‘De pura cepa’, un recorrido por los universos ancestrales

Fiel al estilo de contar historias ‘desmaquilladas’, alejadas de protocolos e hiladas a través de un ameno, coloquial, divertido y en ocasiones irónico lenguaje, Néstor Oliveros, creador de la serie De Pura cepa, la describe como narrativas que develan de manera original tradiciones ancestrales poco visibilizadas o en riesgo de desaparecer.

Su producción tomó cuatro meses, durante los cuales, al lado del director Luis Garavito, recorrió nueve departamentos del país, para reactivar la memoria con relatos que se mueven entre la nostalgia y el asombro y que se condensan en doce capítulos protagonizados por habitantes de las regiones, quienes en el papel de ‘presentadores’, hablan de lo cotidiano y popular de sus costumbres.

El hecho de encontrar gente como ellos, arraigados a sus costumbres fue lo que inspiro el nombre De Pura cepa, programa que además cuenta con la música original de Teto Ocampo, un reconocido artista colombiano que mantiene una exploración permanente de nuevas músicas.

El capítulo del viernes 23 de marzo a las 5:30 p.m. en Canal Trece, fue grabado en los municipios de Santiago y San Andrés, en el Putumayo y tiene como protagonistas a los sabios de la comunidad Inga, quienes fabrican un butaco diseñado exclusivamente para pensar. El artista plástico Benjamín Jacanamijoy, es el presentador de este capítulo.

Nestor, ganador del Premio Nacional al Periodismo Cultural y de varios India Catalina por Los Puros Criollos  y De dónde vengo yo, habla de este nuevo proyecto de Canal Trece que nos llevará a conocer tradiciones como un particular, pegajoso y ‘oloroso’ plato típico boyacense; de las Otilias o vírgenes de leche –una de las cuales fue obsequiada al Papa Francisco–, de la fabricación de sillas exclusivamente para ‘pensar’ o de un reality en Casanare donde enseñan ¡a sacar babillas de un pozo!

¿Cómo lo llevo su olfato periodístico, bastante desarrollado, a encontrar historias como estas?

Partimos de los parámetros que pedía el canal para la serie, que era precisamente encontrar historias que hablaran de tradiciones, poco difundidas o a punto de desaparecer. Muchos de los temas estaban en nuestra ‘base de datos’, por nuestro recorrido por el país haciendo series documentales. A esa experiencia directa y vivencial, le sumamos una investigación bibliográfica y otra de campo, lo que dio como resultado 12 temas muy interesantes y disímiles.

Los presentadores de cada capítulo son personas de la región, ¿cómo se hizo esa selección y qué fue lo más complejo de dirigirlos?

Nuestros ‘presentadores’ son testigos, protagonistas y narradores de primera mano. Esto le da un plus especial a la serie, pues es la región contada de primera mano y con mucha verdad y autenticidad, lo que sin duda la convierte en un programa entrañable, en un aporte a la construcción de escenarios paz, porque nada es más importante que conocernos y reconocernos como nación. Por eso apostamos a darle voz y rostro a quienes generalmente no lo tienen.

Tratamos de no dirigirlos mucho ni ‘libretiarlos’, pues no se trataba de un presentador de televisión formal y tradicional –aquí si rompimos con las tradiciones jajaja– no queríamos gente fabricada, sino gente de pura cepa.

¿Cuál fue la historia que lo llevó a decir “nunca voy a terminar de conocer este país”?

Esa reflexión ha sido constante en mi vida profesional. Y de verdad que no sabría escoger un tema, pues todos tienen componentes diferentes y contundentes, son historias que te hacen querer y doler el país, te hacen reflexionar sobre cómo gente tan bonita, solidaria y cálida padece lo que tiene que padecer: olvido, exclusión, discriminación. Allí uno entiende que el mejor y único camino es el de la paz y la reconciliación,  yo creo que cada colombiano debería darse un año sabático, sólo para recorrer el país y encontrarse con esa gente y esas historias que hacen amarlo y llenarse de esperanza.

¿Alguna anécdota más especial que otra en los cuatro meses de producción?

El capítulo del jute fue muy divertido, hubo mucha cercanía con las señoras protagonistas de la historia y se generó mucha camaradería. Cuando llegamos al sitio donde estaban enterradas las papas (se entierran en zonas muy húmedas por 3 o 4 meses) el equipo de realización, empezó a limpiarse los zapatos, pues estábamos seguros de que alguien había pisado lo que no tapo el gato, y hasta nos culpábamos los unos a los otros. No dejábamos subir a nadie a la camioneta hasta que lavara sus zapatos y media hora después comprendimos que eran los jutes.

¿Qué le deja De pura cepa?

Un enorme agradecimiento con Canal Trece por apostarle a la difusión y visibilización de estas tradiciones que es tan importante rescatar, con los protagonistas de estas historias, a Telma, a Camilo el pastuso, que entregó alma corazón y vida a este proyecto, a los Riveros (así con s),  los Castañeda, a la casa productora 16.9, socia del proyecto, y por su puesto a usted por esta entrevista. Abrazo y ¡que viva Colombia!

Horario de emisión:

Lunes a domingo 5:30 p.m


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