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El árbol de pomorroso puede ser un bioindicador

 

Fruto de Pomorroso – Syzygium jambos. Flickr

El árbol de pomoroso es originario de Asia, Syzygium jambos (L.) Alst., conocido comúnmente como pomarrosa o pomoroso, es un árbol que alcanza una altura máxima de alrededor de 15 m y un diámetro máximo de alrededor de 40 cm. La especie es nativa del sudeste de Asia pero ha sido plantada en muchas otras regiones. Es una especie muy útil, su fruta es comestible y de color amarillo, la madera de pomoroso se usa para leña, carbón, postes y estacas. Las flores, de tamaño grande y de color blanco o blanco amarillo, aparecen en agrupaciones terminales de dos a ocho flores. Las frutas se maduran alrededor de 4 meses después de la florescencia. Las semillas pueden ser desplazadas a cierta distancia por las aves y los animales que se alimentan de la fruta, o transportadas por las inundaciones, pero la mayoría de las semillas simplemente caen bajo los árboles maternos. La viabilidad de las semillas es corta, a veces menor a un mes y generalmente menor a un año, por lo que su banco de semillas es relativamente corto. Las plantas pueden producir florecer y fructificar dentro de los 3 a 4 años de edad. Los árboles de pomarrosa rebrotan vigorosamente al ser cortados; se han observado numerosos rebrotes en tocones de hasta 60 cm. La especie se puede también reproducir mediante acodos y a partir de estacas cortadas de plántulas y juveniles. Se encuentra distribuido en Colombia en Putumayo, Caquetá, Amazonas, Vichada, Guainía y Cauca.

En los dos últimos años este árbol de nombre científico Syzygium jambos, aparece sufriendo en sus hojas una especie de marchitamiento que afecta el desarrollo general y la producción de frutos, esto ocurre en el 2008, en primera observación, deduje que podría ser un hongo, arácnido u otro insecto que está afectando las hojas del pomoroso.

En el transcurso del año 2008 este árbol no produjo frutos y las hojas empezaron a marchitarse como si les hubieran quemado, en el 2010 se observa con preocupación que este árbol, desde Mocoa a Puerto Leguízamo el Pomoroso está marchitándose como si una plaga lo estuviera afectando. Empieza la investigación minuciosa de las hojas afectas y encuentro que no contienen ningún insecto que produzca el marchitamiento de las hojas, esta expectación la realice en Mocoa en las veredas de San Antonio, la Tebaida y Pepino, me desplace a Villagarzón y me encuentro que los pomorosos también están sufriendo de la misma causa, consulte con un Phd de la Universidad del Tolima para que determine si es efecto de una enfermedad endémica que afecte esta especie, el dictamen es muy incierto. Para finales de noviembre de este año viaje a Valle de Guamuez, San Miguel, Puerto Asís y Puerto Leguízamo con la sorpresa de que el Pomoroso está con la misma afectación.

Luego de analizar la situación y consultar en diferentes instituciones como Universidad Nacional de Colombia y Universidad del Tolima, se puede concluir que este árbol de Pomoroso o Pomarrosa está siendo afectado por el cambio climático, se considera muy sensible a los cambios bruscos de temperatura y a la contaminación ambiental por tal motivo es preciso decir que este árbol es un BIOINDICADOR, es una especie sensible a los cambios cuya presencia o estado nos da información sobre ciertas características ecológicas, es decir, (físico-químicas, micro-climáticas, biológicas y funcionales), del medio ambiente, o sobre el impacto de ciertas prácticas en el medio.

Syzygium jambos es una especie que se extingue si no actuamos en favor de la naturaleza, puede que hayan otros organismos vegetales o animales que sufran los cambios ambientales, pero esta especie que ha surgido por muchos años en nuestra región está condenada a desaparecer por las practicas extractivistas de la mano del hombre y la deforestación de bosques nativos.

Si observamos los cambios en la humedad relativa del aire, que estaba en un 85%, en la actualidad ha bajado a menos de 80% lo que es bastante notorio en la producción de frutos amazónicos. También podemos decir que la contaminación del aire por bióxido de carbono producido por los autos, afecta el desarrollo foliar.

Es notorio que los cambios climáticos en los últimos años ha aumentado, es decir que de día la temperatura aumenta y en las noches desciende, lo que puede perjudicar no una sino varias especies vegetales y animales.

El progreso tecnológico, por una parte y el acelerado crecimiento demográfico, por la otra, producen la alteración del medio, llegando en algunos casos a atentar contra el equilibrio biológico de la Tierra. No es que exista una incompatibilidad absoluta entre el desarrollo tecnológico, el avance de la civilización y el mantenimiento del equilibrio ecológico, pero es importante que el hombre sepa armonizarlos. Para ello es necesario que proteja los recursos renovables y no renovables y que tome conciencia de que el saneamiento del ambiente es fundamental para la vida sobre el planeta

La contaminación es uno de los problemas ambientales más importantes que afectan a nuestro mundo y surge cuando se produce un desequilibrio, como resultado de la adición de cualquier sustancia al medio ambiente, en cantidad tal, que cause efectos adversos en el hombre, en los animales, vegetales o materiales expuestos a dosis que sobrepasen los niveles aceptables en la naturaleza.

La naturaleza funciona como un todo armonioso. Cualquier alteración en uno de sus componentes, afecta el equilibrio ecológico. La extinción de especies animales o la disminución en su número, provoca una variación drástica en la cantidad de otras especies pertenecientes a la flora y fauna. Este hecho produce entre ellas una relación de competencia que lleva a la desaparición de unas especies, al aumento de otras y, en consecuencia, al rompimiento del delicado equilibrio de la naturaleza.

Según las perspectivas, la actual tendencia hacia el calentamiento provocará extinciones. Numerosas especies vegetales y animales, debilitadas ya por la contaminación y la pérdida de hábitat, no sobrevivirán los próximos 100 años. La mayor parte de las especies en peligro del mundo –aproximadamente, el 25% de los mamíferos y el 12% de las aves– pueden desaparecer en los próximos decenios, a medida que la subida de las temperaturas modifique la situación de los bosques, humedales y pastizales que constituyen la base de su subsistencia, y que el desarrollo humano les impida migrar a otros lugares.

A este paso seguramente nos quedaremos muy rápidamente sólo con la idea de la existencia de las plantas y seguramente lo único que tendremos a la mano serán dibujos de flores para colorear y recordar que alguna vez llenaron el planeta de un verde intenso con una hermosa mezcla de colores.

Por LUIS ALFONSO BASTIDAS CAMPO

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