Con pelos en la lengua

image001Por: John Montilla

El presente escrito no tiene como fin denigrar, ni hacer mala publicidad al floreciente trabajo de algunas microempresas del departamento del Putumayo; por el contrario, lo que se pretende es que busquen mejorar sus estándares de calidad para que no vuelva a ocurrir lo que le sucedió a un colega; He aquí el acontecimiento:

Para entrar en contexto, empiezo señalando que fuimos seleccionados por el Ministerio de Educación Nacional, dos docentes para asistir a un curso intensivo de inglés en el Archipiélago de San Andrés y Providencia; por tantodecidimos llevar como obsequio algunos detalles típicos de la región al director del programa por su desinteresada y eficiente colaboración en la gestiones para poder asistir al evento antes mencionado.

Entre los artículos regionales compramos galletas, dulces y algunas artesanías; pero la cosa hubiera sido un completo fiasco de no haber sido porque ya en la ciudad de Pasto al revisar y empacar las cosas que pensábamos obsequiar, mi compañero se percató que había un gran “pelo” de persona dentro de uno de los artículos comestibles que llevábamos:¡Imagínense que hubiera pasado si le llevamos a un funcionario del Ministerio de Educación Nacional un obsequió con estas condiciones ! , Hubiera sido una bochornosa metida de pata, por culpa de un grotesco cabello entrometido entre nuestras buenas intenciones de ser agradecidos, a la vez que apoyábamos la pequeña empresa regional.

image004A raíz de este hecho, la decisiones que tomamos, primero que todo, por obvias razones fue descartar ese producto y revisar cuidadosamente los demás; segundo solicitar a través de alguien más el cambio del producto la devolución del dinero ; tercero enviar una carta o llamar a los directivos de la empresa para que sean más cuidadosos y mejoren sus estándares de calidad; cuarto no mencionar en ningún momento el nombre del producto ni la empresa y quinto escribir este artículo para que todos aquellos que están en negocios similares lo tomen como lección para que no vuelvan a ocurrir este tipo de cosas.

En aras del bien común, es preferible decir las cosas “sin pelos en la lengua”, para que los futuros clientes de estas nacientes entidades no vayan a tener la desagradable sorpresa de encontrarse con “pelos en sus lenguas” porque de seguro la muy buena reputación -que no es fácil de conseguir- de un producto se puede venir a pique y con ello el futuro de la empresa.

image005De ahí que como conclusión de este azaroso incidente y para que no se vaya a presentar otra “metida de pata”(o de pelo), ojalá, le echen más ojo y menos pelo a la calidad del proceso de producción; de mi parte les garantizo que les seguiré comprando el producto. Un humano puede cometer errores, pero una empresa no se puede dar ese lujo.

Éxitos para ellos.

John Montilla.
Esp. Procesos lecto-escritores.

Imágenes internet:

1 (www. uniformescyu.com),
2(www. toonpool.com),
3(Bucannegro.blogspot)

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