El plan de la Universidad Nacional para el posconflicto

En 2017 aspira a llevar 74 pregrados a Putumayo, Casanare, Chocó y Guaviare con unos 200 cupos.

Foto: Cortesía / Unal Varios estudiantes cumplen sus actividades académicas en la sede de la Universidad Nacional en Arauca.
Foto: Cortesía / Unal
Varios estudiantes cumplen sus actividades académicas en la sede de la Universidad Nacional en Arauca.

La Universidad Nacional de Colombia tiene la mira puesta en el 2017. Será ese el momento de llevar sus programas académicos a cuatro nuevas zonas del territorio en donde el acceso es difícil, la infraestructura educativa es precaria, y la realidad social ha estado atravesada por la violencia. De hecho, para el vicerrector académico de la institución, Juan Manuel Tejeiro, las regiones escogidas para esta fase están enfocadas en brindar una posibilidad decisiva para los jóvenes locales, cuando el país se ocupe de lleno del eventual posconflicto que dejaría el fin de la guerra con las Farc.

Villagarzón (Putumayo), San José del Guaviare (Guaviare), Yopal (Casanare) e Istmina (Chocó) son los enclaves elegidos por la Nacional para extender, a partir del próximo año, su denominado Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama). Con él, desde el 2009, se ha enfocado en abrirles las puertas de la educación superior a bachilleres que al graduarse en zonas lejanas, con poco personal y recursos para la formación, están en desventaja competitiva frente a los de los colegios de las grandes ciudades que, como ellos, aspiran a un cupo en la universidad.

“Es lógico que nosotros como universidad pública debamos estar enterados y a la altura de los desafíos que el país enfrenta”, asegura Tejeiro en relación con la posibilidad de apoyar estas regiones, consideradas prioritarias actualmente.

Serán aproximadamente 50 cupos por cada uno de estos puntos, que se renovarán semestre a semestre y a los que solo podrán aspirar los alumnos locales y de municipios aledaños. Dichos cupos se regirán con la misma filosofía con la que el Peama fue puesto en marcha y con el que hasta ahora ha beneficiado a unos 2.500 estudiantes: los candidatos presentan el mismo examen que cualquier alumno necesita hacer para entrar a la Nacional. No obstante, en el formulario quedará especificado que pretende uno de los cupos del Peama. Esto garantiza que en el momento de la evaluación solo compita con sus pares, de modo que esos 50, en efecto, sean los mejores 50 estudiantes de sus comunidades.

Un modelo adaptado

El profesor Tejeiro cuenta que el origen de todo esto está más de 20 años atrás, cuando la Nacional decidió fortalecer presencia a lo largo y ancho del territorio y más allá de sus sedes andinas (Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira).

Fue entonces, tras el gobierno de César Gaviria, que la universidad labró una estrategia para llegar a las fronteras y aprobó la construcción de cuatro sedes más pequeñas que sirvieran de puente entre las regiones y las ciudades: San Andrés, Arauca, Leticia y Tumaco.

En su momento, el proyecto no se ejecutó totalmente por falta de presupuesto –de hecho, la sede de Tumaco solo fue terminada e inaugurada el año pasado–, pero alcanzó a establecer sedes como la de Leticia, Arauca y San Andrés. Sin embargo, como reconoce el vicerrector académico, la asistencia de estudiantes locales a los centros educativos era prácticamente nula. “Cada año –afirma Tejeiro– se presentan en el proceso de admisión unos 120.000 estudiantes y pasan unos 11.000. Muy rara vez un estudiante de una zona vulnerable podía ganarse un cupo, y estas sedes, que están cerca de las fronteras, terminaban siendo estaciones de investigación de las principales”.

La realidad comenzó a cambiar desde principios de los 2000, cuando se hizo obligatorio que el 2 por ciento de los cupos estuvieran destinados exclusivamente a grupos afrodescendientes, indígenas, raizales y egresados de municipios sumidos en la pobreza, quienes debían matricularse en alguna de las sedes andinas. No obstante, los inferiores niveles de educación de sus regiones de origen hacía que la mortalidad académica de sus estudiantes fuera altísima, así como su consecuente deserción.

Por eso el Peama ha resultado tan exitoso hasta el momento: no solo destina cupos exclusivos, sino que también les permite a los alumnos estudiar en las zonas que conocen y no enfrentarse tan pronto, sin experiencia universitaria, a las “selvas de cemento”, como llama Tejeiro a las grandes ciudades.

Quienes acuden a las sedes de zonas apartadas pueden escoger cualquiera de los 74 pregrados que ofrece la universidad, prácticamente todos con excepción de medicina, artes y música, que únicamente tienen cabida en las sedes andinas. La diferencia es que los primeros dos semestres los cursan en sus regiones, con profesores de planta que van de visita o que dictan sus clases vía teleconferencia con el apoyo de monitores en el terreno. Así que los primeros semestres les sirven a los bachilleres para adaptarse a las dinámicas académicas de la universidad, sin la presión psicológica de estar lejos de sus lugares. Superar las materias que componen este ciclo es la señal que indica que están listos para dar el salto a un centro mayor.

Fue así como Vanessa Criollo, de 20 años, acabó de terminar su tercer semestre de ingeniería civil en Medellín, luego de pasar los dos anteriores en Tumaco, donde tiene el sueño de levantar su primer edificio una vez termine el pregrado en 2020. Pero sus planes no se detienen ahí. Después buscará un cupo en la maestría en estructura y construcción que ofrece la sede de Bogotá.

Ahora el propósito a corto plazo es llevar opciones como la de Vanessa a estos cuatro nuevos puntos vulnerables en los que la universidad se valdrá de las instalaciones de colegios municipales ante la ausencia de una sede propia. La tecnología seguirá siendo una aliada en la transmisión del saber, mientras se ponen en marcha nuevos planes para conquistar más y más territorios. “Nuestro objetivo es crecer y para eso estamos en constante contacto con gobernaciones y fundaciones que nos puedan dar una mano con la financiación de estos nuevos puntos”, concluye Tejeiro.

DIEGO ALARCÓN
Redacción Domingo

http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/universidad-nacional-dara-cupos-para-zonas-apartadas/16624046

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