Maria Estela Barreiro, la Poetisa Social de lo Cotidiano

Una poetisa putumayense enamorada de su tierra

A María Estela la acompaña la Profesora Olga Lucía Arbeláez, coordinadora UPB en el Putumayo
A María Estela la acompaña la Profesora Olga Lucía Arbeláez,
coordinadora UPB en el Putumayo

Si la tarea fuera elegir entre mis poetas preferidos no tendría que escarbar demasiado: el español Miguel Hernández ocupa lugar preferencial en mis gustos, pero no solamente por su poesía, también por las situaciones por las que tuvo que pasar, por sus vivencias. Humilde pastor de ovejas, la niñez transcurrió en su natal Orihuela y nada hacía presagiar que su obra trascendería, pues en principio parecía que el destino estaba marcado para desempeñar el oficio de pastoreo durante toda su vida, como muchos en su pueblo.

Pero, como dice  cierta amiga, los astros se habían alineado para ponerle una tarea importante en la vida de la poesía española. Sabemos que hoy en día las cosas son muy fáciles para quien no quiera ser ignorante de algo: solamente es teclearle a Míster Google y tiene toda la información a mano, de allí que no sea mi  intención ahondar más en la vida y obra de Hernández. Lo que sucede es que cuando conocí a María Estela Barreiro, inmediatamente la vivencia de aquel poeta se me vino a la cabeza.

Esta mujer negra signada por su humildad, de agradable y amplia sonrisa escasamente terminó su escuela primaria y con mucho esfuerzo en los fines de semana pudo validar su bachillerato acelerado. A esta hermosa mujer nacida en Santa Lucía, un pequeño caserío putumayense cerca del gran río Caquetá, las circunstancias del conflicto colombiano la obligaron a salir  de su pueblo. Estaba en estas precisamente cuando algún estudiante le pidió ayuda para cumplir una tarea escolar. Ella se ofreció con gusto y se sorprendió cuando halló que con gran facilidad las cosas que hacía le salían con relativa facilidad, le brotaban espontáneamente como por arte de magia de su imaginación y experiencias, y su mano obedecía dócilmente lo que su cabeza le dictaba. La ayuda solicitada consistía en construir una poesía.

Guido Revelo, María Estela Barreiro y Olga Lucía Arbeláez,
Guido Revelo, María Estela Barreiro y Olga Lucía Arbeláez,

Desde entonces descubrió la pasión de su vida y fruto de ello ha llenado muchos cuadernos con poesía que ocasionalmente comparte cuando la invitan a hacerlo, como aquella  vez que tuve a bien invitarla –en complicidad con la profesora Olga Lucía-  a una presentación ante los alumnos y docentes del convenio Instituto Misionero de Antropología- Universidad Pontificia Bolivariana en Puerto Asis, con ocasión del Primer Congreso Internacional de Educación e Interculturalidad en Junio  de 2015 . En la presentación, a solicitud de todos, pero especialmente de las mujeres, tuvo que repetir la declamación de su obra, que ella misma define como poesía social cotidiana, caracterizada por su belleza y sentimiento agrego yo; al final, lo dice María Estela, un larguísimo aplauso fue el mejor pago.

Esta talentosa mujer es mi invitada de honor y para ello he traído, por cuestión de espacio y tiempo, sólo dos de sus obras, “Putumayo mío” y “Desplazado” :

 

Guido Revelo Calderón

Mocoa, Putumayo, Noviembre de 2016

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