¿Por qué es casi imposible ‘limpiar’ su nombre de Internet?

Según unos, el ‘derecho al olvido’ amenaza a la libertad de la red. Según otros, ofrece la forma de reincorporarse a la sociedad tras un pasado turbulento. También es un negocio para algunas empresas.

¿Por qué es casi imposible 'limpiar' su nombre de Internet? Foto: Javier de la Torre Galvis
¿Por qué es casi imposible ‘limpiar’ su nombre de Internet? Foto: Javier de la Torre Galvis

Una italiana se quitó la vida en septiembre, tras un año de batalla legal por eliminar de internet un video suyo de contenido sexual difundido sin su consentimiento. Agobiada por el matoneo que sufrió en redes sociales cuando el video se hizo viral, demandó a Google, Facebook y otras empresas, para exigirles el llamado ‘derecho al olvido’. Y aunque logró un fallo favorable, el daño psicológico ya era irreparable. La joven se suicidó.

El caso avivó la hoguera de un debate internacional sobre el equilibrio entre la libertad de información y la privacidad. ¿Puede alguien exigir borrar las referencias hechas por otros en una página web o en una red social, cuando estas le resultan molestas? Juristas con varias aproximaciones han terciado en este debate, que ya tocó suelo colombiano. Hace un par de años, una mujer demandó a El Tiempo porque en su sistema de búsqueda ella aparecía mencionada en una investigación por trata de personas en la que no fue encontrada culpable. Era una noticia de hace diez años, un caso ya cerrado y una ciudadana declarada inocente.

Pero, al mismo tiempo, era una noticia verdadera: ella había sido investigada y eso era todo lo que decía en su momento la nota periodística. El caso llegó hasta la Corte Constitucional, que emitió un fallo en favor de la libertad de información y determinó que no es aplicable en Colombia el llamado ‘derecho al olvido’ como se entiende en Europa. Pero exigió al diario actualizar la información, y adoptar medidas para que los motores de búsqueda no indexen las referencias a la demandante, es decir, que no aparezcan en Google.

¿Pero qué pasa cuando quien solicita ser borrado de internet no es un inocente, sino un perpetrador de crímenes de lesa humanidad, un violador de menores o un político corrupto, por ejemplo? “Nos preocupa que se convierta en un mecanismo para facilitar que personajes de relevancia pública ahoguen las críticas en su contra”, dice Pedro Vaca, director de la Fundación para la Libertad de Prensa. Algunos van más allá. “Ni siquiera es un derecho”, afirma Amalia Toledo, de la Fundación Karisma, una organización dedicada a defender las libertades en internet. Según la jurista, “en consideración al derecho a la verdad, que sí es un derecho, en los casos donde estén involucrados crímenes de lesa humanidad o figuras públicas no puede pensarse en remover contenidos ni derecho al olvido”.

La decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, Catalina Botero, es enfática en defender la libertad en internet. “A un político le puede parecer mal que circule información negativa sobre su pasado, pero que le moleste no significa que tenga derecho a que sea borrada”, afirma. Para ella, la sociedad tiene derecho a la memoria y a la información y la amenaza que se cerniría sobre internet, de prosperar el ‘derecho al olvido’ en el mundo, es muy grave, puesto que la web democratizó la información.

Para el abogado Lorenzo Villegas, especialista en derecho digital, cualquier intento de introducir en el país el ‘derecho al olvido’ vulnera el artículo 20 de la Carta sobre libertad de expresión. “Adicionalmente, la Convención Interamericana de Derechos Humanos hace prevalecer la libertad de expresión y el informe de 2013 de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA ratificó la prevalencia de este derecho en entornos digitales”, explica.

Durante décadas, jueces en el mundo desestimaron solicitudes de este tipo, hasta que se presentó un caso en España, donde un ciudadano pidió a Google retirar de sus búsquedas un edicto publicado en un diario diez años atrás, en el que él figuraba como deudor moroso de la seguridad social. El caso llegó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el cual emitió un fallo histórico: hizo a Google responsable de la información y lo obligó a eliminar de su buscador las referencias a este ciudadano. España es hoy el único país en donde Google está obligado a suprimir datos.

El gigante de las búsquedas en internet está en el ojo del huracán. En su informe de transparencia están registradas más de 1.500.000 solicitudes para eliminar direcciones web, gran parte de ellas de empresarios fraudulentos y políticos corruptos. Voceros oficiales de Google explicaron que para la compañía, el ‘derecho al olvido’ no existe legalmente en ningún país del mundo y observan con preocupación el auge de esos argumentos, pues consideran que constituyen una amenaza para los derechos a la verdad y a la memoria. Estiman que se está confundiendo el derecho al buen nombre y la reputación, para el cual existen mecanismos judiciales en el mundo, con el derecho a la protección de datos, creado para otros fines.

En Colombia existe una ley de protección de datos y, justo por estos días, un proyecto para modificar modificarla, promovido por el senador Jaime Amín, fue erróneamente vinculado con la promoción del ‘derecho al olvido’. El propio Amín tuvo que aclarar que ese término ni siquiera está mencionado en su proyecto, orientado a ampliar las competencias de la Superintendencia de Industria y Comercio sobre empresas con sede en el exterior que capturan datos de los colombianos, un tema relacionado con la protección de datos pero no con el ‘derecho al olvido’.

Mercado de la limpieza

El interés de borrar noticias negativas ha dado pie a un naciente mercado de servicios de ‘limpieza’ de información. En España nació con Eliminalia, y en Colombia fue inaugurado Cleanups, del reconocido abogado Abelardo de la Espriella, quien promete a sus clientes eliminar la mala publicidad de su nombre, marca o empresa en internet. Para ello ofrece una combinación de acciones legales contra los medios o sitios web en donde aparezcan referencias del cliente, y técnicas de optimización del posicionamiento en los buscadores (conocidas como SEO) para ubicar información positiva por encima de la negativa. Cleanups cobra 30.000 dólares por el servicio y reporta 100 clientes a la fecha, entre los que habría personajes de la farándula, empresarios, políticos y servidores públicos, según ha señalado el propio De la Espriella. Para él, “todas las personas, independientemente del delito que hayan cometido, si ya saldaron sus cuentas con la justicia, tienen derecho al olvido…En Colombia nuestra Constitución prohíbe la aplicación de penas perpetuas”.

En un foro internacional sobre el tema realizado la semana pasada, en el bufete Moncada Abogados en Bogotá, el jurista argentino Oscar Puccinelli se preguntaba si un perfil negativo debe perseguir a alguien por el resto de su vida. Afirmó que debe prevalecer la dignidad humana sobre la libertad de información y que “las personas tienen derecho a que sus datos sean borrados cuando ya no son necesarios para objetos específicos”. La mayoría de los casos citados por los defensores del ‘derecho al olvido’ se refieren a actores y deportistas que han sufrido la intromisión indebida de la prensa en su vida íntima.

Los expertos consultados coinciden en un punto: suprimir la información debe ser la última opción a considerar. Catalina Botero recomienda “adoptar el remedio menos costoso para la libertad de expresión”. Y con ello se refiere a alternativas como la anonimización, el cambio de algoritmos para la búsqueda de un dato, entre otros, antes que eliminar la información en los servidores de internet. Botero es enfática en indicar que cuando una persona reclame el ‘derecho al olvido’, primero tiene que probar que lo publicado le afecta un derecho específico y no solo que le molesta esa información. Y en segundo lugar, debe demostrar que esa afectación es ilegítima.

En el estado de California, un sindicato de actores logró que la popular base de datos de cine IMDb retire la verdadera edad de los actores que así lo soliciten. Y numerosos cirujanos plásticos involucrados en casos de procedimientos defectuosos han acudido al ‘derecho al olvido’ para eliminar las noticias sobre tales hechos. En Colombia se presentaron tres peticiones contra medios de comunicación en los últimos dos meses y una tendencia creciente a posicionar el tema ha tomado auge. El debate apenas comienza.

Fuente : http://www.semana.com/nacion/articulo/redes-sociales-y-el-derecho-al-olvido-en-internet/506811

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