¿De dónde provienen los árboles de la Amazonía andina?

El estudio se hizo en la Amazonia andina, en los municipios de Orito (Putumayo) y Puerres (Nariño), zonas entre 750 y 2.800 msnm. Allí se establecieron 20 parcelas permanentes de 2.500 m2 cada una con el fin de analizar la distribución de especies que habitan en ambas zonas.

Las parcelas se ubicaron cada 250 msnm y en ellas se midieron 2.853 árboles de diámetros mayores a 10 cm, a los que se les tomaron muestras de hojas para determinar las especies, análisis que se realizó en el Herbario Amazónico Colombiano (COAH) del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi).

Con la información obtenida se identificó que algunas especies tropicales como la Licaria brasiliensis, Banara nitida y Hyeronima oblonga, de las familias Laureaceae, Salicaceae y Phyllanthaceae, respectivamente, ocupan zonas bajas que oscilan entre los 750 y los 1.500 msnm, explica el investigador Sebastián Ramírez, magíster en Bosques y Conservación Ambiental de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Medellín.

Por su parte, en zonas altas –superiores a 1.500 msnm– existen especies de origen templado como Brunellia putumayensis, Weinmannia multijuga y Geissanthus occidentalis, de las familias Brunelliaceae, Cunoniaceae y Primulaceae, respectivamente.

En ese sentido, pocas especies de climas fríos han logrado llegar al trópico o a climas cálidos después de migrar del sur de los Andes o de Norteamérica. Así mismo son limitadas las especies tropicales que han evolucionado para adaptarse a climas fríos.

Según la investigación, los cambios de adaptación de los árboles analizados datan del Eoceno, el segundo periodo de la era Terciaria en la que se formaron las cordilleras.

En ese entonces “hubo un cambio de temperatura y la zona tropical se redujo de manera drástica aumentando las oportunidades de ser colonizadas por especies de climas templados. Por ejemplo cuando se formó el istmo de Panamá las especies migraron hasta llegar a Suramérica”, explica el investigador.

Cambios de temperatura

Otro resultado del estudio es que las especies no se adaptan fácilmente a los cambios de temperatura, lo que implica que sus posibilidades de sobrevivir estén ligadas a la migración si sigue aumentando la temperatura.

Por esta razón las condiciones se podrían alterar a causa del cambio climático, el cual podría incidir en que se acelere la migración de especies arbóreas de climas cálidos a fríos, adaptarse o extinguirse.

El último caso se podría dar, por ejemplo, en árboles de áreas boscosas de la Amazonia andina, que buscarían desplazarse. Sin embargo, “como cada vez son menos los bosques, una semilla podría llegar a un potrero pero no lograría establecerse por que el suelo no tiene las condiciones que esta necesita para germinar, por lo que es probable que muera, ya que la adaptación es un proceso largo”, explica el investigador.

Conocer esta información es útil para formular planes de conservación de los bosques y su uso sostenible, lo que es fundamental para evitar la deforestación y mitigar el cambio climático global, amenazas actuales de los bosques.

El aporte del estudio es entregar lineamientos acerca de cómo conservar los bosques naturales colombianos y promover la restauración con especies nativas, gracias a que se obtuvo conocimiento sobre rangos de temperaturas en los que se pueden sembrar las diferentes especies.

Tomado de : UNAL

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