Lo veo difícil

Ricardo Solarte
Ricardo Solarte

Por : Ricardo Solarte

Quiero con todo el corazón que el proceso paz llegue a feliz término. Soy un convencido de que nunca antes habíamos estado tan cerca de ponerle fin a más de medio siglo de guerra. Y, sí, también sé que la firma de este acuerdo es apenas el primer paso para alcanzar la paz. Después deben venir las reformas necesarias para que seamos un país menos desigual y por ende, más tranquilo.

Pero bueno, no quiero hablar de las ventajas del proceso, sino de las preocupaciones que me atacan por estos días, y del pesimismo que toca a mi puerta respecto del plebiscito en el que insiste el gobierno. Creo que en la refrendación del proceso la gente terminará calificando la gestión de Santos. Pero lo más grave, haciendo una catarsis acerca de escándalos recientes que salpican a Santos, y sus medidas impopulares. Estas son las razones por las que creo que el plebiscito por la paz, lastimosamente, no llegará a feliz término:

1. Escándalo de Reficar: Comencemos por el factor más reciente. Más de cuatro mil millones de dólares en sobrecostos es una cifra difícil de asimilar para los colombianos de a pie que nos “rompemos el lomo” todos los días con el fin de llevar algo de comer a nuestras casas. Es un escándalo que no tiene presentación y que sin duda será endosado, lastimosamente, a la cuenta corriente del proceso de paz.

2. La reforma tributaria estructural: Como lo dice la comisión de expertos “o cobramos más impuestos o debemos reducir las inversiones en infraestructura, educación y todas las responsabilidades del Estado”. Esa explicación tendría lógica en cualquier otro momento, menos en este, en medio de semejante escándalo de corrupción como el de Reficar ¿Pagar más impuestos para qué? ¿Para cubrir sobrecostos de los Reficar? ¿Dónde fueron a parar esos 8 mil millones de dólares que se pagaron demás? Lastimosamente, esta reforma tributaria, necesaria pero inconveniente, también va la cuenta corriente del proceso de paz.

3. La mal concebida “paz de Santos”: Pese a los esfuerzos de los colegas expertos en comunicaciones que trabajan en la difusión de las bondades del proceso de paz, o en la necesidad de discutir su conveniencia o inconveniencia, gran parte de los colombianos piensa, de manera equivocada, que se trata de la paz de Santos, y que nada tiene que ver con ellos. Debemos reconocer que no ha sido posible “Desantizar” el proceso de paz, y el pueblo consultado en un plebiscito terminará calificando su percepción de la maltrecha imagen del gobierno Santos.

4. El colombiano promedio es guerrerista: Reconozcámoslo. Ocho años del gobierno Uribe derechizaron al país. Es muy común escuchar decir en todos los estratos sociales que con la guerrilla no se debe negociar, sino “darles bala”, como lo hizo Uribe, que eso “sí es bonito”. Aún sin estos escándalos y medidas impopulares recientes que juegan en contra del proceso, estas personas ya habían tomado la opción por el no en el plebiscito. Digamos que ahora tienen más argumentos para su oposición.

Ricardo Solarte Ojeda
Periodista especializado en Economía y Negocios
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