En Puerto Puntales, los niños aprenden la esencia del campo

Es una forma de prevenir la pérdida de la cultura y las tradiciones del pueblo Quichua

A cerca de dos metros de la superficie esta la vivienda del Profesor Ernesto Guamán. Foto: Mauricio Orjuela.

Tras recorrer 52 kilómetros aguas abajo, en un tiempo de cuatro días, la comunicación con familiares y allegados se dificulta, pues en esta zona del país las empresas que prestan sus servicios de telefonía móvil no llegan.

Hoy llegamos hasta Puerto Puntales, uno de los últimos caseríos que se ubican en el departamento del Putumayo, a orillas del río que lleva el mismo nombre. Aquí me encuentro con el profesor Ernesto Guamán Achanga, pertenece a la etnia Quichua. En su casa, construida en tablas de madera, comenzamos un diálogo acerca de la vida de los habitantes que integran esta población.

El profesor Ernesto Guamán Achanga explicó su estrategia para evitar la pérdida de la cultura Quichua en su comunidad. Foto: Mauricio Orjuela.El profesor Ernesto Guamán Achanga explicó su estrategia para evitar la pérdida de la cultura Quichua en su comunidad. Foto: Mauricio Orjuela.

“Por cuestiones de mucha infiltración de la parte occidental y la formación académica, nos han desconocido para que nosotros también valoremos nuestra propia cultura, la lengua materna, Pero, sin embargo en nuestra comunidad todavía hay ese valor que nuestros padres, los abuelos, incluso los mismos niños están entusiasmados de aprender. Aquí está el 50% que estamos fortaleciendo”, señala el docente.

Una de las estrategias que se vienen implementando para evitar la pérdida de sus elemntos culturales es llevar a los niños a las chagras (fincas de producción alimentaria), para que aprendan la manera en que sus padres, abuelos y antepasados cosechaban sus alimentos para subsistir, además de llevarlos a las faenas en el río en busca del mejor pescado.

Puerto en madera, allí llegan los peque peque de los habitantes de Puerto Puntales. Foto: Mauricio Orjuela.Puerto en madera, allí llegan los peque peque de los habitantes de Puerto Puntales. Foto: Mauricio Orjuela.

“Por medio de la danza, las comidas típicas y nuestras bebidas, se forma al niño. Es con los trabajos en las chagras, llevándolo y mostrándole directamente. Se va con los papás a pescar. Haciendo las cosas en realidad y el papá le enseña como ellos aprendieron cuando eran niños, entonces, de esa misma formación se quiere que los hijos también aprendan la lengua y las comidas que se preparan de ese animal, qué sabor tiene”, Ernesto Guamán.

Los Quichua, a diferencia de los Múrui, no tienen una maloca para realizar sus reuniones, aunque sí disponen de un espacio especial para las mismas. Ellos son más de beber chicha y de consumir el yagé para realizar sus meditaciones en el más allá.

En Yarinal (Putumayo), quieren romper con el estigma de la coca

Mientras que los habitantes de Puerto Puntales reciben donaciones y atención en salud, Francisco Charry Vidal, el gobernador de Yarinal, otro resguardo indígena que se ubica a unos 16 kilómetros río arriba, llega con su esposa y sus seis hijos para visitar al médico y a la odontóloga que hacen parte de la misión. En Yarinal, como en otras poblaciones es usual que los indígenas cultiven la coca en sus chagras para sus ritos culturales.

En su 'peque – peque' llega a Puerto Puntales Francisco Charry Vidal, gobernador de Yarinal. Foto: Mauricio Orjuela.En su ‘peque – peque’ llega a Puerto Puntales Francisco Charry Vidal, gobernador de Yarinal. Foto: Mauricio Orjuela.

“Claro que sí, para qué uno va a estar con mentiras. Sí, nosotros los habitantes de las comunidades tenemos nuestra parcelita para cultivar coca, que eso es medicinal, para eso lo tenemos. Sí se cultiva pero para el uso doméstico de nosotros. Eso es para mambear si hay, pero para traficar no”, señaló el gobernador Charry.

En Yarinal, como en muchas otras poblaciones de la región, la necesidad prioritaria es el puesto de salud y la atención de calidad en este frente, pues las enfermedades aparecen con frecuencia teniendo en cuenta que en la zona por ser selva, llueve todos los días.

Es un caserío de un poco más de 90 habitantes ubicado a 52 kilómetros aguas abajo por el río Putumayo. Foto: Mauricio Orjuela.Es un caserío de un poco más de 90 habitantes ubicado a 52 kilómetros aguas abajo por el río Putumayo. Foto: Mauricio Orjuela.

“La necesidad que tenemos en la comunidad es un puesto de salud. En materia de agricultura, tenemos un inconveniente con los ríos cuando se crecen, pero de ahí para allá todo bien, sacando lo que uno cultiva, y lo que saca al pueblito lo vende”, Francisco Charry.

En Yarinal se cultiva arroz, chachainchi, yuca, plátano y maíz, entre otros alimentos de primera necesidad. La pesca y otras labores como la cacería es de las actividades que acompañan la producción agrícola.

GALERÍA DE IMÁGENES:
  • Centro de reuniones de los Quichuas en Puerto Puntales. Foto: Mauricio Orjuela.Centro de reuniones de los Quichuas en Puerto Puntales. Foto: Mauricio Orjuela.
  • Niños, mujeres y hombres se registran para recibir atención médica. Foto: Mauricio Orjuela.

    Niños, mujeres y hombres se registran para recibir atención médica. Foto: Mauricio Orjuela.

  • La fauna en sana convivencia con los habitantes de Puerto Puntales. Foto: Mauricio Orjuela.

    La fauna en sana convivencia con los habitantes de Puerto Puntales. Foto: Mauricio Orjuela.

  • Niños de Puerto Puntales que observan la llegada de la embarcación. Foto: Mauricio Orjuela.

    Niños de Puerto Puntales que observan la llegada de la embarcación. Foto: Mauricio Orjuela.

Escuche aquí la crónica completa de esta historia:

Fuente : RadioNacional

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