Cómo ha impactado la restitución a Putumayo?

David Narváez – Director de la URT en Putumayo

Hace 7 años era impensable que miles de familias, víctimas de despojo y abandono forzado, recuperaran sus tierras. Para muchos hogares, los sentimientos de frustración e impotencia generados por la pérdida de sus propiedades, bajo el poder de las armas de los actores armados ilegales, socavaban cualquier sentimiento de esperanza por retornar. En muchos casos quedó fracturada cualquier iniciativa por recuperar los terrenos, abandonados por la sistemática práctica de asesinatos selectivos, masacres, hostigamientos, amenazas y enfrentamientos bélicos; y desarrollada por los actores armados ilegales.

Los esfuerzos del Gobierno nacional por cambiar el curso de la historia, en un país lacerado por el yugo de la violencia, dejan sus primeros frutos de paz con la restitución de tierras. Podemos ver, a lo largo y ancho del país, cómo los planes de vida de miles de familias han cambiado, al regresar a sus predios, y al emprender iniciativas productivas.

En Putumayo, los resultados de esta labor son vividos por cerca de 2000 personas, que ahora disfrutan de 1734 hectáreas restituidas y ubicadas en 8 municipios, en donde se  está pasando la página de la violencia. Este sueño de construir una Colombia en paz se hace más palpable cuando los beneficiarios de este proceso emprenden iniciativas productivas de pimienta, ganadería, porcicultura, chontaduro para palmito y cacao; con las cuales hacen de sus tierras una fuente de ingreso y dejan en el pasado la producción de cultivos ilícitos.

Son 3111 millones de pesos los que han sido distribuidos entre las familias beneficiadas, para el desarrollo de ideas productivas que están acabando con la pobreza y dibujan un escenario de esperanza para los beneficiarios de restitución de tierras. Podemos decir que miles de campesinos han recuperado su confianza en el Estado; y que por primera vez en la historia, a través de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), se avanza en el proceso de restablecer sus derechos amparados en la justicia. Una justicia que trabaja para agilizar los procesos y romper con años de olvido.

En Colombia han sido sancionadas innumerables leyes, pero tal vez ninguna ha reflejado y dejado resultados tan significativos, en el proceso de reparación, como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Somos conscientes de que, después de siete años de labor, podemos decir que hemos dado pasos firmes para consolidar la paz en Putumayo. La restitución de tierras llegó a las zonas más apartadas y afectadas por la incursión de los grupos armados ilegales.

Estos resultados son el fruto de un trabajo acucioso en el que confluyen los esfuerzos de la Fuerza Pública y la institucionalidad de todo un departamento comprometido con la construcción de un futuro, alejado de todas las expresiones de violencia e interesado en salvaguardar la mayor riqueza de esta región, representada en su gente y la biodiversidad del territorio.

Lo impensable, se volvió real. El regreso de los campesinos a sus parcelas ha favorecido a los territorios; a la economía del país; a la paz. El reto está en continuar saldando la deuda que Colombia tiene con las víctimas del conflicto armado.


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