El Partido Verde y “Las Piramides”

 

Agustín Ordoñez G.
Agustín Ordoñez G.

Por : Agustín Ordóñez

La tendencia señalada por los resultados electorales del 25 de Octubre, podría no ser algo meramente circunstancial o coyuntural, como algunos podrían pensar, ya que existen antecedentes que podrían tener relación con lo que pasó en estos comicios. Estas elecciones podrían partir en dos la historia política de este departamento y serán recordadas también porque marcaron una primera vez para varias situaciones políticas en el Putumayo, que hasta ahora parecían difíciles de modificar. Y como todas elecciones, estas también dejaron bien posicionados a unos y muy mal parados a otros de nuestros personajes políticos y sus partidos, aunque en esta ocasión quizá esto haya sido un poco más severo.

Cuando en las elecciones presidenciales del año 2010 el Partido Verde ganó en las dos vueltas en este departamento, recordando que en la primera el segundo lugar fue para Gustavo Petro, del Polo Democrático, relegando al tercero al entonces candidato de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, nadie creyó posible o se imaginó siquiera que algo parecido pudiera suceder también en el tema de gobernación y alcaldías, por lo que en aquella ocasión no se le dio mayor importancia política al asunto, que pasó un tanto desapercibido a nivel del departamento. La prensa, tanto regional como nacional,  tuvo que obligatoriamente referirse a este tema, ya que fue el único departamento del país en el cual no ganó Santos sino el Partido Verde y lo resaltó como un dato electoral que llamaba la atención, pero no se refirieron al hecho de manera objetiva y seria, sino que lo calificaron como una reacción de la gente del Putumayo ante el impacto social generado por la caída de las empresas captadoras ilegales de dinero o pirámides. Y no se volvió a hablar del asunto, por cuanto todos pensaron que se trataba de una situación circunstancial y un tanto aislada.

Lo que pocos pensaron que podría suceder sucedió. La gobernación hoy es verde y algunas alcaldías también, convirtiéndose en un fenómeno político sin precedentes. Y hoy estos últimos resultados electorales, particularmente los del Verde, vuelven a tener relación con las pirámides, pero en este caso las políticas, la azul y la roja, que parecían inamovibles y que ahora se tambalean y amenazan con caer, sacudidas por este fenómeno político que podría tener mayores consecuencias hacia el futuro y que ahora si se está analizando con mayor detenimiento y profundidad que en el 2010.

Por primera vez el Putumayo, en toda su historia, incluyendo los tiempos de otras figuras administrativas, como la Intendencia y la Comisaría, tendrá en su vestimenta gubernamental un color distinto al azul y al rojo, en lo que a primera autoridad se refiere, aunque no se puede negar que el vestido verde que lucirá a partir del 1º de Enero, tiene marcados matices rojizos y azulados, que eventualmente podrían imponerse, y también de otros colores y tendencias políticas. Será la primera vez que el departamento sea gobernado por una mujer, algo que parecía poco probable en las huestes de los partidos tradicionales, al menos en el corto plazo.

Y hay otra primera vez que marcaron las elecciones del 25 de Octubre. Si miramos los resultados en forma general, gobernación y alcaldías, y la distribución de los colores, notamos inmediatamente que el azul parece haber sido borrado del mapa, pues ha desaparecido por completo. La gobernación se derrumbó y las alcaldías se le esfumaron.

Mientras que en lo referente a alcaldías, los colores son variados, aunque el rojo sobresale un poquito entre todos, pero aquí el verde también empieza a destacarse y no se puede pasar desapercibido el hecho de que en buena parte de los municipios en los cuales ganó el rojo, el segundo lugar ya no es del azul, sino de otros colores, lo cual también indica una amenaza a la hegemonía de ambos a nivel local.

Como era de esperarse, el análisis de estos hechos políticos sin precedentes ahora es más riguroso, colocando a cavilar a más de uno y generando polémica, debate, responsabilidades, señalamientos, culpabilidades, suspicacias, etc., que quizá tengan mayor acerbo a partir del 1º de Enero de 2016.

Mientras tanto, de lo que más se habla en los corrillos políticos es acerca de las causas y las responsabilidades frente a lo sucedido en las pasadas elecciones. Sobre quiénes, además de los candidatos triunfadores, resultaron también ganadores o beneficiados, y quienes, además de los candidatos que no ganaron, resultaron también perdedores. Quizá no haga falta ahondar demasiado ni saber o entender mucho para darse cuenta sobre que hombros va a recaer cada cosa.

El gran ganador, obviamente, el Partido Verde, con su Gobernadora y el nuevo Alcalde de Mocoa, a la cabeza, que son las dos figuras principales del partido en el departamento. Detrás de ellos están las alianzas con sectores de los Partidos Liberal y Conservador. Por el lado del Liberalismo el sector que sigue las directrices de Guillermo Rivera y orientó Jesús Fernando Checa y por el lado del Conservatismo un amplio sector que habría tomado la decisión ante la situación jurídica presentada con su candidato a la gobernación, que desde el punto de vista político resulta bastante lógico y era de esperarse, aunque desde otro punto pueda parecer desleal. Ya son conocidas también las coaliciones con El Polo, La U y Cambio Radical, como también con algunas organizaciones sociales, que hoy ratifican el protagonismo e incidencia que han tenido en los últimos años.

Los dos grandes perdedores: los representantes a la Cámara, Argenis Velásquez y Orlando Guerra, que quizá hayan cosechado de lo que sembraron, ya que ambos manejaron a su antojo los cuadros de candidaturas y proyectaron la campaña pensando más en su siguiente período legislativo que en la realidad política y social de los municipios y el departamento, confundiendo dirección con manipulación e imponiendo sus decisiones, por lo cual ellos y solo ellos, son los responsables de lo que les pasa a sus partidos. Ambos deben ser conscientes hoy de que tenían razón quienes les advertían que no estaba bien visto imponer a un hermano sin ninguna experiencia y que sería inevitable que en plena campaña se reactivaran las investigaciones penales, respectivamente. Pero no escucharon, y si los escuchamos a ellos hablar muy fuerte sobre su influencia en la dirigencia y en los directorios nacionales.

El impacto político que estos cambios genere hacia el futuro a nivel departamental, dependerá en buena medida de la forma como se maneje esta mezcla de colores y tendencias en el ejercicio del poder, algo que no es tan fácil de lograr como pudiera parecer. Ya veremos que sucede a partir del 1º de Enero.

 

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