“Hay que replantear el modelo de desarrollo de la Amazonía”: Sinchi

Según la directora del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), la región debe dejar de concebir la ganadería como la única actividad que genera riqueza y ver la conservación como una inversión para la economía nacional.

La Amazonia es considerado como el pulmón ambiental más grande del mundo. Foto: archivo/Semana.

Los altos grados de deforestación en el hervidero más grande de biodiversidad del planeta tienen su raíz en el actual modelo de desarrollo de la Amazonía, según explica Luz Marina Mantilla Cárdenas, directora del Sinchi, principal instituto de investigación en la región.

La Amazonia concentró en 2017 el 65,5 por ciento de la deforestación total del país. Específicamente se trató de más de 144.000 hectáreas de cobertura boscosa en municipios como San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá en Caquetá, San José del Guaviare y La Macarena en Meta.

“Tenemos metido en la cabeza que el único generador de riqueza es la ganadería y vemos a la conservación como un estorbo para el desarrollo, más un gasto que una inversión, y no como un factor dentro de la contabilidad económica del país. Hay que replantear este modelo para combatir la deforestación y darle valor al bosque en pie”, indicó Mantilla.

La directora recalcó que hay que detener la ampliación de la frontera agropecuaria con lineamientos productivos y sostenibles, problemática que ha colonizado planicies amazónicas y piedemonte de Caquetá y Putumayo, además de restaurar las conectividades de la Amazonía con los Andes y la Orinoquia y solucionar la falta de gobernanza.

“Necesitamos impulsar el concepto de ciudades sostenibles en la región. No podemos seguir con el modelo de las ciudades con más de 100.000 habitantes, ya que la mayoría de las capitales amazónicas no cuentan con esa cantidad. Hay que entender que la gente tiene que vivir con y del bosque, por lo cual son un actor fundamental para resolver la problemática”.

Mantilla afirmó que la Amazonía necesita de acciones colaborativas entre las instituciones, autoridades y los dueños de los predios, y un encadenamiento con los tomadores de decisiones para los créditos y la legalización de los terrenos, que hoy están en tenencia, pero sin legalizar.

¿Cómo lograrlo?

La Directora del Instituto propone varias acciones para consolidar un nuevo modelo en la región, el cual inicia con procesos de educación con los habitantes del bosque.

“Tenemos que socializar las acciones demostrativas y exitosas con los habitantes del bosque. Al ver que hay proyectos que sí funcionan, cambiará su pensamiento y dejarán de talar. Hoy en día cerca de 52.000 hectáreas en la Amazonía tienen acuerdos de conservación, los cuales podrían servir como ejemplo. La comunidad debe convertirse en una fuerza clave para cambiar la dinámica territorial que hoy existe”.

Sacarle el jugo al bosque de una manera sostenible y una política integral para que los campesinos tengan oportunidad de vender productos derivados de la selva, podría impulsar el crecimiento económico y salvaguardar los recursos naturales.

“El bosque es mucho más que madera. Ofrece subproductos como fibras y frutales amazónicos que generarían nuevas opciones de vida a sus habitantes. Pero para esto hay que tener una cadena de valor y un encadenamiento productivo, además de una sociedad regional con modelos agroforestales, piscícolas y de productos forestales no maderables que impulsen la economía regional”.

La funcionaria anotó que el gobierno debe incentivar más los usos agroforestales y silvopastoriles, y no la ganadería.

“Hay que plantearle al habitante del bosque distintas alternativas económicamente rentables para que dejen de talar. Al conservar por lo menos tres hectáreas de bosque en cada finca habría una conectividad regional. Es fundamental generar una contabilidad donde todas las entidades ambientales registren las hectáreas restauradas en el país”.

Por último, la Directora del Sinchi recalcó que había que poner la lupa sobre la contaminación de la Amazonía, en especial la del mercurio, “un problema más grande que la deforestación. Necesitamos un país con un enfoque distinto como el agroambiental, basado en acuerdos de conservación”.

Fuente : Semana


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