera personal y altruista por la situación de las personas de Mocoa, y desde el año y cuatro meses que lleva el proyecto, todos los recursos de los viajes, materiales, actividades y producciones musicales han sido financiados por mí. Esta situación me ha llevado a participar en varias convocatorias y concursos para buscar ayuda y darle continuidad al proyecto. Es así como en la convocatoria de RECON 2017-2018, entre más de mil emprendedores sociales del país, mi iniciativa fue elegida y reconocida como uno de los tres mejores proyectos sociales del país, en la categoría emprendimiento y generación de empleo, por importantes organizaciones y empresas de índole nacional e internacional entre las que destaco la Embajada de Suecia, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Grupo Éxito, entre otros.

Y, por último, el mayor reto fue la identificación de la metodología para trabajar el programa de emprendimiento y educación financiera con la comunidad, debido al bajo nivel educativo, que se refleja en que el 57 % de las personas no han terminado sus estudios de primaria, el 35 % tienen algún grado de bachiller y el 3 % no tiene estudio alguno.

¿Cómo funcionan los equipos de ahorro y crédito?

Son grupos de autoayuda en los cuales cada miembro de la comunidad indígena denominado accionista deposita un valor mensual en una caja de ahorro, custodiada por la misma comunidad. Con el dinero ahorrado, a partir del tercer mes, se pueden solicitar créditos con destinación específica para capital semilla de sus emprendimientos, pagan una tasa de interés fijada por la propia comunidad y, adicionalmente, el grupo constituye un fondo social donde existe una cuota mínima. Por diversos incumplimientos al reglamento creados por el grupo se cobran multas, como, por ejemplo, llegar tarde a una reunión, no asistir sin una causa justificada o no pagar un crédito, entre otras. Los recursos de estas multas, como también actividades comunitarias que generen recursos, se inyectan al fondo social.

Al final del primer ciclo, que es de nueve meses, los grupos se liquidan, devolviendo las acciones y las utilidades que reposan en el fondo social, las cuales se redistribuyen equitativamente e inicia un nuevo ciclo. Es exitosa porque deja una capacidad instalada para que la comunidad continúe desarrollándola.

Estos grupos de ahorro se conforman con un número máximo de 19 personas de la misma comunidad. Aunque esta metodología de los grupos de ahorro y crédito nació en Nigeria en 1991 y ha sido implementada por organismos internacionales y en Colombia desde el año 2008 por la banca de las oportunidades, como estrategias para la lucha y superación de la pobreza, la innovación de esta metodología validada en el proyecto “Comunidades Indígenas Emprendedoras por la Paz” se encuentra en el desarrollo de la “Banca Indígena”, la cual incorpora componentes de emprendimiento y desarrollo tecnológico con la Indígena App, donde cada líder de los grupos de ahorro y crédito alimenta la información desde un dispositivo o tablet para ir generando un score que mida la cultura de pago y a través de la plataforma virtual o una banca en línea contemplada para la tercera fase del proyecto, los miembros de la comunidad con tan solo una firma o huella digital sin desplazarse a una ofician puedan solicitar microcréditos desde $100.000 hasta $800.000, los cuales se les depositarán en una cuenta bancaria o con una entidad aliada, recursos que deben ser destinados exclusivamente para el fortalecimiento de sus emprendimientos o unidades productivas.

Con la Indígena App, la comunidad también podrá crear su plan de negocio en línea, el cual tendrá el paso a paso para el desarrollo y la creación de su proyecto de empresa.

¿Cuántas ideas de negocio han surgido? ¿Cuáles impactan más?

Del proyecto han surgido Treinta y siete ideas de negocio. El de más impacto en la región es el emprendimiento en red de la venta de perfumes, liderada por la joven emprendedora indígena Paola Vargas Chindoy, que emplea a varias madres cabeza de hogar y en su proyecto empresarial incorpora charlas motivacionales y de superación, ayudando al cambio de mentalidad de las personas con asistencia del equipo de la fundación. Se ha convertido en una fiel colaboradora, ayudando en todos los proyectos e incursiones sociales que ha tenido el emprendedor social en el departamento, siendo el más reciente una intervención social a más de 500 personas víctimas del conflicto armado en el departamento del Putumayo, donde brinda su apoyo y ha estado en un proceso de aprendizaje para liderar comunidades, convirtiéndose así en una fuerte candidata para liderar varios proyectos de emprendimiento de la fundación planeados en el año 2019.

La idea del proyecto “Comunidades Indígenas Emprendedoras por la Paz” es que el liderazgo se replique y la comunidad se empodere de sus propios procesos de desarrollo en su propia región. Y sin duda el proyecto que será de mayor impacto para la región es el denominado “Turismo rural con sentido social”. El antiguo conflicto armado apagó por muchos años los hermosos paisajes y la belleza natural del Putumayo.

En esta etapa del posconflicto, este proyecto busca que personas de todo el territorio colombiano como del exterior lleguen a esta parte del sur de Colombia y vivan una verdadera experiencia, donde a través de un paquete turístico (producto en proceso de creación con la comunidad), pueda crear en sus visitantes vivencias inolvidables. Se espera que los guías turísticos y los sitios de hospedaje sean dentro de los territorios de las comunidades indígenas con las que actualmente trabaja la fundación, quedando así los recursos para el desarrollo y progreso de la propia comunidad.

Los visitantes turistas deberán destinar un día de trabajo social con la comunidad y podrán enseñar desde un idioma o brindar una clase de música hasta hacer una orientación empresarial o actividad recreativa. Todo depende del campo del conocimiento donde sea fuerte el turista y pueda transmitir un múltiple conocimiento a la comunidad. El desarrollo de este proyecto ha tenido el apoyo de estudiantes de la Universidad EAN, quienes a través de sus prácticas empresariales con la fundación han venido aportando a la construcción del emprendimiento comunitario. En este proceso se espera hacer partícipe a la comunidad indígena de Yungillo, que tiene más de 1.600 miembros.

¿Cuáles son las ideas de negocio que más surgen?

La idea de negocio que más surge, con un 43 %, se inclina hacia la cría y comercialización de pollos de campo, además de emprendimientos artesanales como fábrica y producción de chanclas. En sí son ideas de negocio de baja complejidad con poca innovación, lo cual ha sido un reto importante para el proyecto. Es de recordar que el departamento del Putumayo, según el Consejo Privado de Competitividad, Innovación y Dinámica Empresarial, es una de las regiones del país con los menores índices de competitividad y ocupa el puesto 23 entre 26 ciudades evaluadas, lo que representa menores oportunidades laborales, mostrando la pobre dinámica empresarial y la falta de consolidación de políticas públicas para el desarrollo empresarial de la región. Lo que se ve reflejado en las ideas de negocio de la comunidad que surgen de su diario vivir, mas no de un proceso de estudio o identificación de potencialidades y oportunidades.

De las 9.145 empresas registradas en Cámara de Comercio en 2015, el 83 % están registradas como personas naturales, tan solo el 8 % como personas jurídicas y el 9% como ESALES. Siendo las personas jurídicas las que tienen el mejor perfil para generar empleo formal.

Esta fotografía muestra la debilidad del sector empresarial del Putumayo, el cual está conformado principalmente por microempresas o negocios informales. Esta situación se suma a los bajos niveles educativos de la población, la lejanía de la reubicación a los centros urbanos donde se encuentran las pocas oportunidades laborales y de desarrollo, la difícil adaptabilidad laboral de la población y la inexistencia de planes consolidados y políticas que promuevan de manera constante los programas de fomento empresarial y formación para el trabajo.

Uno de los principales retos que tendrá el proyecto “Comunidades Indígenas Emprendedoras por la Paz” será incorporar procesos de innovación y desarrollo en los proyectos e iniciativas productivas de la comunidad, para lograr así su competitividad y sostenibilidad en el tiempo, y de esta manera incidir en el desarrollo y la competitividad del departamento.

Habla de certificación. ¿Cómo es el proceso? ¿Qué entidad les ayuda con la certificación?

La certificación en la primera fase del programa la dio la Fundación Internacional Soñar, que lidera el emprendedor social para quienes terminaron la primera fase del programa, donde fueron certificadas unas 42 personas de la comunidad indígena en “Ideas de Negocio”. El próximo 15 de diciembre de 2018 finaliza la segunda etapa, donde se hará un reconocimiento a los mejores del programa de ahorro, crédito y emprendimiento. Este evento se llevará a cabo en la Organización Zonal Indígena del Putumayo (OZIP) y se espera también celebrar la Navidad de la comunidad indígena. El evento estará abierto para las personas que quieran participar o ayudar. A partir del 15 de noviembre podrán encontrar toda la información del evento en las redes sociales del emprendedor social.

¿Qué tan sostenible es el proyecto y la labor que realiza la comunidad?

Como se menciona, la primera parte del proyecto en la actualidad es financiado con recursos propios, pero gracias al acompañamiento de Recon, a través de Impact Hub y el fondo de inversión Athena, se trabaja en el fortalecimiento del modelo de negocio social para lograr la sostenibilidad del proyecto. Esto ha sido una gran ayuda y avance en este proceso.

¿Cree que este sistema es replicable en otras zonas del país?

Una vez esté validada esta metodología en todas sus fases como modelo sostenible, será sin duda un modelo social exitoso para replicar en el país, ya que en su prueba piloto está teniendo impactos positivos y desarrollo para una comunidad, que en tan poco tiempo ha retomado la confianza en sí misma.

Ya han participado con la fundación en producciones musicales, han creado emprendimientos, tienen sus ahorros, créditos comunitarios y, lo más importante, se están formando como líderes para replicar esta misma metodología en otras comunidades indígenas. Antes de llegar a esta comunidad no existían los sueños, pero hoy en día renació la esperanza y se está desarrollando la capacidad para soñar, pero también la habilidad para ejecutar.

El modelo que se estudia de sostenibilidad del proyecto es por medio de la administración de la plataforma virtual banca en línea y la Indígena App, el cual se dará a través del pago que hará cada grupo de ahorro por utilizar la plataforma virtual y el retorno de microcréditos con intereses, que se esperan sean por debajo de la tasa de mercado, juntamente con el proyecto de turismo rural con sentido social y un porcentaje de la utilidad de los emprendimientos aportados por un año después de que el negocio supere el punto de equilibrio, recursos que llegarán al fondo social de los grupos de ahorro, siendo estas las tres principales fuentes de ingresos que se espera consolidar para garantizar la sostenibilidad del proyecto.

En la actualidad no existe un programa como tal para comunidades indígenas del país, por eso nuestro reto futuro será vincular a miles de indígenas a la banca indígena. De los más de millón y medio de indígenas que existen en el país, aproximadamente el 63 % viven en la pobreza, que hoy en día esperan soluciones innovadoras para superar la pobreza y progresar. “Comunidades Indígenas Emprendedoras por la Paz” en el futuro podrá ser una propuesta interesante para ayudar a estas comunidades a subsanar esa ayuda que por años el mismo Estado colombiano no ha podido brindar con eficiencia.

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Fuente : ElEspectador


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