¿Educación o guerra?

Fuente: Periódico Socivil.

Las alternativas con probabilidades de éxito electoral que se ofrecen en la actual coyuntura política de Colombia son dos: educación ó guerra. Quienes enarbolan las banderas de la continuidad de la guerra tienen como argumento central la derrota militar de la guerrilla de las FARC para superar los problemas de corrupción, marginación y pobreza que hoy vive el país.

Los promotores de la guerra asumen que el estado actual del país es consecuencia del conflicto armado y no que éste último pueda verse avivado por la corrupción, la marginación y la pobreza.

Los que plantean la educación asumen que la situación que hoy vive el país es producto de deficiencias estructurales de nuestra sociedad y en especial de los valores sobre las cuales hoy se concibe su cohesión y funcionamiento.

Nuestro país debe transitar hacia la estructuración de una sociedad cohesionada en torno a valores como el respeto por la diferencia, la solidaridad, la cooperación y la participación, en aras de centrar los intereses compartidos por las personas que la integran en la vida, lo social y lo humano, para desde ese soporte hacer frente a los problemas estructurales que padece el país como la violencia, la corrupción y la inequidad.

Ese transito, de manera obligatoria tiene que pasar por la reconstrucción de los valores fundamentales para la vida en colectivo, que respondan a la esencia de una sociedad, que no es más que garantizar a las personas que la conforman sus derechos a partir del cumplimiento de sus deberes.

Frente a ese reto de reconstrucción social la herramienta que por excelencia lo permite es la educación, entendida como el proceso social para la reconfiguración, la construcción y aplicación colectiva de nuevas actitudes y comportamientos por parte de los individuos en torno a tres necesidades: a. Saber dónde estamos parados (conocimiento), b. dotar a las personas de las herramientas que les permitan aprovechar sosteniblemente el entorno y construir sociedad (con que) y c. Lograr que las personas tengan capacidad y garantías para decidir (poder: ciudadanía).

Conocimiento, herramientas y ciudadanía es la necesidad y a la vez el camino por donde debe transitar el país para construir el tejido social que se capaz de garantizar, desde el corto hasta el largo plazo, las condiciones de bienestar que se merece el pueblo colombiano, ya que los gobiernos que hemos tenido hasta ahora y especial los de Álvaro Uribe, se han preocupado más por garantizar las condiciones para que se reproduzca el capital económico y financiero, pero en las manos de quienes lo poseen, que en Colombia no superan unas cuantas familias.

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