Los diálogos deben continuar

Foto : www.wradio.com.co

Es claro que una gran parte de la población colombiana no es partidaria de los diálogos de paz que se adelantan en La Habana y está convencida de que se puede llegar a la terminación del conflicto con su prolongamiento mediante la vía armada. Parte de ese fenómeno se debe al hastío provocado por las acciones violentas e indiscriminadas de las Farc en contra de la población civil. Sin embargo, algunos pocos, entre los que me cuento, pensamos que la mejor manera de terminar el conflicto es mediante una salida negociada.

Normalmente quienes estamos a favor del diálogo hemos sido víctimas directas del conflicto. Hace 15 años la guerrilla mató a mi hermano en un acto violento en el Putumayo cuando él se desempeñaba como guardián del Inpec. Hace una semana asistí a la instalación de la iniciativa “Colombia sin Heridas”, que se realizó en Bogotá, y al escuchar a la representante de la fundación Tierra y Vida, Carmen Palencia, premio nacional de paz y vocera de las víctimas del conflicto en Bolívar, me sentí identificado.

Carmen le pidió al presidente Santos, quien estuvo presente en la instalación del evento, que no claudicara en su intento de conseguir la paz mediante el diálogo. “Las victimas aportaremos a ese proceso porque sabemos lo doloroso que es esa guerra”, dijo. Y es que si algo ha diferenciado a este gobierno del anterior es su percepción acerca del conflicto y de la manera en que se puede acabar con él para tener un país en paz.

El presidente Santos comenzó por reconocer que en Colombia hay un conflicto interno desde hace más de cuatro décadas. Una condición necesaria para reconocer, a su vez, a las víctimas del mismo. En este gobierno se dejó de hablar de “migrantes internos” como se los llamaba en la era Uribe para llamarlos como lo que son: desplazados por la violencia.

Además, Santos se está dando el lapo, con el costo político que ello tiene, de entablar conversaciones con un grupo al margen de la ley que nadie quiere y a quien nadie le cree. Pero el Gobierno Santos atraviesa uno de sus momentos más difíciles. Las encuestas no lo favorecen y el paro cafetero amenaza su gobernabilidad. Una salida facilista e irresponsable para repuntar en las encuestas sería pararse de la mesa de negociaciones en La Habana. De hecho este fin de semana el presidente Santos ya amenazó con hacerlo.

Esa sería una medida bien recibida por muchos colombianos. Así lo demuestra una encuesta adelantada por la FM Radio en su página web donde dice: “Presidente Santos advirtió con levantar al Gobierno de la mesa de negociaciones con las Farc. ¿Debería hacerlo definitivamente?” la encuesta recibió cerca de 400 votos, de los cuales el 89, 97% está de acuerdo en que se pare definitivamente de la mesa. Mientras que sólo un 8,67% dice no estar de acuerdo con esa medida.

“La roya” que le cayó a los cafeteros y que los obligó a salir a marchar parece ser la misma que está viviendo por estos días el Gobierno Santos. Las cosas no le están saliendo bien y el oportunismo político de Uribe acecha y gana espacios. Pero este es el momento de mostrar su talante de estadista presidente Santos. Debe mantener la cabeza fría anteponiendo siempre los intereses de la patria por encima de sus intenciones reeleccionistas.

Ricardo Solarte Ojeda
Director Creativo Antorcha, Cifras y Comunicación SAS
Periodista especializado en Economía y Negocios
Con especialización en Gerencia de Mercadeo Universidad EAN


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