Lo que muestran los accidentes de motocicletas

Foto Accidente en la Glorieta de la Av. Colombia - Mocoa. Facebook
Foto Accidente en la Glorieta de la Av. Colombia – Mocoa. Facebook

Por: Jaime Armando Erazo Villota

Los reiterados y fatales accidentes de personas con motocicletas en las pequeñas ciudades del departamento,demuestran lo poco que aman su vida, don o bien supremo de todo ser humano. Dejan ver que existe un gran porcentaje de personas que se dejan dominar por las emociones, que son inmediatistas, que tienen escaso dominio propio, que no han logrado comprender la importancia del milagro de la vida, que no han aprendido a manejar teniendo en cuenta las normas de tránsito y las mínimas exigencias de seguridad personal y que no han asimilado el principio de no mezclar el alcohol con la gasolina.

Una actitud que caracteriza a la mayoría de putumayenses

Para quienes muy poco han servido las campañas de educación vial emprendida por las autoridades de tránsito y transporte,parece que la terquedad o testarudez se constituye en una de las actitudes que caracterizan a una gran mayoría de putumayenses. Resultado: alto costo económico y dolorosa pérdida de vidas humanas que se ha pagado y se tendrá que pagar si no mejora la situación.

Son muy pocos los putumayenses que cuando van a tomar o están tomando, dejan o entregan las llaves de la moto, la gran mayoría confía demasiado en su capacidad para dominar los efectos físicos y psicológicos que produce el alcohol. No se ha entendido que cuando se esta embriagado, la relación hombre-motocicleta se torna suicida puesto que lo que se pone en juego es la vida misma.

La permisividad y sus consecuencias

La permisividad o debilidad para oponerse a lo que es perjudicial para los individuos y para la sociedad es uno de los factores que inciden en los altos índices de accidentalidad vehicular, especialmente con motocicletas.

Los padres de familia son muy permisivos o complacientes con sus hijos al permitir que utilicen la moto para movilizarse cuando están enfiestados o consumiendo alcohol. Por el errado concepto de “amor” que expresan tener por sus hijos, a los padres de familia les falta firmeza,  imponer disciplina y capacidad para corregir pues se permite que hagan lo que quieran. ¿Será que eso es amor? Lo cierto es que la palabra dice que “el padre que quiere al hijo, lo corrige”.

Pero la permisividad no es exclusiva de los padres de familia, también lo es de las autoridades municipales de tránsito y de policía. La anarquía que actualmente existente en el tránsito de las principales ciudades del departamento, tiene su origen en la debilidad de los alcaldes de los municipios para aplicar la norma, e incluso, en el premeditado  desconocimiento de la norma con fines electorales, como paso con el uso obligatorio del casco en la ciudad de Mocoa.

Que se requiere con urgencia

Se impone la urgente necesidad de recuperar el ordenamiento legal, de cumplir y de hacer cumplir la normatividad vigente. Al comienzo puede causar molestias pero más temprano que tarde se podrán ver los beneficios: motos con luces reglamentarias, con silenciadores, con reducida emisión de gases, conductores portando sus papeles en regla y sus cascos, movilizándose a velocidad moderada, observando las señales de tránsito, respetando los semáforos, permitiendo que los peatones utilicen sin angustia y preocupación las cebras dispuestas para pasar la acera y parqueando las motos en áreas autorizadas.

En aras de la conservación de la vida, el bienestar y la convivencia ciudadana, en el Putumayo todavía se esta a tiempo de tomar decisiones que permitan recuperar la autoridad y el orden en el tránsito y transporte.

Mocoa, 9 de junio de 2016

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