Chontaduro: como afrodisíaco, no se sabe… pero sí prolonga la vida

Dos prestigiosas universidades en el Valle se han dedicado a estudiar esta fruta.Foto: Juan Pablo Rueda/ EL TIEMPO
Dos prestigiosas universidades en el Valle se han dedicado a estudiar esta fruta.Foto: Juan Pablo Rueda/ EL TIEMPO
 

Dos científicos han estudiado por años los componentes de este fruto que carga un mito sexual.

ElTiempo

El chontaduro no goza de la publicidad, pero tiene casi el calcio de la leche, le falta un tris para nutrir como un huevo y, ahora, científicos le acaban de probar que prolonga los años.

Ese fruto ovoide, de colores rojizos y anaranjados, al alcance en los semáforos o las esquinas, rodeado de leyendas sobre su aporte al poderío físico, mental y sexual, ha sido estudiado por la ciencia.

Jaime Restrepo, Ph. D. en ciencias químicas, con estudiantes y profesores del Grupo de Investigación en Productos Naturales y Alimenticios de la universidad del Valle, le ha consagrado décadas a precisar los valores nutricionales del ‘bactris gasipaes’, su nombre científico.

“Como químico y bioquímico no puedo decir que, con una dosis determinada, se pueda provocar un efecto afrodisiaco. Lo que sí es claro es que el chontaduro es nutricionalmente completo”, dice Restrepo.

Algo tiene desde que lo recomienden contra la anemia y lo consideren “bendito” para el corazón y la piel.

En las crónicas de la Conquista española se relata que los indígenas se ponían alegres, hermosos y belicosos recién lo consumían. Cuando llegó Cristóbal Colón se lo ofrecieron. Y las comunidades indígenas durante la Danza del Chontaduro se embadurnaban de chicha de ese fruto para alejar los malos espíritus, en un baile con sentido erótico.

Restrepo considera que al fruto se le ha discriminado como le ha pasado a la población negra, que lo adoptó como propio.

En los laboratorios de Univalle se ha probado que contiene proteínas, aceites, minerales (calcio, hierro, zinc y cobre), entre otros.

El fruto, que en viajes de varias horas sale de recónditos puntos del Pacífico o de El Tambo (Cauca), no se ufana de su Omega 3 y 6, esos ácidos grasos esenciales para el crecimiento, desarrollo hormonal y disminución del colesterol.

A la luz del profesor Restrepo está entre los alimentos más balanceados del trópico, como lo dice un concepto de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América.

Para la investigación en Univalle se hizo recolección manual en Valle, Cauca y Nariño. Se aplicó un procedimiento similar al de las vendedoras del fruto cuando lo alistan para llevarlo en los platones o las carretas. Es decir, en el laboratorio, se secó el fruto a 60 grados centígrados, y con un molino de martillo se produjo una harina fina.

No fue cualquier experimento, pues se analizaron cuatro variedades de chontaduro (Rojo Cauca, Rojo Costeño, Amarillo Costeño y Verde Costeño), de las 30 que podrían existir en el trópico.

El investigador Restrepo plantea que, en general, tiene calidades para frenar procesos de envejecimiento acelerado, fortalece el tejido óseo, previene enfermedades de tipo cardiovascular o por excesos en colesterol.

Con sus hojas se tejen canastillas, del tronco salen desde teclas de marimba hasta vigas de amarre y de la corteza se pueden producir esterillas.

Para Restrepo, “el chontaduro es una de las frutas del trópico que tiene mayor concentración de vitamina A”, que es un antioxidante de primera. “Su consumo ayudaría a prevenir las cardiopatías”.

Es bueno hasta para las uñas y el pelo

La universidad Nacional, con sede en Palmira, también ha dedicado años al estudio de la planta.

Hugo Martínez, doctor en ingeniería de alimentos y profesor de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira, dice que “Colombia y Brasil tienen un inmenso potencial para fomentar una industria de obtención de biocompuestos gracias a su riqueza en frutas exóticas o especies subutilizadas como el chontaduro.

El alto valor nutricional se debe a su elevado contenido de fibra, aceites y ß-caroteno; además, de poseer ocho de los 20 aminoácidos esenciales para el humano. Las sustancias proteicas, construidas gracias a los aminoácidos, forman los músculos, tendones, órganos, glándulas, las uñas y el pelo.

Martínez dirigió dos trabajos de grado de ingeniería agroindustria para evaluar la pulpa. En uno se lograron compuestos fenólicos (micronutrientes propios del reino vegetal importantes para la dieta humana), y en el segundo obtuvo extractos ricos en carotenos.

Al analizar el chontaduro amazónico se aprecia que tiene un contenido porcentual más alto de proteína (302 por ciento). También contiene lípidos (17,73 por ciento de su peso total), moléculas orgánicas que funcionan como una batería porque acumulan energía, entre otras funciones biológicas vitales para la nutrición humana.

“Adicionalmente, su potencial como colorante natural hace de este biocompuesto una alternativa para la obtención de productos alimentarios, farmacéuticos e incluso cosméticos de alto potencial”, concluye Espinosa.

Lo afrodisiaco no es lo que buscó probar pero las investigaciones siguen, anota el profesor Martínez, quien repite que es un alimento saludable, nutritivo y que, por ende, “trae sus energías”.

Para otros más que poderes, el fruto es la forma de ganarse el sustento para unas 4.000 personas en el Valle del Cauca, la mayoría mujeres, donde en cosecha alta se consiguen cinco a mil pesos y en baja uno solo se a cotiza en ese precio.

“Es mi vida y la de mis cuatro hijos”, dice Mercedes Quiñones, una tumaqueña que dejó de trabajar en casas de familia y se dedicó a venderlo, a unos pasos de la Plaza de Cayzedo, en el centro de Cali.

Un fruto de mil nombres

Hace cuatro siglos, los guaymies, descendientes de los chibchas, les hacían espera a las fiestas de la cosecha del ‘pijibae’, como le llamaban al chontaduro.

Algunas comunidades utilizaban la palma de chonta en los rituales de acompañamiento a las jóvenes en su primera menstruación.

En algunas regiones de Colombia lo llaman cachipay. En Brasil es pupunha. Pejibaye en Costa Rica y Panamá. En los estados Bolívar y Amazonas de Venezuela, en la región sur del Orinoco, le llaman ‘macana’, ‘piriguao’ o ‘pichiguao’, nombre que tiene una población donde abundan. En la selva de la Amazonía del Perú lo bautizaron ‘pijuayo’ y del cogollo se saca la chonta o palmito hasta para exportación.

En Bolivia le dicen ‘tembe’ y en Estados Unidos lo conocen como peach palm fruit.

Las comunidades indígenas durante la Danza del Chontaduro se embadurnan de chicha de chontaduro para alejar los malos espíritus, en un baile con su sentido erótico.

El chontaduro suena desde canciones infantiles como ‘chontaduro, maduro vende el compadre Arturo’ hasta las que son más picantes.

En Cali le hicieron la escultura de la Negra del Chontaduro, que estuvo en el club San Fernando, pero cuando se cerró ese sector social fue a dar a una bodega, donde permanece.

Las recetas de chontaduro

En poblados del Pacífico se muele la fruta para obtener harina que se usa en salsas, tortillas, coladas, refrescos, helados o para rellenar gallinas, pavos o lechonas.

Hay quienes lo prefieren con vinagre y sal en vez de miel. Una taza de café y un chontaduro pueden ser desayuno en casas del litoral. En Chocó lo sirven frito o asado al lado de la carne como si fuera pan.

A los cuatro años de su siembra empieza una producción anual durante más de medio siglo. De las semillas se saca aceite. El fruto también lo usan para producir vino, alcohol o vinagre.

El palmito, que es el tallo tierno, es un ingrediente para ensaladas sofisticadas.

En los restaurantes de Buenaventura o de la capital del Valle se prueban cazuelas de marisco en salsa de chontaduro; pastas o cremas hechas con el fruto o sorbete, chicha fría aderezada o pastel con piña rallada.

REDACCIÓN CALI

http://www.eltiempo.com/colombia/cali/el-chontaduro-el-mito-sexual-llevado-al-laboratorio_13231535-4

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