Carlos, el artesano de la memoria y paz

dav
dav

Carlos Mutumbajoy pertenece a un pueblo indígena en extinción. Ha sido guerrillero, soldado y desplazado y ahora vive para dar una nueva oportunidad, con las artesanías, a personas que han transitado el camino de la violencia.

Este indígena es uno de los 6 mil indígenas que quedan del pueblo Camentsá-Biya, que se asentó en el Putumayo por centurias y que hoy vive una inminente desaparición.

Lo encontramos en ExpoArtesanías, tallando en madera la memoria de sus ancestros, pero su dolor no es solo por la desaparición de su cultura, él ha sufrido de mil maneras la guerra desde muy joven.

Apenas un año después y por cuestiones del destino ingresó a las Farc, el mismo grupo mató a su padre ante sus ojos.

Pasaron tres años para que él y uno de sus familiares tuvieran noticias de su madre y como dicen, no hay mal que por bien no venga, las malas noticias, que llegaron a la antigua zona de distensión, del Caguán, fueron un impulso para dejar la violencia.

Su retiro de las Farc estuvo marcado por una persecución contra él y su familia. Entró al Ejército como protección contra quienes lo perseguían. Había tocado fondo, pero un tronco de madera y un machete cambiaron su vida.

Desde ese momento este indígena del sur dedica su vida a grabar en madera los gestos y el espíritu de los suyos, pero lo hizo en compañía de su esposa Doris María del Carmen Jajoy, quien llena con paciencia y destreza cada uno de esos maderos con chaquiras de colores dándoles una nueva vida, creando verdaderas obras de arte.

Desde hace cinco años Carlos, propietario de la empresa que lleva su apellido, Mutumbajoy intenta mantener la memoria de su pueblo del Putumayo, tallando las caras, y ha logrado cambiar muchas más vidas que la suya.

Muestra sus credenciales, como primer y segundo lugar en el listado de proveedores de Naciones Unidas, Medalla a la Maestría de Artesanías de Colombia y el Galardón como el mejor maestro de arte Andino de Latinoamérica, entregado en Bolivia.

Antes de despedirse para seguir vendiendo sus piezas de Artesanías de Colombia en Corferias nos describe el gran sayo que no deja ver más que su cara: Es negro, como la tierra de la que nació, como la dura vida que les tocó, unas líneas blancas muestran las esperanza de su pueblo, otras azules muestran las riquezas y las rayas rojas son la sangre, son rayas porque revelan el camino de la vida.

Carlos quiere que su mensaje llegue más allá, busca convertirse en el artista que haga la Escultura por la Paz, para ver de nuevo esa reconciliación con la vida que encontró al machetear un tronco cuando buscaba quitarse la vida

Fuente : RCNRadio

Comentarios en Facebook

Comentarios

Powered by Facebook Comments

Debe ingresar para enviar un comentario Ingresar