Curar la Palabra

En las selvas amazonicas del sur Colombiano, departamento del Putumayo, se encuentra la cosmogonia del Yagè (Ayaguasca) y toda su mistica. Esta es una charla ocurrida durante una caminata en un frondoso bosque, y guiada por el Taita Lucho.

Eramos pocos, habíamos tomado yage en la cascada del triangulo y en el regreso a Mocoa, el taita Lucho nos iba mostrando sectores del bosque que transitabamos, con sus plantas medicinales y aplicaciones.

Se sienta sobre una gruesa raiz de un arbol a descansar y nos pide hacer lo mismo para contarnos esta historia…

” Hace mucho tiempo, y en la primera luna llena del año, se reunieron cinco taitas en un sitio apartado de un bosque. Realizaron una ceremonia y bebieron Yage hablando de sus cosas. Al terminar esa reunión, se pusieron de acuerdo para volverse a encontrar en la misma luna de los años siguientes. No había excusas para faltar a la reunión, salvo enfermedad o muerte.

Así fue durante años, llegaba la primera luna llena del año y se reencontraban puntualmente en ese bosque. Uno de los taitas era muy anciano, le dolian los huesos y le costaba caminar. En la reunión anterior a esta historia, el primer taita llego a las ocho de la mañana, y asi siguieron llegando. El anciano taita que vivia lejos y por sus achaques de la edad, llego ultimo, casi de noche.

En la ultima reunion, ya habia caido la noche y el anciano aun no llegaba. Con tristeza, imaginaron que el taita ya habria dejado este mundo y casi a medianoche decidieron empezar la ceremonia sin el.

De pronto… a quinientos metros del lugar donde estaban, se vio un vivisimo relampago acompañado de un fuerte trueno que estremeció todo el bosque. El resplandor ilumino el bosque con una fuerte luz blanca que se fue apagando lentamente.

Los taitas miraban hacia el lugar con curiosidad, se escuchaba un fuerte ruido de algo desplazandose entre la vegetación hacia ellos. A su paso se oia el ruido del follaje y el crujir de ramas. Imaginaban un gran oso acercandose. Cuando finalmente apareció ante ellos el anciano taita.

Lo miraban sorprendidos, se lo veia jovial y sin los dolores de la larga edad que antes mostraba… Seria el mismo en carne y hueso?, o solo una aparición con su forma?

El taita anciano los miro y les dijo; “… tranquilos, soy yo mismo, de carne y hueso. He muerto hace 6 meses, pero no podía faltar a la palabra dada y a esta reunion. Aqui estoy para cumplir con nuestro acuerdo…”

Dicho esto sacò su waira y comenzaron la ceremonia…”

El taita Lucho con esta historia nos mostrò el alto valor de la palabra, el valor que nuestra palabra deberia adquirir si somos consecuentes con lo que decimos.

En estos tiempos donde la palabra esta gravemente enferma, y donde muchas veces lo que decimos es producto de nuestra mente y nuestra lengua, casi sin medir las consecuencias en el otro. El gran ausente en nuestros mensajes es el corazon, el sentimiento, el amor.

Se habla, y se habla mucho, para llenar silencios, para llenar espacios, para pasar el tiempo, para tantas cosas… Sin ser conscientes del poder de la palabra y sus alcances.

Hablamos como loros, para mostrarnos ante el otro, para ganar dinero, para seducir con ideas… Y el corazon es el gran ausente en nuestros mensajes…

Esto hace que nuestra palabra no tenga fuerza, que muchas veces no sea tenida en cuenta, que nuestro mensaje no llegue a los destinatarios.

Quieres que tu palabra se vuelva poderosa? habla con el corazon! habla desde el corazon!!!

Cuando nuestro mensaje se emite desde el corazon; la palabra siempre llega! se vuelve poderosa, vital, presente.

Para comunicar es esencial comunicarnos desde el corazon y no desde la mente, con el corazon la palabra se vuelve certera y con un agregado extra; el amor.

Hay que curar la palabra, curarla con el corazon, curarla con el amor, curarla con NUESTRO amor…

Demos el ejemplo…. hablemos con el corazon!!!

Daniel Vaca
Publicado en MiPutumayo.com
Enero 30 de 2010
Tomado de : Daniel Vaca – Danimu

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