Disidentes están en Guajira, Nariño, Tumaco y Vaupés

Inteligencia Militar dijo que muchos de los disidentes son mandos medios. En la foto de la derecha, la forma como desertores se llevan empacadas algunas armas FOTO DONALDO ZULUAGA Y CORTESÍA
Inteligencia Militar dijo que muchos de los disidentes son mandos medios. En la foto de la derecha, la forma como desertores se llevan empacadas algunas armas FOTO DONALDO ZULUAGA Y CORTESÍA

Cinco meses fueron suficientes para que alias Gentil Duarte, el jefe guerrillero que pasó a comandar el frente 1 de las Farc después de declararse disidente, siguiera los pasos del antiguo cabecilla de esa estructura, se escapara con seis hombres de confianza, y se llevara $3.500 millones a las profundidades de la selva colombiana.

Esta es la última información rastreada por hombres de inteligencia de las Fuerzas del Estado, quienes le perdieron el rastro hace varias semanas, pero consideran que “podría estar moviéndose en el triángulo conformado por Guainía, Guaviare y Vichada, zonas donde pulula la actividad económica ilegal de la coca y donde el coltán es una buena fuente de ingresos para sus intereses económicos”.

Miguel Botache Santillana, o Gentil Duarte como es conocido, ayer comenzó a ser parte de los denominados objetivos de alto valor en la estrategia de la Fuerza Pública para combatir las disidencias de las Farc, quien junto a alias Euclides Mora, John Cuarenta, Giovanny Chuspas y Julián Chollo, será perseguidos para evitar la reactivación de la violencia en las zonas donde podrán resguardarse.

El general Juan Pablo Rodríguez Barragán, comandante de las Fuerzas Militares anunció la primera ofensiva: “Las Farc recibirán todo el peso de las operaciones Militares y policiales. La orden es clara: ya podemos empezar las acciones contra las disidencias”, divisiones que según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, suman 190 personas en varios frentes del país.

¿Dónde hay disidencias?

Información conocida por EL COLOMBIANO indica que las deserciones y las estructuras que no se han sumado al proceso de paz están en Nariño y Tumaco con la columna móvil Daniel Aldana; en la Guajira con el frente 19; y en Vaupés con el frente 1, y se adhieren bajo un inminente riesgo de deserción el 57 en Chocó; y los 48 y 32 en Putumayo.

Estos guerrilleros de frentes disidentes cuentan con el armamento que se llevaron de las estructuras a las que pertenecieron, así como la logística e intendencia para adelantar acciones ofensivas en los territorios en los que tuvieron presencia y acciones directas contra la población civil.

“Ellos por lo general se han llevado uniformes, armamento de mano (pistola o revólver) y de dotación (fusiles y armas de largo alcance). Sabemos que por ejemplo alias John 40 se fue con un arma antiaérea”, comentó el investigador.

No obstante, estudiosos del posconflicto consideran que estos desertores no tienen el suficiente respaldo para continuar con una guerra frontal contra el Estado colombiano, sin embargo, y así lo expuso el general (r) de la Policía y especialista en Ciencia Política, Jairo Delgado, sí pueden presentarse choques al contar con el conocimiento del terreno y el entrenamiento militar adquirido durante años de confrontaciones.

“Estas disidencias hay que verlas desde varias perspectivas y la primera no es que se hayan separado por cuestiones ideológicas, sino más bien por la incidencia del narcotráfico en los frentes, como lo expresó el mismo Timochenko en el 2014, cuando afirmó que las estructuras habían sido permeadas por estos negocios ilícitos”, indicó Delgado.

La respuesta es combatir

El balance de operaciones presentado ayer por el general Rodríguez Barragán registra que en lo que va del 2016, se han presentado 519 desmovilizaciones de las Farc, además, seis integrantes de ese grupo guerrillero murieron en combate con las tropas.

Para las autoridades militares, las desmovilizaciones son fruto de la presión ejercida por los soldados a los subversivos, generando una afectación a las estructuras insurgentes. Sin embargo, exmilitares consultados coinciden en que no se debe bajar la guardia para combatir esas disidencias que pueden afectar con sus acciones a la población civil.

“Se debe emplear el máximo esfuerzo de inteligencia para lograr su ubicación y contactos, y tener una organización en cuanto a acción militar y policial contundente para lograr resultados”, afirmó el general (r) Jaime Ruiz Barrera, presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro, para quien las disidencias serían más de las 190 que el Gobierno pretende combatir.

Fuente : ElColombiano

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