Una tragedia que desune al Putumayo

Queda al desnudo las diferencias políticas que existen en el Putumayo y que no ha permitido una unidad total para recuperar a Mocoa, luego de la avalancha del 31 de marzo, el egoísmo y los celos políticos están por encima del dolor humano de los habitantes de Mocoa.

IMG_1036Por: Manduko

La noche del 31 de marzo y el amanecer del 1 de abril, quedara como un tatuaje para siempre en la mente de centenares de mocoanos, y de colombianos.

La horrible noche enmarcada en una oscuridad macabra de dolor y desesperanza acompañada con el designio de la muerte bajo una fuerte lluvia que arranco centenares de sueños y esperanzas aún tiene a miles de habitantes del Putumayo, con el alma partida.

Han pasado más de 50 días de la avalancha y lentamente se ve como Mocoa, quiere renacer con las ayudas del Gobierno Nacional y con el apoyo de la comunidad internacional y de los mismos colombinos que mostraron su solidaridad con esta tierra y sus habitantes, Donaciones en dinero y en elementos no se hicieron esperar.

50 días más tarde aún hay muchas dudas que despejar como la cifra real de muertos y desaparecidos, la cifra aterrizada de las familias que lo perdieron todo, de cuantas casas en verdad se necesitan para los damnificados, en qué fecha se va a restablecer al 100 por ciento el servicio del agua, la construcción de la plaza de mercado, la ubicación definitiva de la subestación eléctrica y las ayudas para los comerciantes entre otras dudas.

Pero lo que más me preocupa de todo esta situación es ver como la dirigencia políticas y las fuerzas vivas de Mocoa y del Putumayo, no han unido sus esfuerzos para caminar hacia un mismo norte para la reconstrucción de la ciudad sino, que por el contrario se les nota una total desunión cada una actuando por si sola.

Lo primero que hay que decir es que el Gobierno Nacional en cabeza del presidente Juan Manuel Santos y sus ministros en especial el de Defensa, impusieron sus criterios y decisiones por encima de la gobernadora Sorrel Aroca y el alcalde José Castro Meléndez, que en ultimas quedaron relegados en un segundo plano tan solo afirmando con su cabeza en forma de si todo lo que el presidente Santos, y su corte decidían para Mocoa, en el Puesto de Mando Unificado.

Está en evidencia que la gobernadora Aroca, en su desconfianza y mezquindad nunca ha permitido tener una relación directa con entidades como Empresa de Energía del Putumayo, Cámara de Comercio del Putumayo, en el tema de la tragedia y reconstrucción de Mocoa, muy seguramente por sus diferencias políticas. Sobre todo se evidencia con el gerente de la Empresa de Energía del Putumayo, John Molina Acosta, con quien ha tenido fuertes diferencias en privado como en público.

Igualmente la pelea que ha cazado el alcalde Castro Meléndez, con el Representante conservador a la Cámara Orlando Guerra de La Rosa, que se han escuchado en un espacio radial. Eso sin mencionar la pelea que el alcalde también tiene con el gerente de la Empresa de Energía del Putumayo Molina Acosta, por el tema del alumbrado Publico. Pulso que el gerente les viene ganando tanto a la gobernadora y al alcalde desde el mismo día de la avalancha, gracias a los espacios radiales que este ha contratado para sus fines y protagonismo, es lógico, él quiere ser reelegido como gerente de la empresa.

Otra división política o pelea es la cazada por la señora Representante  liberal a la Cámara Argenis Velásquez Ramírez, quien el pasado 10 de mayo vino con la comisión séptima de la cámara, a una sesión en Mocoa, donde aprovecho un show mediático y de mal gusto en permitir que sus serviles y fieles seguidores que aún creen en ella abuchearan a la gobernadora cuando esta hizo su intervención ante los miembros de la comisión, ministro de la Defensa y ministra de Industria y Comercio,  creyendo la señora Argenis y sus seguidores  que con ello iban a poner en ridículo a la mandataria departamental, ridículos quedaron todos los asistentes al escenario del colegio Ciudad Mocoa, al demostrar la división y mezquindad que existe en el pueblo de Mocoa, para querer resurgir de la tragedia y hacer bien las cosas.

Eso sin contar los improperios que se le han lanzado a la iglesia católica en el tema de la entrega de las ayudas, momentos desagradables que el mismo obispo de la diócesis Mocoa-Sibundoy monseñor Luis Albeiro Maldonado, ha tenido que salir al paso para aclarar. Igualmente los roces que se han presentado con la presidenta departamental  de la Cruz Roja, Isabel Vargas con algunos socorristas extranjeros que llegaron a Mocoa, para ayudar en la búsqueda de los desaparecidos y otro caso las quejas que el director seccional de la Defensa Civil de Putumayo, ha presentado porque a este organismo de socorro se le ha excluido en varios temas para la atención de la emergencia natural y la reconstrucción e Moca.

Igualmente las diferencias que se ha tenido con Corpoamazonia, por su propia paquidermia y falta de autoridad ambiental en el tema de la avenida torrencial.

Y no ha faltado el avivato que le quiere sacar provecho a la tragedia sin ser danmificado.

Sería interminable citar en este artículo todas esas fallas que se han presentado que mantienen desunidos a la dirigencia política y gremios del Putumayo, para reconstruir a Mocoa, para hacer de esta hidalga ciudad una nueva y mejor urbe.

Señora Gobernadora, señor Alcalde, señores representantes, amigos de los gremios,  y comunidad en general unan sus fuerzas para el bien de Mocoa, y del mismo departamento que bastante ha sufrido por culpa de muchos factores y razones, (narcotráfico, guerrilla, paramilitarismo, delincuencia, corrupción, pirámides y ahora por culpa de la naturaleza). Todos unidos pueden sacar adelante a este territorio amazónico lleno de riquezas naturales y de gente con mucha resistencia y pujanza. –

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