La ley, los padres y los peligros que corren nuestros hijos en las redes sociales

Los peligros que se ciernen sobre los niños y adolescentes en las redes sociales(ya sea en la forma del cyberbullying, sexting o grooming) son más reales que nunca y no hacen más que multiplicarse cada día. Dada esta situación, las autoridades, a través de sus órganos competentes han hecho un llamado en más de una oportunidad para que los padres tengan un ojo vigilante sobre las comunicaciones que realizan sus hijos por medio de las nuevas tecnologías.

Aunque también existen limitantes establecidas por ley sobre que tan lejos puede ser el actuar de los padres para evitar estas situaciones. Así como la jurisdicción establece la obligación en los padres de proteger a los hijos, también les da derecho a los menores para que tengan un derecho a la intimidad y comunicaciones privadas. El problema surge cuando existe la sospecha de que un menor de edad está siendo ya sea acosado en una red social, extorsionado por alguien que se la quiere pasar de listo o se le aproxima un pervertido, como ha venido siendo la norma en la gran mayoría de las denuncias que han requerido intervención policial.

Derecho a la intimidad

Y aunque los padres, les toca respetar la privacidad de sus hijos y no podrían, ni deberían establecer un férreo control de sus comunicaciones, como lo establece la Ley de protección jurídica del menor articulo 4, apartado 1. También existen circunstancia donde los padres están obligados a actuar ya que siempre va a prevalecer la seguridad del niño sobre cualquier derecho que le pueda brindar la ley, ya que tanto los padres o tutores como los diferentes poderes públicos son  garantes de sus derechos, tambiénestán en la obligación de protegerlos contra los posibles ataques de un tercero.

Ya desde hace tiempo, la ley permite que los adolescentes puedan hacer uso de uso imagen y datos personales a partir de determinada edad, incluso cederla a terceros. Las redes sociales estipulan esto con claridad a la hora de registrar una cuenta, estableciendo como los 14 años como la edad que se requiere para su uso sin necesidad del permiso de sus padres.

Pero ¿y si hay existe una situación que implique riesgo para ellos? ¿Cómo puedo actuar como padre sin violar la intimidad de mi hijo? Pues el Código Civil deja bien claro que la patria potestad siempre debe ser ejercida en beneficio de los hijos y obliga a los padres a no solo velar por ellos, tenerlo a su lado, el derecho a la alimentación y procurar educación y formación integral. Sino que les da rango de acción ante una situación que pueda ser riesgosa.

Las autoridades aconsejan que el mejor curso de acción es “prevenir y educa.”Pero, si existiese un peligro latente que pueda afectar el sano desarrollo y bienestar de un menor o adolescente de entre 14 y 18 años, siempre va imperar el derecho de un padre de velar por su niño y su deber de protegerlo. Así que, si un padre sospecha que su hijo está siendo víctima de una situación ilícita o acosado por terceros y confirma la situación al mirar los mensajes privados de este, la ley no va ir contra usted, que como padre, ejerce una función protectora para con su hijo.

Si existe la posibilidad de que un hijo pueda ser la victima de un delito, los progenitores pueden y deben actuar de este modo. Siempre hay señales clásicas de situaciones así, ya sea un cambio total en su comportamiento o un desempeño escolar negativo. Solo no tienes que convertirse en una constante cacería de brujas, advierten los expertos, pero está justificado que, bajo ciertas circunstancias, puedas traspasar su intimidad y revisar sus mensajes solo para confirmar sospechas.

Acudir al juez

Como veníamos diciendo actuar ante la sospecha de que nuestro hijo este pasando una mala situación, no se puede traducir en un completo control sobre el uso de las nuevas formas de comunicación, sino que más bien se trata de establecer normas, como: no permitir que tengavideoconferencias aislado o encerrado en una habitación, hacer uso responsable de los controles parentales como bloquear ciertas páginas web o que solo puedan usar el internet durante determinadas horas. Si bien es cierto que los casos de menores que sufren de extorsiones para obtener imágenes pornográficas o que sufren del llamado ciber acoso, van en aumento. Los controles exagerados de un padre paranoico, no servirán de nada si primero no se hace que los niños tomen conciencia para que tomen precauciones ante determinados comportamientos y actitudes que puedan encontrar en las redes sociales. La clave de la paternidad es educarles para que ellos puedan discernir que ciertas cosas les pueden traer consecuencias negativas sino están atentos.

Finalmente, los padres siempre cuentan con el apoyo de un juez cuando se trata de sospechas con fundamento. En este caso y si el menor se niega a dar información, lo padres pueden agotar el recurso de acudir ante una autoridad judicial, ellos si tiene la potestad para actuar y acceder a las comunicaciones que un menor pueda haber recibido.

El ordenador a la vista

Salvo las situaciones antes mencionadas, siempre se debe preservar y sobre todo respetar la intimidad del menor. Está bien echar un ojo a lo que hacen en sus perfiles públicos en internet. Pero una buena estrategia es que el ordenador este en un lugar a la vista como el salón de la casa, de esa manera se estipula que el uso es para toda la familia y con facilidad se puede chequear el historial de navegación y así ver que no esté abriendo portales que resulten peligrosos. Ninguna autoridad consideraría esto como una intromisión a la privacidad del niño. Pero si se considera algo muy grave acceder a su e-mail, instalar programas espías que graben sus conversaciones en las redes sociales o WhatsApp o tratar de tenerlo ubicado a través de GPS. Eso si representaría una grave afrenta contra su privacidad.  En estos casos un padre debe plantearse lo siguiente: ¿Qué clase de valores le estas enseñando a tu hijo cuando tú forma de protegerlo es un ataque a su intimidad y constante monitoreo de su vida privada?

Como siempre lo mejor es aproximarse a estas situaciones con una actitud responsable, así como no le darías un arma a alguien que no la sabe manejar, un niño pequeño no puede tener un móvil sin conocer antes como reaccionar ante las situaciones adversas que se pueden encontrar al usarlo.


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