Desde la espesa selva del Putumayo llega “Chamán, el último guerrero”

La película de Sandro Meneses PotosíChamán, el último guerrero, es la primera cinta realizada en el departamento de Putumayo. En el 2012 esta cinta se concibió en el interior de la selva para contar una historia en donde el territorio y las raíces son lo más importante para las comunidades que habitan la región.

Chamán, el último guerrero

23 de abril, 10:00 p. m.

Solo cuando nuestra sangre regrese al océano y el polvo de nuestros huesos vuelva a la tierra,

quizás entenderemos que nosotros nunca fuimos los dueños de la madre tierra, sino que todos fuimos parte de ella.

Mensaje Ancestral citado en Chamán, el último guerrero.

 

Esta es la historia de los Panguart, una comunidad indígena que a pesar de vivir en paz siempre están alertas para defender una tierra que para ellos es sagrada pero que, para “los blancos” es una zona de explotación por estar cargada de oro y esmeraldas.

En la cinta las profecías y los sueños chamanes anuncian a los indios que una ola de muerte y destrucción está por llegar. Ellos no se equivocan, los vaticinios no son más que el deseo de poder y dinero por parte de los blancos y el anuncio de la sangre y la desgracia por la lucha de la tierra.

En Chamán, el último guerrerola selva cobra vida y es la protagonista de una historia en la que sus habitantes con poderes y magia nos recuerdan el valor de la tierra, el agua y lo sagrado de los recursos naturales. La historia de Meneses Potosí, además de ser una historia de magia, sangre y dolor, también lo es de redención y perdón.

Detalles de la historia

Esta exploración fascinante de la selva tardó alrededor de 8 años en preproducción, contó con más de 20 técnicos y aproximadamente 100 actores naturales, en su mayoría nativos de etnias indígenas presentes en la región como el awá, nasa, embera y pastos.

Una historia de 1 hora y 40 minutos que jamás había sido contada en la cinematografía colombiana y que realiza un recorrido espiritual y selvático en los municipios de Orito y Puerto Asís en el bajo Putumayo con escenas en las cascadas Guamuéz, los Arrayanes o lugares como La piedra del Pijilí, El Caldero y por supuesto el río Putumayo.

Una historia de ficción basada en hechos reales que nace de una narración que le hicieron al director del filme. Entonces, Meneses Potosí, decidió primero consignar este relato en un libro que fue publicado por la editorial Oveja Negra, para después llevarlo al mundo del cine recordando la milenaria resistencia indígena, la ideología de sus integrantes y el respeto que sienten por su tierra.

Jaguar Films y Ruge Films fueron las productoras que trajeron a la luz esta cinta en donde se fusionaron imágenes reales con elementos de tercera dimensión para recrear mundos y personajes surreales. La película que fue nominada en los Premios Macondo a mejor banda sonora en 2017 y en el Festival Internacional de Cine de Bogotá fue premiado con el Círculo precolombino a mejor película colombiana de 2016, entre otros, resalta la magia de las culturas indígenas, y la belleza y misterios de la selva que fueron llevados fielmente a la pantalla gigante, como lo fueron los sonidos de bosque recreados tal cual son, sumergiendo con cada detalle al espectador en esa espesa selva.

Además de un trabajo cuidadoso con el sonido también cabe destacar la labor de los artesanos de la región, personajes que aportaron todo su talento en la producción artística y escenográfica de la película, en la que reconstruyeron, crearon e incluso prestaron elementos de utilería, vestimenta y accesorios.

Para conocer los pormenores de la película podemos escucharlos en las voces de su director, parte del equipo, cineastas y actores en este interesante making of.

Tomado de : SeñalColombia

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