Colombia y sus 12 corredores turísticos

Hace poco el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo lanzó los 12 nuevos corredores turísticos del país, una gran iniciativa que debería servir para incrementar nuestros visitantes internacionales de manera exponencial.

Estos son: 1) Corredor Turístico del Paisaje Cultural Cafetero – PCC (Caldas, Risaralda, Quindío y el norte del Valle del Cauca); 2) Corredor Turístico de los Llanos (Meta, Casanare y Arauca; 3) Corredor Turístico de la Orinoquia (Guainía, Vaupés, Guaviare y Vichada); 4) Corredor Turístico de La Selva (Amazonas, Caquetá y Putumayo); 5) Corredor Turístico del Golfo de Morrosquillo y Sabana (Córdoba, Sucre y Bolívar); 6) Corredor Turístico del Pacífico (Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño); 7) Corredor Turístico del Nororiente (Santander y Norte de Santander); 8) Corredor Turístico Central (Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Huila y Tolima); 9) Corredor Turístico del Sur (Nariño y Putumayo; 10) Corredor Turístico de Antioquia y Chocó; 11) Corredor Turístico Sea Flower (Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; y 12) Corredor Turístico del Caribe (Guajira, Magdalena, Cesar, Atlántico y Bolívar).

Lo bueno de esta clase de organización es que cada sector tiene segmentos particulares, y a la vez todos tienen actividades comunes. Por ejemplo, la gente aficionada al pajareo, o ‘birdwatching’, tiene una riqueza de aves en todo el país, desde la costa Caribe hasta la Serranía de San Lucas, el Eje Cafetero y los departamentos del sur y de los llanos orientales. Los pescadores tienen mares, lagos y ríos donde pescar, y a la vez ver los demás atractivos de cada región. Esta organización termina siendo complementaria entre los distintos corredores, y en vez de competir entre sí, se refuerzan.

Dice el ministerio: “Con los corredores turísticos la prioridad es integrar destinos con alto potencial para desarrollar los segmentos de naturaleza, cultura, gastronomía y avistamiento de aves, entre otros, y promover el emprendimiento local, que redunde en beneficios directos a las comunidades anfitrionas”.

Pensar en nuestro turismo de esta manera también permite sinergias para educar a quienes trabajarán en el turismo, desde el personal de los aeropuertos, hoteles y servicios de guías, hasta los chefs, camareros, meseros y demás, dejando atrás un servicio intuitivo a cambio de uno más formal y profesional, especializado en cada segmento que atenderá.

Y en cuanto a los turistas, alguien que visite las selvas del país estará listo al final de ese periplo para un cambio de escenario y un descanso con más comodidad y con un ambiente distinto, por ejemplo en Santa Marta o Cartagena, o podría comenzar por estas dos y seguir luego a otra parte del país. Las posibilidades para combinar destinos y segmentos dentro de ellos son casi infinitos y si se desarrollan con tesón, estos corredores llevarán el turismo a nuevas alturas.

Fuente : ElUniversal

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