Gaseosas La Fabiolita

Por GUIDO REVELO CALDERON

Gilberto Mantilla

Gilberto Mantilla Duarte fue un santandereano emprendedor que al igual que el alemán Fred Stark en Puerto Asís (1932, cerveza y gaseosa La Huitota) y Antonio Castro Díaz en Mocoa, nariñense (1960, gaseosas Ingana), percibió en el negocio de las bebidas carbonatadas una oportunidad para sacar adelante a su familia, impulsar el desarrollo de su región y hacer una demostración de persistencia y constancia de trabajo duro y honrado.

Don Gilberto llegó  joven y soltero al Putumayo y se estableció inicialmente en Puerto Leguízamo. Se dedicó a trabajar, viajar y conocer el río Putumayo, vivió en varios poblados ribereños pero la brújula siempre lo llevaba de regreso a Puerto Leguízamo donde finalmente conoció a Flora Solarte, nariñense de quien se enamoró y con quien se casó. Con ella se fue a vivir a la Pedrera (Amazonas) donde se desempeñó como corregidor durante un buen tiempo y allí nacieron 2 de sus 9 hijos. A los mayores los sacó a estudiar a Bucaramanga y en alguna de las salidas que periódicamente realizaba para visitarlos, conoció a un costeño, Guillermo Cajales Santacoloma, de quien se hizo amigo y le escuchó una oferta de negocio.

Gilberto Mantilla y Familia

El señor Cajales, estando en Santa Marta, su tierra natal, se enteró que una fábrica de gaseosas llamada “La Favorita”, se había quebrado. Sus dueños estaban vendiendo el equipo cesante a buen precio y a la venta le encimaban algunas gabelas como las etiquetas, además ofrecían en préstamo el envase retornable de vidrio mientras el o los interesados “despegaban” con la industria. En tales condiciones se hizo irresistible la oferta y Gilberto Mantilla conformó sociedad con Guillermo Cajales para comprar “la Favorita” y llevarla a Puerto Leguízamo. En el año 1952 empezó a funcionar la fábrica de gaseosas “La Favorita” en Puerto Leguízamo.

La sociedad con Cajales Santacoloma duró un par de años cuando Gilberto Mantilla decide comprarle su parte accionaria y se convierte en único dueño, al mismo tiempo que las etiquetas con la leyenda “La Favorita , producto envasado en Santa Marta”,  que le habían regalado, se agotaban. Tomó entonces tres decisiones importantes: tener su propio envase, tener su propia marca y tener su propio medio de transporte. Para ello hizo una jugada de marketing muy inteligente: rebautizó su producto como gaseosas “La Fabiolita”, palabra con mucha homofonía con la anterior marca, “La Favorita”, es decir, nombres que sonaban muy parecido, y la gente aceptaría la nueva marca sin percibir mucho el cambio. Con el nuevo nombre “La Fabiolita, producto envasado en Puerto Leguízamo” ordenó pintar las nuevas botellas que le fabricaron. Para la época ya se descartaron las etiquetas de papel y el screen en pintura indeleble sobre el vidrio las reemplazó. Por último, adquirió una embarcación fluvial que se volvería famosa en todo el río Putumayo y sus afluentes a la cual bautizó RR La Fabiolita. En ella, bajo el mando de su  hijo mayor Herlinto Mantilla, llevaría su producto a todos los pueblos ribereños al mismo tiempo que le servía para ir hasta Puerto Asís a recoger el azúcar que le llegaba desde Pasto. El gas carbonatado que se utilizaba para fabricar la gaseosa seguía otra vía: se despachaba desde Bogotá y por vía terrestre llegaba a Florencia (Caquetá), allí se embarcaba por el río Caquetá hasta La Tagua desde donde nuevamente por vía terrestre llegaba a su destino final Puerto Leguízamo. Toda una odisea.

RR La Fabiolita

Su producto llegó a tener presencia a lo largo de todo el río Putumayo. La gaseosa “La Fabiolita” ya era reconocida y además de Puerto Leguízamo era solicitada en lugares tan distantes como: Puerto El Carmen (Ecuador), Puerto Ospina, Güepí, Concepción, Montclar, Encanto, Chorrera, Puerto Arica, Puerto Tejada….El Estrecho (Perú) y Tarapacá.

No sin algunas dificultades, las que se le presentan a cualquier empresario,  Don Gilberto Mantilla Duarte sostuvo su empresa en Puerto Leguízamo durante veintiún años al cabo de los cuales las enfermedades normales de la edad (murió en Bogotá en Junio de 1976),  pero sobre todo el naufragio de su lancha La Fabiolita ocasionaron el final de esta empresa que marcó un hito en la historia empresarial de esta zona del país. Una noche, muy cerca de El Encanto,  un tronco que partió en dos el casco de La Fabiolita marcó el epílogo de esta gesta empresarial, hoy orgullo de sus descendientes, ejemplo de visión, tenacidad y trabajo honesto. En el año 1973 la fábrica de gaseosas La Fabiolita sacó al mercado leguizameño sus productos por última vez, para cerrar definitivamente sus puertas y con ellas una historia ejemplar de liderazgo empresarial en Puerto Leguízamo.

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Gracias por la información y las fotografías a las señoras Yasmina Mantilla Solarte y Vivian Castillo, hija y nieta de Gilberto Mantilla  respectivamente.

Mocoa, Putumayo, Abril 4 de 2018


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