Biotecnología como apuesta al desarrollo del Putumayo

Foto : Francisco Fajardo
Foto : Francisco Fajardo

Francisco Fajardo Gutiérrez, etnobotánico de la Universidad Nacional de Colombia, visitó el departamento para compartirnos información sobre los usos potenciales de la Diversidad Vegetal en el Putumayo. Esto en el marco del primer Congreso de Biodiversidad y Biotecnología realizado el pasado mes de noviembre en Mocoa.

Este biólogo de 31 años ha recorrido parte del país recolectando plantas, tomando muestras botánicas, fotografiando a las especies y estudiando la relación entre ellas mismas, labor a la que él le llama ecología de la vegetación. Francisco habló con nosotros sobre la perspectiva que tiene del departamento del Putumayo en temas de biotecnología desde su rama de trabajo.

Entrevista: Paola Jinneth Silva Melo

Una de los retos en el departamento es el aprovechamiento de su riqueza biológica como camino al desarrollo. Esto me permite preguntarle ¿Cómo está Putumayo en diversidad de plantas?

Francisco
Francisco Fajardo

Hay una tendencia al descubrimiento de especies nuevas para la ciencia botánica, no sólo de organismos microscópicos sino de árboles o lianas. Sabemos que por diversas razones como la dificultad de acceso, la presencia de grupos armados y la falta de recursos humanos, técnicos y tecnológicos seguimos aún bastante atrasados en conocer la flora andino amazónica desde un punto de vista taxonómico y científico.

En la presentación que hice para este Congreso de Biodiversidad y Biotecnología intenté buscar datos puntuales acerca del número de especies. Cuando uno consulta el Catálogo de Plantas y Líquenes de Colombia  la Amazonía se encuentra en el tercer puesto con 5.822 especies. Sin embargo encontré un trabajo más reciente del biólogo John Infante sobre las plantas con flor de la Amazonía colombiana un total de 8.248 especies, donde no se incluyen gran cantidad de helechos, musgos y otras plantas sin flores, y sin embargo representan aproximadamente 2.400 especies más que las reportadas por el Catálogo para la región Amazónica.

Yo creo que algo muy similar o incluso más impresionante nos encontraremos cuando se consoliden estudios sistemáticos de la flora del piedemonte amazónico en departamentos como Caquetá y Putumayo, donde algunas zonas ya han sido exploradas y otras no.

En ese tema sabemos que los esfuerzos por apostarle a la investigación aún son prematuros. Vimos en el Congreso el concepto de Biotecnología.  ¿Esto cómo aportaría a ese conocimiento del departamento?

Pues empecemos por definir. La tecnología es la forma como llamamos a las teorías y técnicas que nos permiten hacer un aprovechamiento práctico del conocimiento científico, cuando ese conocimiento científico es un conocimiento proveniente de la biología o algunas de sus múltiples ramas de investigación como la genética, la microbiología, la toxicología, la biomedicina, la ecología de la restauración, la fisiología animal y vegetal, entre otras, estamos hablando de Bio-tecnología.

Dependiendo de sus propósitos, se habla de la biotecnología Roja, que es aquella relacionada con la biomedicina y el desarrollo de bienes y servicios para la salud humana, como nuevos fármacos. Está también la biotecnología Verde que es la que tiene que ver con la agricultura, mejoramiento de semillas, plantas transgénicas, injertos, pesticidas, agroinsumos, etcétera.

La biotecnología Blanca tiene que ver con procesos industriales y generación de productos y servicios como bioelectricidad con bacterias o algas, o por traer un caso cotidiano el uso de microorganismos para la producción de lácteos, chichas y yogures, pero ahora en un contexto industrial.

La biotecnología Gris es fundamental en el Putumayo y en toda Colombia, pues tiene que ver con la recuperación de la naturaleza en zonas donde ha sido deteriorada, por ejemplo el uso de bacterias para degradar el petróleo en el departamento donde mayor cantidad de crudo se ha derramado en sus suelos y fuentes de agua. La biotecnología Azul es la del mar y comprende los usos y aplicaciones de la biodiversidad marina.

¿Cuál de estas biotecnologías  es la más viable para el contexto del departamento?

La biotecnología Roja es uno de los puntos fuertes del Putumayo por la gran cantidad de plantas medicinales que se encuentran en el territorio y por la riqueza del conocimiento ancestral de sus usos medicinales. Sin embargo mucha de esta riqueza no ha sido estudiada mediante métodos científicos, ni ha sido utilizada de esta manera por los putumayenses. Más bien ha sido adquirida por métodos directos de acceso al conocimiento, mediante prácticas rituales espirituales que implican el uso de plantas sagradas y la comunicación directa con chamanes y con entidades inmateriales como los elementales de las plantas.

Una de las grandes luchas del departamento y del país debe ser para no permitir que estos conocimientos se fuguen y sean capitalizados por otros mediante patentes o registro de productos de origen amazónico, que finalmente no retribuyen en nada a la riqueza, la dignidad y la calidad de vida de los pueblos que dieron origen a esas biotecnologías.

Es el caso del Yagé, tan polémico, pero también de un sinnúmero de medicinas naturales que ya están siendo estudiadas, probadas y vendidas, con y sin permiso, por laboratorios sobre todo fuera del país. Este, como varios otros, es un problema plurinacional que implica a toda la región andino amazónica, porque si en Iquitos, Perú, por dar un ejemplo, tenemos conflictos por el uso irresponsable e inadecuado de la Ayahuasca, estos problemas trascienden las fronteras de los países amazónicos y afectan a Mocoa e incluso a Bogotá.

. ¿Cómo ve la posibilidad de los transgénicos en un contexto amazónico como el Putumayo?

Los transgénicos son organismos con información genética añadida o suprimida que les da características especiales para el cultivo, la cosecha y poscosecha. La idea de tener frutos más grandes, plantas resistentes a condiciones de suelo o nutrientes o sequía particulares es muy interesante y no debemos rechazarla de plano. Las células de la planta transgénica cambian, su información genética cambia, y ese cambio es seleccionado para expresar genes que tienen una función o un resultado específico en el cultivo o en el alimento.

Lo que debemos preguntarnos es ¿quién hace las modificaciones genéticas a las plantas y con qué fin?, me explico: si sembramos maíz, a todos nos gustaría que nuestro cultivo de maíz diera mayor cantidad de granos, más grandes, en menos tiempo, y con menor gasto en insumos. Hasta ahí todo va bien. Pero si a cambio de esto no podemos utilizar los granos de nuestra propia cosecha para sembrar el siguiente ciclo del cultivo, bien sea porque las semillas son genéticamente programadas para no germinar, o porque estamos violando una patente de un producto certificado que son las semillas de “mazorcas-grandes-buenas-rápidas”, o tenemos que usar todo un paquete tecnológico de agroquímicos perjudiciales para la salud y el medio ambiente, a altos precios e incluso obligados por ley, ahí sí empezamos a tener problemas con los transgénicos.

Para un departamento como el Putumayo es indispensable y urgente tener más información sobre este tema y junto con los pueblos andino-amazónicos deben empoderarse como los dueños de estos saberes ancestrales y deben entrar en el contexto de la globalización y las leyes del mercado, para dejar de ser exportadores de conocimientos y de materias primas, y empezar a pensarse y a actuar como pioneros de una sociedad del futuro, con su propia visión integral de la salud, con respeto por las medicinas ancestrales, con un papel preponderante en el mercado internacional, aplicando y sacando provecho de las tecnologías más desarrolladas para el beneficio propio del departamento y de la región Amazónica.

El departamento está en un cambio de paradigma a propósito de la Firma del Acuerdo de Paz con la posibilidad real de acceder, conocer y usar esa riqueza

Claro, es momento muy álgido y clave para decidir qué va a pasar en el futuro inmediato y en el mediano plazo, porque con el tema de la paz y el posconflicto se abre un espacio donde se van a tomar decisiones que me parecen a mí que deben ser más democráticas. Aquí en el Congreso se está poniendo una posición muy académica, una posición muy desde el pensamiento occidental de cómo la biotecnología puede solucionar problemas del mundo moderno. Considero que se tiene que enfocar más desde lo local y lo democrático para lograr saber cuáles son los problemas que debe resolver el departamento del Putumayo y cómo la ciencia se puede utilizar como una herramienta para resolver esos problemas.

Todo eso no es bueno ni malo, sino que depende de para qué se haga, con qué fines y con qué intenciones. La apuesta no es si debemos utilizar o no las plantas y sus componentes, de hecho ya lo estamos haciendo, y el mundo lo está haciendo sin nosotros en muchos casos. La apuesta del departamento debe ser la formación tecnológica y científica de la juventud y el fortalecimiento de la identidad putumayense para poder usar la tecnología y la ciencia a nuestro servicio, en vez de vender las plantas y sus moléculas para el enriquecimiento de otros.

Toda la biomasa tiene un origen y requiere de un medio ambiente sano y un suelo sano y recursos hídricos, pero hemos aprendido de las gentes amazónicas y del sistema de chagras que se debe permitir la recuperación del bosque natural, que se debe dejar descansar el suelo, que la producción en un lugar no es infinita e ilimitada, de hecho la deforestación y la desertificación son realidades alarmantes de este planeta. Eso se debe tener en cuenta a la hora de producir.

Continuando con la importancia de reconocer los sujetos de este territorio. Cómo vio representada la mirada ancestral en el Congreso de Biodiversidad y Tecnología

Me parece que la mirada ancestral está por fuera de la discusión. Una de las cosas que hablábamos son las formas: por qué estamos viendo presentaciones en Power Point, en Microsoft office, puestas en una máquina de Windows, en un hotel, en un salón hecho con recursos del petróleo probablemente, y por qué no estamos discutiendo con los abuelos y sabedores de otra forma, en una maloca, en un baile.

Son 14 pueblos indígenas los que habitan en el Putumayo y en todo el programa del Congreso hubo muy pocas cosas acerca de los saberes ancestrales y de la diversidad cultural del Putumayo, y en realidad sí me sorprendió la falta de participación de sabedores de plantas, de médicos tradicionales o incluso de menciones sobre ese tema.

Realmente no sé si los sabedores indígenas y campesinos rechazan estas propuestas de investigación y de aplicación de herramientas biotecnológicas. No sé si están reacios a compartir o sacar provecho de sus conocimientos tradicionales. No sé, porque en esta ocasión no fueron escuchados.

¿Cuál podría ser el ideal para enfocar el tema de biotecnología en este territorio diverso natural y culturalmente?

Primero que todo hay que ver que existen otras maneras de aproximarse al conocimiento de la naturaleza, no solamente desde la biología, la física, la mecánica… Sino también hay otras aproximaciones que hacen parte de otras culturas diferentes a nuestra cultura occidental. Lo primero que hay que ver es cuáles son las necesidades de investigación reales que los campesinos y los ciudadanos de los municipios necesitan.

La ciencia también es nuestra, hay que seguir fortaleciendo el programa Ondas, y el Instituto Tecnológico del Putumayo para que se consolide como la universidad, apoyar profesionales, atraer investigación. Durante el congreso se hizo mucho énfasis a que había que “dejar el miedo” a los transgénicos y a la biotecnología, pero eran opiniones que se daban desde centros de investigación que tienen las capacidades instaladas para aprovechar estas herramientas.

En cambio ¿qué institución del Putumayo está en capacidad de generar y exportar biotecnología genética sobre el Asaí, o el Canangucho o la palma de Milpesos?, ese es el salto que hay que dar, no que vengan los laboratorios Alemanes, Suizos o Antioqueños a llevar materia prima, biomasa, sino que vengan a educar y a dejar instaladas las capacidades para producir nuevo conocimiento con preguntas de investigación amazónicas.

¿Algún caso donde la ciencia logre caminar de la mano de la tradición?

Un ejemplo muy bonito de eso es el Santuario de Flora de Plantas Medicinales Orito Ingi-Ande donde indudablemente se ha usado la ciencia para beneficio de la conservación de las tradiciones, saberes, ritos y biodiversidad de la región Andino Amazónica y que hace parte formal y legal del Sistema Nacional de Áreas Protegidas – SINAP.

Continuando con su visión de apoyarnos en la ciencia¿Qué situaciones ve más urgentes para resolver?

Desde mi punto de vista, los problemas más urgentes a resolver en el Putumayo son los problemas ambientales y económicos. Visito por primera vez el departamento y me encuentro con una economía basada en la extracción de hidrocarburos, que unido a la violencia guerrillera ha generado los más grandes derrames de petróleo en el territorio continental de Colombia. Que ha implicado la construcción de pozos, campamentos, depósitos, vías y otras obras de infraestructura en zonas de bosque amazónico. Grandes extensiones del departamento deforestadas para el mantenimiento de ganadería extensiva donde la pérdida del suelo ya deja ver una erosión completa en muchos sectores. La amenaza de la minería a cielo abierto y a gran escala en zonas que son  tesoros naturales en el piedemonte y cerca a Mocoa, en lo que el Mono Hernandez llamaba los “refugios del pleistoceno”, frente a lo cual tristemente parece que la comunidad putumayense está a la expectativa por ser una nueva fuente de trabajo.

La apertura de la vía Variante San Francisco Mocoa que es un proyecto ya antiguo del departamento es otra amenaza para la conservación de la fauna y la flora y del agua dulce del departamento, por ejemplo se descubrieron dos nuevas cascadas en zonas inaccesibles del piedemonte amazónico, de una belleza escénica única en el mundo; se han reportado en muestreos con cámaras trampa jaguares, osos andinos, pumas y otros muchos animales en los estudios ambientales para la obra. Y sin embargo la mejora en la conectividad terrestre de Mocoa con el alto Putumayo y el resto del país es una necesidad urgente.

Desde el punto de vista de la academia creo que una de las inversiones prioritarias para el departamento es la consolidación de una Universidad con grupos diversos de investigación, del Putumayo y para el Putumayo, que permita que este desarrollo y esta apertura que se viene presionando desde los sectores políticos y económicos del país, no se convierta en la sentencia de muerte para la selva, ni en el silencio de las voces milenarias de los sabedores, ni en el último rugido del jaguar.

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